Zona Norte
Vecinos de Almandoz deberán ir por el puerto con la nueva N-121-A
150 firmas refrendan la petición de mantener la entrada y salida directa a la carretera nacional


Publicado el 01/07/2021 a las 06:00
Cerca de 150 firmas acompañan las alegaciones presentadas con la rúbrica de los alcaldes de Almandoz y Baztan, Pello Sarratea Sanzberro, y Joseba Otondo, respectivamente, al proyecto de desdoblamiento de los túneles de Belate. El rechazo a su ejecución expresado por “el pueblo de Almandoz” a una propuesta técnica que contempla un nuevo viaducto en la boca sur de la galería de Almandoz se debe a la anulación del acceso al barrio de Mendiola, donde hay doce caseríos habitados. La desaparición de una entrada y salida directa a la N-121-A convierte el puerto de Belate en alternativa de paso obligatorio para los vecinos afectados con un rodeo de 5,5 kilómetros, sentido Pamplona, o de 4, en dirección Behobia.
La localización del barrio de Mendiola, conectado con la Venta de San Blas a través de un camino de pendiente pronunciada en una de las laderas de Belate, empuja a sus habitantes a “salir y entrar continuamente” para cualquier necesidad, ya sea para reponer su despensa como para acudir al médico. La desaparición del actual acceso aumentaría el tiempo de llegada de los servicios de emergencia, según la interpretación de los demandantes de una solución, entre los que se encuentran los concejales de la oposición municipal, Navarra Suma y Geroa Bai, como afirma el alcalde jurado de Almandoz.
La petición dirigida al departamento de Cohesión Territorial está justificada con el argumento de que la N-121-A es “una carretera nacional y no una autovía o autopista. El Gobierno de Navarra está obligado a mantener y restablecer los servicios actuales, incluso a mejorarlos, pero nunca degradarlos o eliminarlos”.
El desvío por el puerto de Belate que comportaría el nuevo proyecto de la N-121-A para los vecinos de Mendiola redundaría de forma negativa en sus condiciones de desplazamiento, advierten: “Nada tiene que ver el nivel de seguridad de la N-121-A con el puerto de Belate. Se trata de una carretera de montaña con lo que ello supone. En invierno, la meteorología es adversa: lluvias adversas, nieve, fuertes vientos y, sobre todo, niebla muy densa que reduce al máximo la visibilidad con el peligro que ello supone a la hora de conducir un vehículo”.
A las dificultades señaladas en las alegaciones, añaden el inconveniente que presenta el tramo entre Mendiola y la Venta de San Blas, “un camino de pendientes pronunciadas y curvas” cerradas “sin ningún tipo de seguridad para el tránsito continuo de vehículos”. Representa -denuncia-, “un auténtico peligro cuando se crean placas de hielo”. Como recuerdan, el acceso directo a la N-121-A, como el actual, “no supone ningún riesgo en cuanto a la seguridad vial. Hasta el momento no se ha registrado ningún accidente de tráfico en la intersección de Mendiola con la N-121-A desde que se abrieron los túneles en el año 1997. Hay que tener en cuenta que se trata de un tramo regulado por la velocidad ya que la pendiente entre los dos túneles es pronunciada y el viento lateral es muy fuerte, por lo que no hay ninguna razón en cuanto a la seguridad vial se refiere para rechazar la opción de enlazar el barrio de Mendiola en este tramo tal y como está actualmente”.
PROBLEMA ECONÓMICO
En su reflexión, entienden que “no se puede ocupar terreno de nuestro entorno con el daño visual, medio ambiental y socioeconómico que ello supone, para beneficio de algunos y perjuicio de los habitantes del barrio de Mendiola, quedando éstos totalmente aislados”. Su última petición se dirige a “mantener todos los servicios, enlaces o caminos actuales en la boca norte del túnel de Almandoz que dan acceso al caserío Gamioa y parcelas. Más si cabe, siendo esta parte del Camino de Santiago”.
Los firmantes de las objeciones consideran que el problema no es técnico para satisfacer su reivindicación. Entienden que hay “un impedimento económico”. A falta del proyecto definitivo, en el que se especificará la inversión real, las estimaciones barajadas por el Gobierno de Navarra para duplicar los túneles de Belate apuntan a precisar de más de 100 millones de euros.
La idea es iniciar las obras el próximo año con la posibilidad de concluirlas a finales de 2024 o a principios de 2025. La premura en su definición y ejecución viene dada por las condiciones de una directiva europea de seguridad para túneles de rutas transeuropeas, como es el caso de la N-121-A. En mayo de 2019 expiró el plazo dado para adaptar su interior a las condiciones precisas.

