Bera
El hogar de la Cultura en Bera cumple 30 años
Tal día como ayer, el ex presidente del Gobierno foral Gabriel Urralburu inauguró hace 30 años sus instalaciones


Actualizado el 15/04/2021 a las 06:00
Conviven Cultura e Historia en el centro que en Bera está dedicado al culto de la primera disciplina. Sobre los cimientos del que fuera centro de Formación Profesional y con anterioridad alhóndiga, como recordó el miércoles el coordinador cultural de la localidad, Raúl Iglesias, se erigió la Casa de Cultura como referente dinamizador en la rica y plural actividad desarrollada en la villa.
Del empeño de sus gentes por avivar la cultura se refirió justo hace treinta años tal día como ayer el que fuera alcalde, Manuel Iriarte -cuya despedida el año pasado dejó huella en la villa- como argumento sólido que probaba la necesidad de disponer de una infraestructura de estas características. Sus palabras tuvieron como destinatarios una plural concurrencia, entre la que figuró el que fuera presidente del Gobierno foral, Gabriel Urralburu, a cuyo Gabinete el primer edil expresó el agradecimiento del Ayuntamiento por la colaboración monetaria prestada. El respaldo recibido se concretó en el 75% de las entonces 61 millones de pesetas, al cambio, 10,1 millones de euros. Si fue elevado el porcentaje de subvención se debió al carácter comarcal que tuvo el servicio en su concepción.
No pudo olvidar Manuel Iriarte la dedicación prestada en el asesoramiento de la obra por diferentes colaboradores de la localidad, entre ellos, el antropólogo Julio Caro Baroja. De acuerdo a las características que definieron la distribución del inmueble, la biblioteca pasó a ocupar la planta baja, “junto a un vestíbulo para exposiciones y un pequeño local para usos diversos”. La superior se dedicó, como ahora aunque con una dotación adaptada a los nuevos tiempos, a salón de actos, con capacidad inferior a 300 personas. Durante su visita, Gabriel Urralburu ya advertía una necesidad, que aún sigue siendo un desafío a pesar de los avances dados, de mejorar las infraestructuras viarias como cauce de comunicación y signo de desarrollo para los pueblos alejados de la capital. Su observación se adivinó como presagio de la reforma en fase de ejecución de la N-121-A. Eso sí, para llegar a Bera, la delegación del Gobierno debió sortear las 18 curvas del puerto de Belate. Los túneles tardarían seis años.
