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Señorío de Bertiz

Bertiz reabre herido por el vendaval

El 20 de octubre, el bosque de este parque natural sufrió los efectos demoledores de fuertes vientos que derribaron parte de su masa arbórea. Ayer jueves, se reabrieron al público los senderos, con una afluencia en exclusiva y, en teoría, de visitantes navarros

Los amantes de la naturaleza aprovecharon este Jueves Santo, 1 de abril, para visitar el Señorío de Bertiz donde se reanudaron los senderos cerrados antes por las medidas contra el coronavirus.
Fotos de la reapertura de los senderos en Bertiz
CALLEJA
Fotos de la reapertura de los senderos en Bertiz 27 Fotos
Fotos de la reapertura de los senderos en Bertiz
Los amantes de la naturaleza aprovecharon este Jueves Santo, 1 de abril, para visitar el Señorío de Bertiz donde se reanudaron los senderos cerrados antes por las medidas contra el coronavirus.
CALLEJA / CALLEJA/R.M.
  • R.M.
Actualizada 02/04/2021 a las 06:00

No se pueden poner puertas al campo salvo que un vendaval arrase con él. Y es lo que le ocurrió al Señorío de Bertiz el pasado 20 de octubre cuando vientos de enorme fuerza derribaron un número indeterminado pero cuantioso de árboles de los bosques de este parque natural. Ayer, primer día de vacaciones de Semana Santa, el parque reabrió sus puertas de acceso a los senderos tras las labores de limpieza de muchos de los troncos caídos y de otros que seguían en pie, pero que podían suponer un peligro para los paseantes por su inestabilidad y riesgo de caída.

Y el bosque mostraba ayer las heridas de aquel vendaval en forma de claros, pies de troncos podados y raíces levantadas, además de una marquesina completamente derruida y perimetrada por seguridad. Como han explicado desde el Gobierno de Navarra, se han retirado los troncos de los ejemplares de roble americano -especie alóctona invasora- y se han mantenido los restos de los árboles autóctonos, que contribuirán a la recuperación de las especies propias de la zona con sus propios “cadáveres”, convertidos en abono.


TRAS CINCO MESES

Pocos minutos después de las 11 horas de ayer, el parking del Señorío de Bertiz -este singular enclave del valle de Bertizarana, junto a Oronoz/Mugaire, limítrofe con Baztan-, ya estaba lleno. Los coches deambulaban en busca de un sitio ayer esquivo. Y es que los senderos se abrían tras cinco meses inaccesibles para el público en el primer día de vacaciones de Semana Santa. “Es el primer jueves Santo desde 2019. Hay mucha gente, pero lo habitual en un día como este”, explicaba una trabajadora del parque junto a la caseta desde la que se venden las entradas para acceder al jardín botánico.

“No conocíamos el parque. ¿Por qué Bertiz? Porque no se puede salir de Navarra. Muy bonito aunque hay muchos troncos caídos”, observaba ayer el matrimonio formado por Melisa Arigita, de 33 años, y Zeus Alba, de 33 años, de Mutilva, que recorrían los senderos acompañados por sus dos hijos. Ambos desconocían aquel vendaval demoledor de octubre. En sus vacaciones dentro de los límites navarros, tenían programada una visita al pantano de Alloz.

Juan Mari y María, ambos de 60 años, ambos de Pamplona, ambos reacios a decir su apellido, ambos pertrechados con ropa y bastones de montaña, resumían de una pincelada el aspecto de un paraje que conocen de visitas anteriores. “Está destrozado. Da mucha pena. Hemos visto muchos árboles arrancados desde la raíz”, aseguraban. Bertiz recuperará su aspecto frondoso en las zonas afectadas. De hecho, el Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Navarra ha hecho de la necesidad virtud y ha aprovechado este embate natural para mejorar las condiciones del bosque.

La familia Rojas, de origen colombiano, formada por Flor, de 60 años, Michel, de 50, y Robin, de 34, además del primo de este, Luis González, de 28 años, respiraban ayer el aire puro de Bertiz. “Venimos a cambiar de aires. De la ciudad, Pamplona, al campo. También para demostrar que no estamos en muy buen estado físico”, bromeaba Robin desde el bosque de Bertiz. Los cuatro, afincados en Pamplona desde hace 18 años, pretendían visitar las cuevas de Urdax, tras el paseo por los senderos . Antes, se adentran en una de las caleras -hornos para la cocción de piedras calizas- del parque.
 

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