Investigación

San Miguel de Aralar recupera la figura de Pedro de Artajona

Donó en 1191 a la cofradía el inmueble junto al templo destinado a centro de interpretación

San Miguel de Aralar recupera la figura de Pedro de Artajona
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San Miguel de Aralar recupera la figura de Pedro de ArtajonaArchivo/J.C. Cordovilla
San Miguel de Aralar recupera la figura de Pedro de Artajona

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 03/12/2020 a las 06:00

Una investigación recupera la figura del obispo Pedro de Artajona o Pedro de París para San Miguel de Aralar. Su biografía pasará a ocupar un lugar destacado en el futuro centro de interpretación que se proyecta habilitar en la conocida como Casa Deierri o Lakuntzetxe, curiosamente cedida en el año 1191 a la cofradía de San Miguel por el prelado. La restauración se nutre de una vía financiera mantenida, al menos, hasta final de año bajo la fórmula de mecenazgo. El proyecto y demás detalles vinculados a la historia del templo abastecerán la nueva página web de San Miguel de Aralar.

La importancia de la Casa Deiderri o Lakuntzetxe es notoria en distintos hitos que han marcado el devenir del templo alzado en la sierra. “En 1942 -recuerda el capellán, Mikel Garciandia- un devastador incendio arrasó la antigua hospedería de San Miguel de Aralar, y ante la carencia de espacio para vivir, los moradores del santuario tuvieron que refugiarse en la antigua casa que el Obispo Pedro de Artajona donó a la cofradía de San Miguel en 1191”.

La labor de investigación emprendida sobre el donante remite en primer término a su vínculo familiar con el obispo Lope de Artajona, desde su condición de sobrino. De su mano recibió la encomienda de arcediano de la Catedral (1144) “y lo envió a estudiar a París, con los maestros Pedro Lombardo, Ricardo de San Víctor y otros ilustres doctores. Durante su largo servicio episcopal (1167-1191) se encargó y montó el famoso frontal de esmaltes de Limoges, dedicado a Santa María y que desde antiguo custodia el Santuario de San Miguel”.

Considera Mikel Garciandia que “en torno al día de Navarra, conviene resaltar la ingente obra de este eminente clérigo (...). Nombrado en 1167 obispo de Pamplona, separó las rentas de las mesas episcopal y canonical, lo cual mejoró la vida catedralicia. Promovió el palacio episcopal, defendió ante el Papa la pertenencia del monasterio de Leire a Navarra frente a las pretensiones del conde de Barcelona y del obispo de Tarragona. Promovió la llegada del Cister reforzando la Oliva y fundó Iranzu”.

REY DE NAVARRA

En el capítulo de la política, Pedro de Artajona fue consejero de Sancho VI el Sabio y como tal se dirigió a un monarca por primera vez como “rey de Navarra, en lugar del tradicional nombre, rey de Pamplona. En su nombre, acudirá en 1177 a Inglaterra, donde Enrique II confirmará la paz con Alfonso VI de Castilla a través del Laudo de Westminster: Álava, Guipúzcoa y Duranguesado son devueltos a Navarra”.

“En 1186 -continúa el relato histórico- viajó a Amiens de donde trajo una reliquia de la cabeza de San Fermín. La vinculación de la sede episcopal con la antigua tradición cristiana de la ciudad es otro hecho muy llamativo de su clarividencia. En su época se edifica la Capilla de San Miguel en el interior del gran templo de Aralar para custodiar las reliquias del lignumcruscis”.

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