Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Tradiciones

Alsasua goza de la salud de un roble

El ejemplar centenario, calcinado por un rayo semanas atrás, se convierte en destino de peregrinación para los vecinos que este lunes 29 de junio honraron a San Pedro en el robledal que acoge su ermita. Aunque inferior a otros años, hubo respuesta masiva en las campas

Repartidos en mesas separadas, hubo una nutrida concurrencia en el robledal de San Pedro en un día grande para Alsasua.
Repartidos en mesas separadas, hubo una nutrida concurrencia en el robledal de San Pedro en un día grande para Alsasua.
Actualizada 29/06/2020 a las 20:06

Alsasua goza de salud en la custodia de las tradiciones. En “la fiesta por excelcencia para todo alsasuarra” que es San Pedro, como ensalzó el txistulari Cruz Mari Martínez, hubo encuentros informales en torno a mesas y lonas en las que no faltaron alimentos como tampoco sentimientos apegados a la tierra como el roble dañado por un rayo que aún mira de frente a la ermita del santo. Los aderezos oficiales que son parte de la esencia festiva -misa en el templo compartido con Urdiain, vino servido en tazas plateadas, puros y zortziko encabezado por la tarde por el alcalde- fueron relegados por la seguridad tras unos meses delicados, en los que la Zona Básica de Salud de Alsasua no ha sido azotada con tanta virulencia que otras partes por el temido coronavirus.

El alcalde, Javier Ollo (Geroa Bai), recordó este lunes, 29 de junio, el llamamiento a la responsabilidad individual que subrayó días atrás en un bando en el que dejó constancia de la suspensión festiva como también de la libertad personal y grupal de movimiento, una vez derogada la declaración del estado de alarma. Hubo atención por parte de la Policía Local para evitar aglomeraciones en las campas de San Pedro, convertidas, como no podía ser de otra manera, en destino de peregrinación para todo alsasuarra que presuma de sus raíces.

Quizá la afluencia, aunque cuantiosa y repartida, a excepción de los momentos de convocatoria de la trikitrixa, fue inferior a la de una edición pasada, con el vecindario repartido entre el centro urbano y San Pedro. La estampa cotidiana de un día como este lunes, con las calles desiertas y el traslado del vecindario a su robledal, quedó apagada. Pero Alsasua no falló a su cita. “Realmente, la de San Pedro es la fiesta local. Hay empresas que han cerrado”, subrayaba el primer edil poco antes de que el quintento de txistularis enfilase desde el Ayunamiento su recorrido por el centro urbano. Los intérpretes -Cruz Mari Martínez, Margari Iglesias, Josetxo Lumbreras, Jesús Irisarri y Cristóbal Lanz- redujeron su periplo al entramado residencial para “recordar al vecindario” la fecha de guardar en el sentir de las tradiciones, al igual que “el 3 de mayo y la víspera y el día de San Juan”. Un leve detalle en su vestuario delató un cambio con respecto a San Juan. El chaleco visible era rojo. “En San Juan, fue verde”, observó Cristóbal Lanz.

EL DINTEL DE LA ERMITA

Sin los txistularis, el centenario roble que semanas atrás quedó reducido por la vida iluminada en su interior por un rayo sintió la ausencia de sus entrañables acompañantes. El lugar habitual de interpretación, frente al cual se escenificaba el baile y la historia permanece grabada en el dintel de entrada de la ermita con la leyenda de la entronización de García Ximénez como primer rey de Navarra el 20 de enero del año 717, se convirtió en decorado de estampas, inmortalizadas con la obtención de imágenes.

María Teresa Navarrete y Belén Rubio se acercaron como tantos alsasuarras por el poder de atracción en la conservación de las tradiciones que suscita el roble centenario, elevado por su historia a categoría de icono en el cultivo del sentimiento popular. “San Pedro es el día más importante de Alsasua. San Pedro es lo máximo”. En sus expresiones quedó reflejado el orgullo de pertenencia local compartido por toda la villa.

La suspensión en cadena de fiestas entrañables para Alsasua, por la cautela que impone el riesgo del coronavirus, impedirá celebrar la romería de Erkuden, que comenzaba, como recordaba ayer Belén Rubio, con el traslado de la imagen de la virgen desde la ermita hasta la parroquia. Concluida la novena, realizaba el camino a la inversa. El regreso derivaba en fiesta. Desde su encomienda de sacristana de Erkuden, Belén Rubio disponía de “dos quesos cortados”. Al Ayuntamiento le competía obsequiar a los presentes con vino, servido en tazas de plata, como este día.

Tiempo habrá para que el cumplido de las costumbres vuelva a arder en los corazones como sucedió con el roble centenario en cuyo interior prendió la llama de la destrucción y la brizna incombustible de la eternidad en la memoria de quienes lo sienten apegado a la tierra de sus antepasados y a la herencia de sus sucesores.

Aunque no hay nada concreto aún, cuando cayó el rayo y se mantuvo a su cobijo durante días por la opinión esgrimida de entendidos en descifrar los enigmas de las alturas, el alcalde insinuó la posibilidad de aprovechar su tronco como base de una futura obra perenne.

Será cuestión de paciencia y de que escampe el mal tiempo que impide celebrar fiestas de guardar en las condiciones deseadas. Esta vez, Alsasua no olvidó a San Pedro con el entusiasmo de sus gentes, que gozan de salud en la custodia de las tradiciones. Como un roble.

Te puede interesar


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE