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Carnaval

Confortable carnaval en Uitzi

‘Puxka biltze’ o ronda entre casas para festejar que el carnaval llama a las puertas de Navarra. Uitzi estrenó ayer el calendario foral con su pasacalles de máscaras, pelucas y complementos. El sol acompañó y el buen ambiente resurgió un año más

La satisfacción de sentirse parte integrada en cualquiera de las casas elevó la sintonía del ya tradicional 'puxka biltze' carnavalero.
La satisfacción de sentirse parte integrada en cualquiera de las casas elevó la sintonía del ya tradicional 'puxka biltze' carnavalero.
Fotos del carnaval de Uitzi 22 Fotos
Fotos del carnaval de Uitzi
Todas las fotos del carnaval celebrado este domingo 12 de enero en Uitzi
Eduardo Buxens
Actualizada 13/01/2020 a las 15:28

Pasar desapercibido ayer en Uitzi no era tarea fácil. El abrigado calor de sus vecinos delataba lo especial de un domingo en el que el sol les quiso brindar su mejor guiño. Con el mercurio ascendiendo por momentos, el frío helador de la mañana se iba disipando en una jornada marcada por el inicio del carnaval, justo seis días después de la llegada de sus Majestades de Oriente. Cualquier prenda recuperada del baúl de los artificios fue más que válida para animar la escena y certificar, un año más, que los uitziarras son de los más tempraneros en Navarra en sacar máscaras y pelucas del armario.


Con la música como fiel compañera en el puxka biltze (tradicional ronda), el camino estaba más que interiorizado. Sonrisas tatuadas de modo perenne y de casa en casa, como quien juega a la oca con amigos, los participantes en este primer carnaval se entrelazaron, dejando fluir un palpable buen ambiente. Y no solo por la alegría de quien disfruta sentado con los rayos del sol iluminándole la cara, sino por esa abierta cordialidad de quien se siente parte de un pueblo, de una tradición, de una costumbre que cada año perfila su vida. “Sírvete lo que quieras, en serio”. Las palabras de Etor Ijurko a los periodistas no daban lugar a dudas.


Lacasitos, batido de chocolate y jamón cortado con el cariño de quien simplemente busca agradar en su casa, cualquier agasajo era más que bienvenido entre los particulares ‘comensales’. Lo mismo un café caliente que un zumo o los restos del turrón de nochevieja. Con el ardor de una chimenea encendida y ese olor a leña tan característico, las manos lo agradecían mientras las conversaciones se mantenían vivas, fluyendo entre familiares y conocidos.


POR DESCONTADO


Y así, entre cocineros, mariquitas, caballeros medievales, secuestradores de la mítica serie ‘La casa de papel’, gánsters, marcianos y unicornios, ella. Miren Oreja, residente en Pamplona pero vecina de esta localidad del valle de Larraún desde siempre, se había transportado gracias a un disfraz completamente original al mundo de los sueños. Con un paraguas del que colgaban, prestados por sus sobrinos, todo tipo de ositos de peluche (incluido el que su mejor amiga María le había regalado con 18 años y que aún conserva), Miren transmitía la magia del disfraz. “No es cosa de comprarse algo, es encontrar tu idea y dejar que los elementos se vayan uniendo”, demostraba enseñando su agenda, en la que se podía leer ‘Imagina y hazlo realidad’. Con esa filosofía, disfrutaba. “Mi hermano Gorka me ha dicho que el disfraz es ‘muy mío”, añadía con una sonrisa.


También los primos Unai, Alain, Adei, Egoi, Izan y Oihan Ijurko se divertían entre adultos. “Los disfraces los hemos elegido nosotros”, repetían mostrando todo tipo de complementos, metralletas incluidas. “Lo pasamos muy bien”, valoraba Malloa Galarza, de la cuadrilla infantil y quien, como el resto, es ya un asiduo a la apertura del carnaval en Uitzi. Dejando de lado la edad, la espontaneidad de los unos cuajaba a la perfección con las bromas de quienes apenas habían pasado todavía por casa. Y, gracias a la hospitalidad de casas como la de Goienetxe, en lo alto del pueblo, Mikelenea o Martinperenea, entre otras, la buena disposición permite mantener activa una tradición a la que cada año se van sumando más. Incluido el perro Willy, al que no dudaron en ataviarle con una camisa carnavalera y una mochila. Todo mientras música de Spotify resonaba festiva a través de un altavoz.

 


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