Capturado en Bera el primer salmón de la temporada 2019
Habitual del encierro de Pamplona, Aitor Arístregui Olóriz capturó ayer el primer salmón de la temporada en el río Bidasoa. Recibió 1.800 euros del restaurante Rekondo, de San Sebastián


Actualizado el 18/04/2019 a las 08:27
Tanto o más que la ilusión de coger toro en la curva de Telefónica, Aitor Arístregui Olóriz sintió ayer la alegría de capturar el primer salmón de la temporada en el río Bidasoa. Nunca había experimentado cosa igual desde que hace cuatro años este pescador de Huarte, de 27 años de edad, se animó a probar fortuna con su caña tendida, la amistad de cercanos de afición compartida por compañía y la paciencia elevada al grado de virtud. Cuando a eso de las 7.40 horas, le tocó su turno, a “unos 200 metros aguas arriba” del emblemático pozo de Los Cincuenta, dentro de los límites de Bera, sintió que el sedal se tensaba y que la adrenalina, tan conocida de sus carreras en el encierro, aceleraba su ritmo cardíaco. Según recuerda, no apreció el mínimo síntoma visual del salmón, con su característico salto contracorriente. El típico tirón del sedal le hizo comprender de su buena fortuna en el tercer día de pesca autorizado. Prohibida la pesca el martes, domingo y lunes fueron de espera a la aparición del Lehenbiziko.
En su cuarto intento de soltar pita en el pozo de los Túneles libró la pugna. El desafío entrañó su dificultad. “El agua estaba turbia”, rememora.
Fueron “unos quince minutos” de incógnita, dirimidos a cucharilla y la mayor agilidad posible para arrebatar del río salmónido por antonomasia a un icono de su lecho. Ante los ojos de uno de los corredores habituales de la curva de Telefónica, quedó suspendido un “hermoso ejemplar”, en palabras utilizadas por el departamento de Medio Ambiente.
En la báscula apareció una hembra de 6,460 kilogramos, 83 centímentros de largo y 180 milímetros de altura. Una primera inspección de los guardas de Medio Ambiente constató que se trataba de un salmón “en buenas condiciones, marcado con micro marca, procedente de la repoblación de la piscifactoría de Oronoz-Mugaire”. Por la averiguación de los propios guardas, “llevaba unos días en el río”.
La recompensa
Por ser el único permitido de todos los que puedan capturarse en una temporada limitada por el cupo de 60 ejemplares, el Lehenbiziko reportó a su pescador una segunda satisfacción, en forma monetaria. El restaurante donostiarra Rekondo se agenció con la pieza a cambio de una compensación de 1.800 euros.
Sin poder disimular su “gran ilusión”, Arístregui, en situación de desempleo en la actualidad, regresó a su domicilio con la voluntad de celebrar su logro en “una sidrería”. Más allá del sobresalto que le procuró la novedad de engrosar la selecta nómina de los pescadores del primer ejemplar, su cuerpo se libró de los percances que, en forma de costillas o clavícula fracturadas, acumula por su pasión de correr ante los toros. El salmón fue más benévolo.
