La estela real de los 'joaldunak' guía a los Reyes Magos en Elizondo

La comitiva exhibió un estandarte inspirado en el recibido por los baztaneses en la batalla de las Navas de Tolosa

La estela real de los 'joaldunak' guía la cabalgarta de los Reyes Magos en Elizondo
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La estela real de los 'joaldunak' guía la cabalgarta de los Reyes Magos en Elizondo

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 06/01/2019 a las 06:00

Los Magos se guiaron el sábado por el sonido de los cencerros para recorrer las arterias principales de Elizondo. Antes de completar su itinerario, llevaron la alegría a la residencia Francisco Joaquín Iriarte, donde sus mayores anfritriones les obsequiaron con el recuerdo de su infancia. Cuando hubieron ayudado a revivir escenas de la niñez, retomaron su camino confiados a la estela de diez joaldunak de Aurtitz. Su presencia aportó novedad a una Cabalgata, cargada de sorpresas, donde txistularis, la banda de música de Elizondo, acordeonistas, dantzaris y gaiteros estuvieron a la altura en la creación de un ambiente especial.


Más de 200 personas escoltaron el paso real en la noche mágica por exelencia del año, donde, por haber, hubo hasta fuegos de artificios y bengalas que iluminaron la noche. La indumentaria que portó un nutrido grupo de figurantes en el cortejo lució retoques, cuando no una renovación completa.


Los comerciantes contribuyeron con el aporte de 20 cestas para el sorteo que puso colofón a la jornada esperada por niños y mayores. Supuso un detalle más de la recepción festiva, que alegró a no pocos la noche a la espera de los regalos de hoy por la mañana.


Frente a las novedades, la tradición se impuso en la conservación del aurresku bailado a los invitados de excepción en el quiosco y cuando fueron a adorar al Niño en el Belén Viviente. Los bajos del Ayuntamiento de Baztan se convirtieron en escenario del Misterio. En él, la familia compuesta por Xabier Bazterrika Zelaieta, Aloña Elizalde Mariezcurrena y su hija Alaia insulfaron de aliento a las tres figuras principales de la escena evangélica.


Hubo admiración como también devoción en la representación viviente, convertida en fija en la Cabalgata de Elizondo.


ESTANDARTE ESPECIAL


El capítulo de novedades deparó, por otro lado, la exhibición de una bandera, inspirada en la enseña que los baztanases obtuvieron en las Navas de Tolosa al batallar al lado del rey Sancho el Fuerte. El símbolo fue cedido por la costurera Maite Echave.


La emoción alcanzó su cénit, ajena a la mirada de la mayoría, cuando los Reyes Magos se retiraron del centro urbano para acogerse a la hospitalidad de vecinos concretos. Antes de continuar por su periplo en una noche donde dan cuenta de su donde la ubicuidad, llevaron un regalo de alegría a personas enfermas o que en fechas recientes han sentido la pérdida de un ser querido.


La organización no escatimó este año en esfuerzos con tal de contribuir a alegrar la espera de los más pequeños y avivar más de una emoción agradable en los mayores. Supuso una apuesta por proporcionar mayor lustre a un acto, que empujó a un gran gentío a flanquear el paso de Sus Majestades de Oriente por el corazón de Baztan.


El decorado iluminado por las bengalas, más las antorchas encedidas, enmarcó el evento para solaz de organizadores y vecinos, que comulgaron de una misma sensación de satisfacción por acoger una visita única en el año. Los Reyes, agradecidos por la bienvenida, prometieron regresar en un año al calor alimentado en la hospitalidad de los vecinos de Elizondo.

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