Un cedro del Líbano se convierte en Bertiz en expositor de esculturas
Los estudiantes del centro han colocado cinco esculturas de madera en otros tantos huecos del tronco


Actualizado el 10/11/2018 a las 06:00
Estudiantes de la Escuela de Arte de Pamplona descubrieron este viernes el resultado de su iniciativa creativa en un cedro del Líbano, enraizado en el Parque Natural del Señorío de Bertiz. Seco al cabo de 130 años, la revitalización artística parece haber prolongado su vida, a los ojos de cuantos contemplaron de primera mano el acierto de la experiencia. Las consejeras de Educación y Desarrollo Rural, María Solana e Isabel Elizalde, respectivamente, participaron del acto inaugural junto al grupo de jóvenes artistas que han reavivado la atracción de un ejemplar con una propuesta de ingenio.
Según informó este viernes el Gobierno foral, “la propuesta de la Escuela de Arte de Pamplona mantiene catorce metros del tronco del árbol con sus ramas más significativas. En él se han horadado cinco hornacinas que albergan esculturas en madera sobre la fauna de la zona realizadas por las y los estudiantes del ciclo de escultura”. La labor de transformación concluyó en septiembre bajo el epígrafe de Nueva vida para el Cedro de Bertiz.
La obra se expone en un cedro del Líbano de llamativas dimensiones: “31,5 metros de altura y un diámetro a 1,30 metros, de 148 centímetros”. Al haberse secado, el Ejecutivo navarro consideró necesaria una intervención “para garantizar la seguridad de los visitantes, eliminado así el riesgo de accidentes”.
Una vez decidida la conveniencia del aprovechamiento, el propio Gobierno foral sondeó la opinión de diferentes artistas hasta ofertar finalmente el árbol a la Escuela de Arte de Pamplona. Los responsables del Parque Natural del Señorío de Bertiz aseguran que el centro supo interpretar sus inquietudes y voluntades, “apreciando en el árbol un importante potencial y oportunidad de trabajo para sus alumnas y alumnos del ciclo Técnicas Escultóricas, asumiendo la estrategia del Espacio Natural Protegido”.
LAS OBRAS EXPUESTAS
Según confesó este viernes el profesor Iñaki Otsoa, el proyecto ha sido “uno de los más ambiciosos y satisfactorios de cuantos han abordado por sus dimensiones, la belleza intrínseca del árbol monumental sobre el que se ha actuado y la buena disposición de los gestores del parque para proporcionar los medios técnicos y humanos necesarios y para entender los ritmos de trabajo de un centro educativo”.
El presupuesto de adecuación del ejemplar asciende a 6.600 euros, destinados en su mayor parte “al apeo controlado de la copa y ramas del cedro”.
Además de los huecos abiertos en el tronco, a modo de hornacinas, se han colocado otra serie de obras hasta completar un conjunto de exposición.
La nómina de obras expuestas incluye a Búho / Hontza (Camilo Castaño Parra); Alimoche / SaiZuria (Luis Ascunce Ansorena); Trepador Azul / Garrapoa (Natxo Loyola Eraso); Oso / Hartza (Marta López Antón); Herrerillo capuchino / Amilotx Mottoduna (Bea Itoiz Mugueta); Lobo / Otsoa (Estefanía Rubio Alfaro); Zorro / Azeria (Tasio López de Gereñu Chocarro) y Ave / Hegaztia (Larraitz Ruiz Zeberio).
