La 'fauna pictórica' de Tudela crece
El pintor César Ridruejo dibujó el pasado verano 3 pájaros en otros tantos troncos de árboles del paseo del Prado de Tudela. La buena acogida que tuvo esta curiosa iniciativa le animó a seguir y, ahora, la colección ya suma 13 pequeñas obras de arte


Actualizado el 26/11/2020 a las 09:15
Fue durante el pasado verano cuando en el tronco de tres árboles del paseo del Prado de Tudela aparecieron pintados otros tantos vistosos pajaritos de colores cuyo realismo llamó la atención de los caminantes. Estas curiosas obras habían salido del pincel del vecino de la ciudad César Ridruejo Calvo (Soria, 1943) quien, de forma espontánea, se decidió a decorar de este modo el citado paseo tudelano.
Su objetivo era crear una especie de simbiosis entre sus pájaros pintados y el sonido de los pájaros reales que frecuentan el paraje de la Peñica del paseo del Prado, a la vez que ofrecer a los caminantes un atractivo más para acudir a este rincón de la ciudad, junto al cauce del Ebro.
La buena acogida popular que consiguió esta iniciativa ha animado a este profesor jubilado del Centro Integrado Politécnico ETI de Tudela a continuar con su labor decorando otros muchos árboles de este mismo paraje tudelano con algo más que pájaros. Actualmente, esta peculiar ‘fauna pictórica’ tudelana está compuesta por 13 obras entre las que se pueden contemplar lagartijas, caracoles, gatos, koalas, ardillas o monos, además de otros motivos, más allá de animales, como unas setas que parecen brotar de uno de los troncos.
EN SU ENTORNO NATURAL
Es precisamente esa especial relación que se ha formado entre los paseantes y sus obras la que anima a Ridruejo a seguir con esta labor. “Cada vez vienen más personas a este lugar. Muchos me dicen que, gracias a los dibujos, han descubierto este paraje, y esa es toda una satisfacción”, señala el artista, quien apunta que el éxito de esta iniciativa “no está en el autor de las pinturas, sino en todos esos niños, padres y abuelos que vienen a verlas y, sobre todo, a este privilegiado entorno natural con el que contamos en Tudela”.
“Mientras estoy pintando una obra, se me pasan por la cabeza 3 o 4 más..., pero conviene tener en cuenta que todo tiene un límite y que cualquier cosa, en exceso, puede llegar a empalagar. Estoy muy contento con las reacciones que esta iniciativa ha despertado entre la gente, pero lo que tengo muy claro es que no se puede morir de éxito”, afirma Ridruejo.
