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Historia

El 'no adiós' de los Padres Jesuitas a Tudela

Un total de 120 personas participaron este domingo en una misa ante la próxima despedida de la Orden

Jota en la eucaristía de Acción de Gracias por la despedida de los Jesuitas de Tudela
Jota en la eucaristía de Acción de Gracias por la despedida de los Jesuitas de Tudela
Jota interpretada por María Herrera durante la eucaristía de Acción de Gracias celebrada el domingo por la despedida de la comunidad de los Jesuitas de Tudela.
Diego Carasusán
Foto de los presentes en la eucaristía de Acción de Gracias que se celebró ayer en la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes de Tudela.
Imagen de los presentes en la eucaristía de Acción de Gracias que se celebró ayer en la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes de Tudela.
Actualizada 07/09/2020 a las 06:00

La pandemia de coronavirus ha obligado a incluir en nuestro vocabulario cotidiano palabras que nunca antes habíamos utilizado. Dentro de este nuevo léxico, y para referirnos a todo aquello que el coronavirus ha obligado a cancelar, hemos añadido un ‘No’ delante del acto, cita o celebración en cuestión. Así, por ejemplo, Navarra se ha inundado este verano de multitud de ‘no fiestas’.

Una expresión sencilla creada para definir algo más complejo y que se ajusta perfectamente a lo que han vivido los 8 integrantes de la comunidad de los Jesuitas de Tudela desde que, hace 4 meses, la Compañía de Jesús anunciara su salida de la ciudad tras más de 4 siglos de historia en ella.

Y es que esta despedida no es un ‘adiós’, sino un ‘no adiós’, porque aunque su presencia física ya no estará, el espíritu ignaciano continuará en Tudela por medio del personal laico del Colegio San Francisco Javier y de toda la obra social que la Compañía desarrolla en la ciudad, con el Centro Lasa de Atención al Migrante como máximo exponente. Por su parte, la parroquia Ntra. Sra. de Lourdes pasará a depender del Arzobispado.

EN LA IGLESIA DE LOURDES

Esta misma parroquia acogió este domingo una eucaristía celebrada por la Compañía de Jesús para agradecer la presencia de la Orden en Tudela. Por cuestiones sanitarias derivadas del coronavirus, el aforo del templo quedó reducido a 120 plazas, todas ellas ocupadas.

La ceremonia fue oficiada por el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Francisco Pérez, quien estuvo acompañado, entre otros, por varios de los integrantes de la comunidad jesuita de la ciudad, con su Superior, Carlos Fraile, al frente; por el Padre Provincial de la Compañía de Jesús, Antonio España; y por el Vicario Episcopal de la zona de Tudela, Sergio Álava. A la misa también acudió el alcalde, Alejandro Toquero.

El Arzobispo quiso mostrar el “agradecimiento de la Iglesia de Navarra a los Padres Jesuitas por todo el bien realizado” y, tras su homilía, “y pese a no ser muy litúrgico”, pidió a los presentes un aplauso para los Jesuitas que arrancó la ovación de los presentes.

Por su parte, el Provincial de los Jesuitas reconoció sentir una mezcla de “agradecimiento y pena”. “Hoy se evidencia que los Jesuitas no tenemos fuerzas para todo, y que todo no depende de nosotros. Que somos una Compañía limitada, y no la triunfante de hace años”, reconoció España, quien apuntó que “podemos estar satisfechos si hemos sido testigos de un servicio al pueblo de Tudela”, y dejó la puerta abierta a un posible regreso de los Jesuitas. “El tiempo es creación de Dios y, al ser así, abre posibilidades nuevas a citas futuras”, dijo.
Por el momento, los Jesuitas permanecerán en Tudela hasta el final de la celebración de las Primeras Comuniones, previsto para el 27 de septiembre, día en el que volverán a decir su particular ‘no adiós’ a la ciudad.

Más de cuatro siglos de historia en Tudela

 

 

Los Jesuitas llegaron a Tudela en el año 1600 con la educación como uno de sus objetivos fundamentales. Al año siguiente, en 1601, fundaron el colegio de San Andrés junto al palacio del Marqués de San Adrián, pero poco después lo trasladaron al actual edificio de Castel-Ruiz en la plaza Mercadal, junto al que construyeron la iglesia de San Jorge.

Esta primera etapa de los Jesuitas en Tudela concluyó en 1767, cuando Carlos III dio la orden de expulsar de España a la Compañía bajo la acusación de haber sido la instigadora de las revueltas populares del año anterior (‘Motín de Esquilache’).

La Orden fue restaurada por Pío VII, aunque de nuevo fue suprimida en el Trienio Liberal. La Compañía volvió a Tudela en 1851, en 1878 se instaló en la plaza de San Juan y en 1891 fundó el colegio actual. Pero llegó la República y la Compañía se disolvió en 1932, quedando sus aulas para un instituto hasta 1936, año en el que la Diputación Foral restituyó a los Jesuitas el colegio. Por él han pasado ilustres alumnos como el teólogo Ignacio Ellacuría, el arquitecto Rafael Moneo, el reportero Miguel de la Quadra Salcedo o José Javier Uranga, director de Diario de Navarra durante casi tres décadas.

Su actividad educadora continuó con la Escuela Obrera San José, luego llamada ETI, y que se inauguró en 1953. En 1983 pasó a depender del Gobierno foral.

A todo lo anterior se sumó el colegio de Lourdes que promovió el Padre Lasa, a su vez fundador del barrio de Lourdes. Funcionó 40 años hasta su cierre en 1997 y se reformó para acoger a la residencia de los Jesuitas y el Centro Lasa. Allí se encuentra un Centro 0-3 años y un Centro Cívico, servicios municipales que se ofrecen en espacios cedidos por los Jesuitas, además de otras entidades sociales.

El Colegio Jesuitas y el Centro Lasa continúan con su actividad

 

 

 

La marcha de los Jesuitas de Tudela no afectará a la actividad en el colegio San Francisco Javier, que abrió sus puertas en su ubicación actual en el año 1891. Actualmente cuenta con más de 800 alumnos, tanto de Tudela como de otras localidades de la Ribera, distribuidos en sus diferentes cursos de ESO y Bachillerato.

De este modo, y gracias a la labor del personal laico que trabaja en el centro, el colegio continuará con el lema que distingue la dimensión educativa de los Jesuitas y que reza así: ‘Entramos para aprender y salimos para servir’.

EL CENTRO LASA

Otro de los servicios que continuarán en marcha será el Centro Lasa de atención a la población inmigrante, ubicado en el antiguo colegio de Lourdes.

Entre sus programas se encuentra el espacio abierto a mujeres, con clases de Castellano en distintos niveles, acompañamiento y talleres formativos. En 2019 atendió a 93 mujeres.
Otro de sus programas es el de familias y menores (117 atendidos de 99 familias en 2019), centrado en el apoyo educativo y ocio y tiempo libre.

El Centro Lasa también cuenta con un servicio de ropero a través del cual entrega ropa con vales y vende a precios simbólicos.

CON ESPÍRITU DEL BARRIO

Otro de los legados que dejan los Jesuitas en Tudela es la Fundación Civil San Francisco Javier. Esta entidad se encarga de gestionar los bajos de los edificios que, en su día, construyó la Asociación Católica San Francisco Javier en el Barrio de Lourdes, fundado por el Padre Lasa.

Su objetivo es alquilar esos locales a vecinos o comercios con precios asumibles y con el objetivo de revitalizar la ocupación de este barrio.

Con el dinero se financia el gasto del Centro Lasa y también la cesión de espacios para entidades como Anfas, Anasaps, Proyecto Hombre o el comedor social Villa Javier. Además, colabora con otras entidades como la Asociación de Mujeres del Barrio de Lourdes o la de Jubilados La Ribera, y cede al Ayuntamiento los espacios para el Centro 0-3 años o el Centro Cívico del mismo barrio.

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