Bares

El Bar Quei Plaza de Tudela, donde todo queda en familia

En este local, ubicado en la plaza de los Fueros de Tudela, está regentado por las hermanas Elisa y Eva Lostado Vicente, junto a sus respectivos maridos Pachi Rodríguez Enériz y Rubén Torres Catalán

De izquierda a derecha: las hermanas Elisa y Eva Lostado Vicente. Detrás, Rubén Torres Catalán y Pachi Rodríguez Enériz
AmpliarAmpliar
De izquierda a derecha: las hermanas Elisa y Eva Lostado Vicente. Detrás, Rubén Torres Catalán y Pachi Rodríguez EnérizBlanca Aldanondo
De izquierda a derecha: las hermanas Elisa y Eva Lostado Vicente. Detrás, Rubén Torres Catalán y Pachi Rodríguez Enériz

CerrarCerrar

Javier Fernández

Publicado el 19/06/2026 a las 05:00

“Nadie imaginaba que esto podría ser un bar”, asegura Eva Lostado Vicente. Ella, junto a su hermana, Elisa Lostado Vicente; su marido, Rubén Torres Catalán; y su cuñado, Pachi Rodríguez Eneriz; inauguró el Quei Plaza en noviembre de 2004. El local, ubicado en el número 8 de la plaza de los Fueros de Tudela, anteriormente fue un banco completamente cubierto de granito. Sin embargo, los cuatro hosteleros lo tenían claro: “llevábamos tiempo queriendo montar algo en esta ciudad, y hacerlo en la plaza parecía la apuesta más segura”. Actualmente, se ha convertido en uno de los bares más frecuentados de la capital ribera. 

Precisamente, uno de sus puntos fuertes es la ubicación. “Nuestra terraza está en el mejor sitio, debajo de la Casa del Reloj”, explica Eva. “Esto atrae a turistas o padres que se acercan mientras sus hijos juegan en la plaza”, añade.

Además, el Quei Plaza cuenta con una clientela muy variada. Desde los habituales que disfrutan de su vermut y sus típicos calamares, hasta jóvenes que tienen curiosidad por sus nuevas hamburguesas o sus ginebras premium. Todo ello con la mentalidad de “ofrecer la mayor cantidad y variedad de productos de la máxima calidad”, comenta la hostelera. “Llegamos a vender desayunos, bollería del día y hasta granizados en verano. No tenemos más cosas porque no caben”, bromea Eva.

También destacan sus platos combinados, tanto para comidas como para cenas, y sus pinchos o raciones para compartir, a las que le están dando bastante protagonismo recientemente.

Su horario entre semana es ininterrumpido desde las 9 horas de la mañana hasta cierre, aproximadamente a las 12 de la noche. Los sábados y domingos abre a las 10 de la mañana y cierra alrededor de la 1 de la madrugada. Los miércoles permanece cerrado por descanso.

VOCACIÓN Y HERENCIA

Este ojo para cubrir las necesidades y demandas del público no se entiende sin la amplia trayectoria de los cuatro regentes en el sector.

Rubén proviene de una familia de hosteleros, puesto que su padre, Andrés Torres, regentaba el bar Ruser de Fustiñana. Tras contraer matrimonio con Eva, decidieron montar el pub Nao Nao, también en el municipio fustiñanero. 

Aunque duró varios años, la hostelera recuerda que “es muy complicado sacar un negocio adelante en una localidad pequeña, pero nos sirvió como experiencia para nuestro emprendimiento posterior”. 

Por su parte, Elisa y Pachi trabajaban en las cafeterías de Eroski y Renfe, respectivamente. El padre del segundo, Santiago Rodríguez, era propietario del conocido bar Santi, cerca del paseo de Invierno. Es por ello que ayudó en el negocio familiar desde los 14 años. 

De izquierda a derecha. Pachi Rodríguez Enériz, las hermanas Elisa y Eva Lostado, y Rubén Torres Catalán
AmpliarAmpliar
De izquierda a derecha. Pachi Rodríguez Enériz, las hermanas Elisa y Eva Lostado, y Rubén Torres CatalánBlanca Aldanondo
De izquierda a derecha. Pachi Rodríguez Enériz, las hermanas Elisa y Eva Lostado, y Rubén Torres Catalán

CerrarCerrar

LA IMPORTANCIA DE LO LOCAL

Otro aprendizaje que recalca Eva tras más de dos décadas remando para sacar su empresa adelante es “la importancia de cuidar lo local”. Se trata de parte de la filosofía del Quei Plaza: sus carnes son de tiendas tudelanas, al igual que sus frutas, sus verduras y la gran mayoría de los ingredientes que emplean. 

“Mientras queden negocios aquí, yo voy a acudir a ellos”, señala la hostelera, a quien le apena el impacto que la llegada de las franquicias ha tenido en los pequeños comercios. “Cada vez es más complicado lanzarse a abrir un local”, lamenta, especialmente por la pérdida de ese lado “más cercano y humano que no existe en Internet o las grandes superficies”.

EL RELEVO FAMILIAR "NO ES UNA OPCIÓN"

Algo que los cuatro propietarios tienen claro es que “el día que uno de nosotros se jubile, vamos todos detrás”, asegura Eva. “Esto lo empezamos los cuatro juntos y lo terminaremos los cuatro juntos”, subraya.

Mediante este acuerdo, en cierto modo, se manifiesta ese vínculo familiar que, con orgullo, los propietarios creen extender tanto a sus clientes más habituales como a aquellos que acuden por primera vez. 

Los hijos de ambas parejas “no están interesados en el sector y siguen sus propios caminos”, cuenta la propietaria. No obstante, piensan estar “al pie del cañón hasta el último día”, esforzándose por ofrecer los mejores productos y servicios, tal y como llevan demostrando más de dos décadas.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora