Desafíos de Navarra
Marruecos y Colombia..., en 100 metros
El marroquí El Mekki Bout y el colombiano Manuel Blandón llegaron a Castejón hace más de 20 años. Allí, solo separados por los 100 metros de distancia entre sus casas, construyeron sus vidas y familias, y un futuro que pasa por continuar en esta villa


Publicado el 22/02/2026 a las 05:00
El Mekki Bout Bourakia nació en Marruecos; y Manuel Blandón Restrepo, en Colombia. El primero lo hizo en Khenifra, a 1.500 kilómetros de distancia de Navarra; y el segundo en Pereira, a casi 8.600. Pero ambos, procedentes de orígenes tan distintos como lejanos, han construido sus vidas en los apenas 100 metros de distancia que separan sus respectivos domicilios en Castejón.
Y es que las trayectorias vitales del marroquí y del colombiano han transcurrido de forma muy similar desde que Castejón se convirtió en su hogar, allá por los primeros años de este siglo XXI.
DESDE SUDAMÉRICA...
Manuel Blandón llegó a Castejón en 2001 atraído por la invitación que le hizo un compatriota con el que había compartido profesión en el sector de la construcción en su Colombia natal. “Yo estaba bien en Colombia, trabajando para la Federación Nacional de Cafeteros, que es la empresa más grande del país, pero me atrajo eso de cambiar de aires”, recuerda Blandón, quien aceptó la invitación de su paisano llegando a Navarra con 42 años, y junto a su mujer, María Castaño. A ellos se unieron, pocos meses después, sus hijos: Jorge Andrés, Paula y Joana.
Muy pronto el colombiano empezó a buscar el modo de ganarse la vida en su nueva casa, apostando por lo que sabía hacer: la construcción. Así, en 2005, aprovechando la regularización impulsada por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, Blandón creó su propia empresa.
Cuando el colombiano llegó a Castejón hace ahora 25 años, “apenas había aquí 5 o 6 compatriotas”. En cualquier caso, los propios vecinos de la villa ribera fueron el mayor apoyo con el que contó su familia. “Nos recibieron a las mil maravillas y, desde entonces, siempre ha sido así”, señala.
De hecho, cuando los efectos de la crisis económica de 2008 azotaron a la Ribera, con el sector de la construcción en el ojo del huracán, fueron los propios vecinos de Castejón quienes pidieron a Blandón que no regresara a Colombia tal y como hicieron muchos de sus compatriotas. “Me quedé, todo salió bien, y tuve que ver cómo aquellos que se habían ido volvían otra vez a Castejón. De hecho, ahora hay tantos colombianos en este pueblo..., ¡que ni los conozco!”, apunta.
Hoy, a sus 67 años, Blandón ya planea su jubilación estando todavía al frente de una empresa en la que trabajan 6 empleados, todos ellos colombianos, entre los que se encuentra su propio hijo, José Andrés, quien estudió Electricidad en el CIP ETI Tudela.
Blandón reconoce que, pensando en los años que vienen ya jubilado, ha barajado la posibilidad de regresar a Colombia. “Pero lo tendría que hacer solo, porque mi mujer tiene claro que se queda en Castejón”, apunta divertido. Y es que el matrimonio tiene una razón muy poderosa para no volver a América: los 6 nietos que, nacidos en la Ribera, son el ancla que les ata a Navarra.
...Y DESDE EL NORTE DE ÁFRICA
Casi al mismo tiempo que Manuel Blandón llegó a Castejón, El Mekki Bout Bourakia viajó desde su Marruecos natal a Almería para trabajar como temporero en el campo.
Durante sus primeros años en España, trabajó en distintas campañas entre Almería y Castejón, “hasta que el 5 de agosto de 2005 me contrataron en la fábrica de tomate Orlando en Alfaro -localidad riojana vecina de la villa ribera-”.
Al igual que Blandón, Bout fue de los primeros inmigrantes en establecerse en Castejón. “Cuando llegué solo había una docena de marroquíes, y ahora somos cientos”, apunta, al tiempo que recuerda cómo “durante estos años he ayudado a todos aquellos que han venido al pueblo y necesitaban algo, como otros me ayudaron antes a mí”.
Entre aquellos marroquíes que viajaron hasta Castejón se encontraban su propia mujer (Rabha Tiagui) y su hija (Fatiha), quienes se unieron a él cuando Bout ya llevaba 6 años residiendo en España.
Posteriormente, y ya con la familia establecida en Castejón, nacieron los otros dos hijos del matrimonio: Samira, que ahora tiene 20 años; y Aziz, de 14.
Recientemente, la mujer de Bout enfermó, “lo que le obligó a dejar su trabajo como costurera de zapatillas”, recayendo en él la labor de cuidado de su esposa y de sus hijos. Unos hijos que se mueven entre los estudios y el mercado laboral. Así, Fatiha, de 25 años, trabaja en una empresa de Peralta mientras estudia para ser policía; Samira sueña con ser ingeniera; y Aziz está en 3º de la ESO en el instituto de Castejón.
“Mis hijos han crecido aquí, como unos castejoneros más, tienen sus amistades hechas y saben que aquí tienen un futuro que en Marruecos, al menos en el aspecto laboral, no existe”, afirma Bout, quien, a sus 52 años, destaca satisfecho que “durante todo el tiempo que hemos estado aquí hemos generado riqueza con nuestro trabajo y hemos dado hijos al pueblo de Castejón”. Un pueblo que, como afirma, “es nuestra vida”.