Comercios
Murkas, la tienda que sigue el hilo del comercio tradicional de Tudela
En este local de moda femenina, abierto hace casi seis décadas, “el trato familiar y el producto siempre han sido lo más importante”, afirma su actual propietaria Virginia Sánchez Martínez


Actualizado el 05/09/2025 a las 10:28
La tienda de ropa femenina Murkas, ubicada en el número 11 del camino San Marcial de Tudela, es de esos negocios que todavía conservan la esencia del comercio de siempre.
Sus colecciones se renuevan cada temporada, siguiendo las tendencias, pero lo que marca la diferencia es que “el trato personal, el asesoramiento y la calidad están por encima de todo”, asegura su propietaria, Virginia Sánchez Martínez.
DE PADRES A HIJA
La historia de Murkas se remonta a 1966, cuando los padres de Sánchez, Marcelo Sánchez Clemente y Carmen Martínez Gómara, decidieron abrir la tienda. Al ser naturales de Murchante y Cascante, respectivamente, crearon un acrónimo con las primeras sílabas de sus localidades de origen, estilizado con una ‘K’, para bautizar el negocio.
Pocos años después adquirieron otro local, también llamado Murkas, pero dedicado a la moda masculina. Durante décadas, él se ocupó del negocio de hombre y ella del de mujer. Al llegar el día de su jubilación, fue su hija mayor quien tomó el relevo, función que lleva ejerciendo desde hace 11 años.
Natural de Tudela, Virginia Sánchez Martínez vivió en la capital ribera hasta terminar la selectividad, cuando se trasladó a Barcelona para estudiar Patronaje y Diseño. “Somos seis hermanos, y como nuestra madre pasaba muchas horas en el negocio, prácticamente nos hemos criado en la trastienda”, bromea. Aun así, “aunque crecí entre telas e hilos, solo yo heredé el gusto por la moda”, añade.
Hace unos 30 años, tras trabajar más de una década en fábricas textiles de la capital catalana, regresó a su ciudad natal para echar una mano en el negocio familiar, “ya que mis padres pasaban por un momento delicado y necesitaban ayuda”, recuerda.
Cuando finalmente se convirtió en la propietaria, optó por cerrar la sección masculina y centrarse en la femenina, la original: “Así podía manejar el negocio yo sola, sin depender de nadie más”, señala.
Actualmente, Murkas abre sus puertas de 10 a 13.30 horas y de 17 a 20 horas, excepto sábados por la tarde y domingos.
Desde sus orígenes, el producto sigue siendo moda femenina, con vestidos y prendas “de marcas de calidad y mayoritariamente españolas”, subraya Sánchez. Aunque buena parte de su oferta está enfocada en ropa para eventos, la regente recalca que “no son prendas para ponerse un solo día, sino que sirven para más ocasiones. Es ropa arreglada, pero perfectamente válida para calle”. Además, ofrece una amplia variedad de tallas y la posibilidad de hacer arreglos para que la pieza se ajuste a las necesidades de cada clienta.
La propietaria también menciona estar “trabajando su presencia en redes sociales”, especialmente Facebook, lo que considera “un escaparate importante”. De esta manera, quien lo desee puede visitar los perfiles de Murkas para conocer más sobre el local y sus productos.
EL RETO DE RESISTIR
A sus 57 años, Sánchez es consciente de que su negocio tiene fecha de caducidad. “Murkas no tendrá relevo generacional, cerrará cuando yo me jubile”, afirma. No solo porque su hija Nagore “vive en Australia y no está interesada en heredar el negocio”, sino también por la tendencia actual del mercado.
La propietaria explica que “estos pequeños comercios de toda la vida acabarán cerrando tarde o temprano, ya que cada vez hay más franquicias y las nuevas generaciones prefieren comprar por Internet que en tiendas físicas”. “Yo me defiendo porque tengo una base de clientas fieles desde hace muchos años de toda la Ribera, con las que mantengo un trato prácticamente familiar, además de que llegan compradoras nuevas gracias al boca a boca”, añade.
No obstante, lamenta que “la frialdad de Internet esté sustituyendo esa esencia del asesoramiento personal, de ir a una tienda y pedir recomendaciones o debatir qué vestido es el más favorecedor”.
Sea como sea, Sánchez tiene claro que “hasta el día en el que cierre, aquí la satisfacción del cliente y el producto seguirán siendo lo primordial, porque las personas que vienen no son compradoras, sino amigas, y porque Murkas es algo que he vivido desde que nací”.