Fiestas
Tulebras se vuelve gigante por sus fiestas
La Asociación de Jubilados Río Queiles lanzó este martes el cohete que dio inicio a los festejos en honor a San Bernardo
Publicado el 19/08/2025 a las 17:44
A pesar de contar con alrededor de 150 habitantes censados, las calles de Tulebras se llenaron este martes de vecinos y de originarios de esta localidad que residen en otros municipios cercanos para celebrar el inicio de las fiestas en honor a San Bernardo.
Ya a partir de las 11.30 horas, los presentes hacían cola en la plaza de los Fueros para la entrega de pañuelos que tuvo lugar frente al ayuntamiento. Para completar el ambiente cercano y familiar que se respiró en el municipio, fue la propia alcaldesa, Cristina Díaz Soria, quien se encargó de repartirlos a todo aquel que se acercó.
Los elegidos para prender la mecha fueron 5 de los 84 miembros de la Asociación de Jubilados Río Queiles de Tulebras. En concreto, su presidenta, Conchi Pérez Torres, acompañada por Juan Manuel Pérez Clemente, Marimar Gil Torres, Raquel Cilleruelo Ayensa y Urbano Lavilla Calvo.
La primera edil explicó que este honor se debe “a su labor por ayudar a mantener unidas las raíces de la localidad y trabajar tanto por Tulebras”.
Cuando el reloj marcó las 12 horas, Pérez se dispuso a lanzar el cohete anunciador, tras expresar “su orgullo y agradecimiento”; desear “unas felices fiestas a todos los vecinos”; y gritar los ‘vivas’ a San Bernardo, Tulebras y Navarra. “Ha sido un momento muy bonito, pero estaba tan nerviosa que casi me quedo en blanco”, bromeó tras el chupinazo.
UN PEQUEÑO GIGANTE
A la comparsa de seis gigantes de Cascante, que bailó por las calles de la villa y en el patio del Monasterio de Santa María de la Caridad, se unió un integrante sorpresa. Fue el niño Mateo Poyo Jiménez, de tan solo 7 años, quien bailó y desfiló con su propia figura. “Quería tener un gigante, así que le pedí a mis tíos -Miguel Eastman y Estela Jiménez- que me lo hicieran”, contó el tulebrano. Además, le acompañó su hermana Alma, de 4 años, que presumió con su propio cabezudo.
