Astas y muetes
El encierro infantil triunfa cada año entre los niños, que demuestran su temprana afición taurina corriendo delante de los carretones en un evento organizado por la Orden del Volatín
Publicado el 29/07/2025 a las 17:50
La pequeña Aroa Sesma, de 3 años, ya correteaba en la plaza de San Nicolás antes siquiera de que comenzara el encierro infantil, mientras los portadores de los toros simulados agitaban sus cencerros esperando el sonido del cohete. “Viene desde que nació, pero esta es la primera vez que va a salir sin que yo la lleve en brazos”, explicaba su madre, Bea Lucas, quien, aunque se mudara a Tudela hace menos de una década y se considere “maña de corazón”, se enamoró de las tradiciones riberas desde el primer día.
La Orden del Volatín lleva organizando este acto más de 20 años. Consiste en un recorrido de tres vueltas, cada una con su respectivo cohete. Sube la calle Rúa, llega hasta la plaza San Jaime, sigue hacia la puerta del Juicio, pasa por la plaza Vieja y continúa por la plaza Yehuda Ha Levi y la calle Caldereros, hasta volver al inicio. Consta de 10 carretones, 6 de los cuales cuentan con cabezas de novillos reales. En esta ocasión, los portadores fueron Alejandra González, Miguel Martínez, Martín Sebastián, Carlos Yagüe, Mateo Gil, Ibai Valero, Lucas Martínez, Pablo Muro, Alberto Gorrindo, Pablo Palacios y Álvaro Reoyo. “Normalmente hacemos este encierro tres días de fiestas, y a cada uno de ellos vienen unos 200 o 300 niños”, apuntaba Celes Sebastián, presidente de la Orden. “Estamos muy satisfechos de que cada año funcione tan bien”, concluía.
JORNADA DE DEBUTANTES
Una de las cuadrillas más jóvenes era la de Martín Goicoechea, Irune Blasco y Eneko Vico, compañeros de clase en la guardería. Con poco más de dos años y la mayoría de ellos aún con su carrito para bebés no se perdieron la ocasión. “Es una tradición que nos encanta y que merece mucho la pena, porque los niños lo disfrutan año tras año”, afirmaba Josu Goicoechea, padre de Martín, a quien por primera vez “he llevado de la mano y no a hombros”. “Además, no es una actividad solo para los más pequeños, ya que a nosotros tampoco nos viene mal algo de ejercicio”, bromeaba ante las risas de Lore Bastarrica, José Vico y Estefanía Garde, padres del resto de los niños del grupo.
Pero también hay corredores experimentados, como Carlos Gorrindo. Con tan solo 8 años de edad, ya son las quintas fiestas en las que participa en estos encierros. Sin embargo, “lleva viniendo desde que nació”, explicaba su madre Merche Manero, puesto que su hermano mayor, Alberto, es uno de los portadores. Aficionado a San Fermín, el pequeño subrayaba que “siempre me ponía la camiseta del Real Madrid, como los que corren en Pamplona”. Asimismo, tenía muy claro que su parte favorita era “el inicio del recorrido, porque es una subida y me recuerda a la cuesta de Santo Domingo”.
