'Marcial' suena por Santiago... y por Emilio
Al fervor por el copatrón de Tudela, se sumó la emoción por el recuerdo a Emilio Garrido, fallecido en accidente y que representó al santo 20 años a caballo, además de presidir la Orden del Volatín
Publicado el 25/07/2025 a las 19:13
Entre olor de albahaca fresca recién cosechada y con una profunda emoción, Tudela paseó el viernes a su copatrón, Santiago, en una sentida procesión por las calles del casco Viejo de la ciudad. Y este año fue, quizás más especial que nunca. Al fervor habitual de los tudelanos, se unió un recuerdo muy especial. El que se tuvo con Emilio Garrido Sáez, fallecido recientemente en accidente de tráfico y que representó a Santiago a caballo durante dos décadas, además de presidir la Orden del Volatín, entidad organizadora de la procesión, hasta pocos días de su muerte y de pasar el testigo a Celes Sebastián.
Comenzó puntual, a las 9:30 horas, cuando la comitiva partió de la Catedral en medio de un silencio tan respetuoso como emotivo, ya que los caballeros de la Orden del Volatín, tras el santo, lucieron un crespón negro en memoria de Emilio Garrido.
Un desfile encabezado por los gigantes, que bailaron como siempre al son de los gaiteros, y que prosiguió con la Cruz, portada desde hace más de una década por un orgulloso Jesús Gómez, que también la llevará hoy en la procesión de Santa Ana y que es, precisamente, el cultivador de las cuatro barquillas de albahaca nacidas en las tierras del término de Mosquera que pusieron el aroma a la procesión.
AL RITMO DE 'MARCIAL'
Tras él, bajo los magníficos sones de Marcial, eres el más grande, banda sonora de la procesión interpretada por la Banda de Música de Tudela, Edurne Miramón López volvió a pasear a lomos de su caballo Umat simbolizando la figura de Santiago por séptimo año consecutivo con su padre Daniel como ayudante.
Por su parte, la imagen del apóstol, que volvió a ser la de un ‘transformado’ San Juan Bautista, fue portada a hombros con orgullo y emoción por los caballeros de la orden Juan Ignacio Celaya e Ignacio Lizaldre, y por David Ilarri y Jesús Hernández. En sus descansos, los cuatro se apoyaron en los pequeños Alejandro González, Emma Yanguas, y los hermanos Carlos y Alberto Gorrindo, que vivieron con emoción el desfile procesional. En él también estuvo el exalcalde de la ciudad, Luis Casado, que portó la bandera con el escudo de Navarra sobre un fondo con la cruz de Santiago Apóstol.
Tras ellos, y con representantes del equipo de gobierno y la corporación municipal, la banda de Tudela puso la música a un desfile organizado por la Orden del Volatín desde 1983, cuando recibió el permiso del por entonces arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, José María Cirarda.
Tras dejar el templo, la comitiva paseó por la calle Portal hasta la calle Cortes y la plaza San Francisco, por la que hizo su presentación en el paseo de Pamplona tras pasar por la calle de Santiago. Después, entre bailes de gigantes y la solemnidad que le caracteriza, y tras el brindis con cava ofrecido por Javier Riega, propietario del bar José Luis, a Edurne y Daniel Miramón, la procesión desfiló por la calle Muro hasta Concarera, mientras sonaban las campanas de la catedral. Después, tras cruzar San Jaime, la figura del copatrón de España enfiló la calle Rúa hasta Cárcel Vieja, por la que se adentró en la plaza Vieja hasta Pontarrón, por la que volvió a la calle Portal para regresar al sagrado templo.


EL MOMENTO MÁS EMOTIVO
Pero tras la procesión se vivió uno de los momentos más emotivos de la jornada. Los gigantes se dirigieron a la puerta de la sede de la Orden del Volatín, en la calle Roso, frente a la Puerta del Juicio, para rendir un emocionante y sincero homenaje a la figura de Emilio, en cuyo recuerdo estuvieron presentes su padre Emilio, sus hermanas Silvia y Ana y varios familiares más.
El presidente de la comparsa, Íñigo Castellano, dirigió a la familia, muy emocionado, unas palabras y en mitad de un silencio sepulcral, los gigantes le tributaron un baile que llenó de emoción a todos los presentes, incluido a Celes Sebastián, sucesor de Emilio Garrido en la presidencia, que no pudo reprimir las lágrimas bajo la puerta de la Orden.
Tras los bailes, y bajo una respetuosa y sentida ovación, su padre Emilio agradeció el homenaje y, junto al resto de la familia, recibió el cariño y ánimo de todos los presentes, incluidos los miembros de la corporación municipal, para poner el broche a una mañana de fervor y devoción en honor al copatrón de España.
