Flores a Santa Ana
Tudela vistió ayer de blanco y rojo a su patrona en la ofrenda floral, uno de los actos festivos más simbólicos y concurridos


Publicado el 25/07/2025 a las 18:59
Antes del mediodía la plaza Mercadal ya estaba a rebosar de tudelanos que aguardaban, ramo en mano, el inicio de la marcha hacia la catedral para aportar su grano de arena a la ofrenda floral a Santa Ana que organiza la peña La Teba. Los vecinos se abrían paso en el desfile acompañado por la comparsa de Gigantes y Cabezudos, que avanzaban al ritmo de los gaiteros y los txistularis.
Al llegar a la Plaza Vieja, los integrantes de la peña La Teba iban recogiendo y colocando uno a uno los ramos que teñían lentamente de blanco y rojo la estructura colocada bajo una réplica de la imagen oficial de la patrona. Para ellos es “el acto principal y el que organizamos con más ilusión”. Así lo explicaba Miguel Ángel Gurría, que lleva formando parte de dicha peña desde hace casi cuatro décadas. “Cada año crece más y esperamos que continúe siendo así”, añadía visiblemente emocionado.
Su nuevo presidente, Iñaki Irala, llegaba junto al alcalde Alejandro Toquero para colocar uno de los últimos ramos. “Llevo menos de un año en el puesto, así que es la primera vez que me encargo personalmente de organizar la ofrenda floral”, señalaba Irala, quien aseguraba “estar viviéndolo de una manera totalmente distinta”. El de La Teba, que no escondía su felicidad en un momento tan importante para los suyos, detallaba que “esta vez ha habido más de 3.000 flores”, certificando el éxito del acto.


Y es que no se trata de una tradición cualquiera. Con más de medio siglo de antigüedad, todos los tudelanos la cuidan con cariño para que siga llevándose a cabo.
UNIÓN DE GENERACIONES
Ana Mari Hernández, vecina de 75 años de edad, contemplaba embelesada la figura de la patrona tras haber dejado su propia flor. “Llevo viniendo desde que era pequeña, cuando se hizo por primera vez, y no me lo pierdo por nada del mundo”, aseguraba. Para ella “es un momento muy bonito, quizás mi favorito de fiestas”, aunque le cueste decidirse ya que le gustan “todos por igual”. Además del “buen ambiente que se genera”, Hernández destacaba la “formalidad” de los asistentes, refiriéndose a la fila que avanzaba lentamente con su ramo, como si el momento mereciera una pausa en el ritmo festivo.
Representando la otra cara de la moneda, estaba la pequeña Irene. Con 3 años de edad, participaba en el acto por primera vez en brazos de su madre Judit Ciria. “Yo llevo viniendo desde que era adolescente, me parece un momento precioso” decía. La tudelana afirmaba orgullosa que “tenía claro que mi hija iba a venir, hay que inculcar las tradiciones locales desde pequeños”.
Sin embargo, Irene no era la más joven de los presentes. Así como los mayores presenciaban el acto al que acuden sin falta, muchas familias llevaban carritos de bebé, creando una comunión generacional alrededor de la patrona.