El barro de la Bardena no frena a los riberos en su ruta a Javier
Unos 1.500 peregrinos partieron ayer hacia el castillo del patrón navarro en una jornada marcada por las lluvias caídas durante los días anteriores


Publicado el 08/03/2025 a las 05:00
Ni el frío, ni el viento, ni la constante amenaza de lluvia amilanaron este viernes 7 de marzo a los alrededor de 1.500 peregrinos de la Ribera en su camino hacia Javier. Un camino en el que se encontraron con otro factor que marcó su marcha: el barro que les aguardó en Bardenas.
El ánimo de los caminantes riberos que partieron ayer desde sus localidades de origen rumbo al castillo del patrón pudo con cualquier dificultad, aunque algunas expediciones, como la de Cintruénigo o la del grupo Eguarás de Tudela optaron el jueves por cancelar sus marchas ante las adversas previsiones meteorológicas.
Otros, como los grupos de Cortes y Buñuel, optaron por evitar su paso por los caminos bardeneros y variaron su ruta, incluso, realizando parte del viaje en autobús.
Por su parte, el grueso de los grupos de la expedición ribera, aquellos de las localidades del Valle del Queiles y de Tudela, completaron sin dificultad la primera parte de la jornada de ayer hasta llegar a la ermita de Nuestra Señora del Yugo, donde hicieron un alto en el camino para reponer fuerzas a base de los tradicionales almuerzos de alimentos a la brasa.


Tras disfrutar de las viandas y pasar ante la Virgen del Yugo, los diferentes grupos se adentraron en Bardenas para cruzar El Plano rumbo a las localidades donde hicieron noche.
Entonces fue cuando el barro se unió a la caminata de los riberos, quienes pusieron buena cara al mal tiempo para solventar este molesto obstáculo de la mejor manera posible.
Desde la propia comisión coordinadora de la Javierada de la Ribera se solicitó a los grupos que limitasen todo lo posible el tránsito de los vehículos de apoyo por los caminos bardeneros para que estos pudieran mantenerse en las mejores condiciones para el paso de los caminantes.
De hecho, las atenciones realizadas por los voluntarios de Cruz Roja y Protección Civil participantes en el dispositivo de ayer se limitaron a incidencias leves como las típicas ampollas o rozadoras en los pies o esguinces y torcedoras sin mayor importancia.
EL IMPULSO DE LA JUVENTUD
Por segundo año consecutivo, las expediciones de la Ribera están siendo coordinadas por el tudelano Javier Vicente Marqués, quien destacó que, pese a que los grupos de cada localidad mantienen un número de peregrinos estable desde el final de la pandemia, “este año se está notando la presencia de muchos jóvenes que se han animado a sumarse a esta tradición”.
“Los motivos por los cuales la hacen son muy variados, pero cuando hablas con ellos notas que todos, de una forma u otra, mantienen ese carácter espiritual propio de la Javierada. Si la Iglesia quiere enganchar a las nuevas generaciones tiene que hacerlo con este tipo de actividades”, apuntó el coordinador de la Javierada de la Ribera.
