Comercio
Letras a la Taza, el placer de leer al calor de un café en pleno corazón de Tudela
Esta librería, regentada por David Martón y Miguel Iglesias, celebra su 10 aniversario desde que en 2014 abriera sus puertas en la calle Herrerías de la capital ribera


Publicado el 16/12/2024 a las 20:00
Hojear un libro mientras se degusta un café, un vino o una cerveza en el mismo corazón del casco urbano de Tudela, donde late la vida de la ciudad. Esta es la ‘experiencia lectora’ que desde hace 10 años ofrece cada día una librería cuyo nombre deja muy claro la esencia de su filosofía: Letras a la Taza.
Al frente de esta aventura están David Martón Salcedo y Miguel Iglesias Iáñez, quienes coincidieron trabajando como empleados en otra librería de Tudela y que, juntos, decidieron dar el paso de montar su propio negocio “aportando al cliente algo distinto a lo conocido hasta ese momento, y un trato más personalizado, con mayor atención e, incluso, mimo”.
Era diciembre de 2014 cuando Letras a la Taza abrió sus puertas en un local ubicado en la calle Herrerías, nexo entre el centro de la ciudad y la parte vieja.
“Cuando una librería nueva abre, crea nuevos lectores. No solo se queda con parte del pastel, sino que genera una nueva porción, y por eso conseguimos convivir las distintas librerías que estábamos en la ciudad”, recuerdan Martón e Iglesias, quienes aprovecharon al máximo las posibilidades que les ofrecía el local que ocuparon.
Adecuaron la planta a pie de calle, de 160 metros cuadrados, para ubicar en ella la zona de exposición y venta de libros y la barra de atención al público; y los 60 metros cuadrados de bodega, que utilizaron como sala para la realización de distintos actos.
Esta reforma del local fue galardonada en 2016 en la premios que cada año organiza la Oficina de Rehabilitación de Viviendas y Edificios (ORVE) de Tudela, obteniendo el premio del público.
CERCA DE 900 EVENTOS
Durante esta década de historia han sido cerca de 900 los eventos celebrados en la librería, como presentaciones de libros, exposiciones de artistas, cuentacuentos, talleres, coloquios, conciertos, recitales de poesía, clubes de lectura, catas de vino, cerveza, gintónic...
“Eso significa que, al menos, durante estos 10 años hemos hecho 900 nuevos amigos, y eso es muy gratificante para nosotros”, indican los responsables de Letras a la Taza, quienes afirman que han conseguido formar algo que va más allá de una clientela fiel. “Nos hemos convertido en un punto de encuentro de vecinos de Tudela, del resto de la Ribera..., pero también de aquellos viajeros que antes hacían parada técnica en Tudela para comer, y ahora añaden a la misma una visita a Letras a la Taza; o de esos turistas que han oído hablar de nosotros y vienen a conocernos”, explican Martón e Iglesias.
“Nosotros aportamos la labor logística de que los libros estén colocados en sus estanterías y nuestra pasión por la lectura aconsejando a quienes nos piden una recomendación..., pero son los lectores quienes hacen de esta librería lo que es hoy”, afirman sus responsables, quienes cuentan con dos empleados: Francisco Javier Sesma Muñoz ‘Txesko’ y Miguel Hernández Lorente.
UNA EDITORIAL POR Y PARA LA RIBERA
Pero la actividad de Letras a la Taza no se limita a los muros de su local, sino que desde el principio la librería ha tenido presencia en distintas ferias de diferentes municipios de Navarra, Aragón y La Rioja, además de en fechas señaladas dentro del calendario festivo de la propia Tudela, con especial relevancia en la celebración del Día del Libro.
Hace ya dos años, Martón e Iglesias dieron un paso más creando la Editorial Párrafo, una iniciativa gracias a la cual ya han salido al mercado 3 obras, a la que en breves fechas se sumarán 2 más.
“Nuestro objetivo con esta editorial es ayudar a los autores locales a dar ese paso, tan difícil, que es el siguiente al haber escrito un libro: poderlo publicar. Por eso, no concebimos Párrafo como un negocio, sino como una plataforma de acompañamiento para aquellos que quieren recorrer con nosotros este precioso, pero a la vez complicado, camino”, explican Martón e Iglesias.
El siguiente paso en esta creciente evolución de Letras a la Taza todavía está por definir. “Nos gustaría abrir una librería..., ¡en la Luna!”, bromean sus responsables, quienes prefieren tener los pies en la tierra. “Lo que venga a futuro nos los va a marcar el día a día del presente. Cada año aprendemos algo nuevo, y muchas de esas cosas nos las enseñan los propios clientes, por eso lo que queremos es seguir centrados en lo que estamos haciendo para continuar aportando calidad y calidez a quienes nos visitan”, apuntan.
Así, y después de 10 años protagonizando este magnífico libro, a Martón e Iglesias les quedan muchos capítulos (y cafés) por escribir.


Los 'Coronabonos' de la pandemia
Como en toda ‘Odisea’ que se precie, David Martón y Miguel Iglesias han tenido que superar diferentes desafíos al frente del timón de esta nave llamada Letras a la Taza.
Uno de estos obstáculos que estuvo a punto de hacerles naufragar fue la pandemia de Coronavirus en 2020.
“Nuestra librería se basa, principalmente, en el contacto presencial con el cliente, por eso la pandemia nos afectó de lleno”, señalan los responsables de Letras a la Taza, quienes reconocen que la primera semana con el local cerrado estuvieron llenas de “miedo e incertidumbre”.
Pero todo cambió de forma radical cuando pusieron en marcha lo que denominaron ‘Coronabonos’. Se trató de unos vales de 25 euros cada uno cuyo importe sería canjeable en la compra de cualquier artículo de la librería cuando esta pudiera volver a abrir.
“Aquello tuvo tal éxito que nos llegó a abrumar”, reconocen Martón e Iglesias, quienes recuerdan que su propia entidad financiera les llamó para advertirles de que les iba a bloquear la cuenta “ya que había detectado ingresos periódicos de dinero que no podían ser normales”. “Eran los ingresos de todos aquellos clientes que quisieron apoyarnos en esos momentos tan difíciles. Eso nos dio una tranquilidad tremenda y nos mostró todo el apoyo con el que contaba nuestro proyecto”, explican.