Voluntariado
Una corellana de 90 años recibe un reconocimiento a 20 años de solidaridad
La corellana Asunción Bienzobas, de 90 años, ha recibido el premio Voluntaria 2023 en el concurso nacional de la Federación Lares por su labor altruista de acompañamiento a personas dependientes en la residencia Hogar San José de su ciudad natal


Publicado el 04/12/2023 a las 20:00
Lleva veinte años acudiendo a diario a la residencia Hogar San José de Corella, su localidad natal, para acompañar a personas dependientes que viven en el centro. Una labor altruista por la que Asunción Bienzobas Espelta, de 90 años, acaba de recibir el premio Voluntaria 2023 en el concurso nacional organizado por la Federación Lares, entidad que representa a más de 600 residencias sin ánimo de lucro en España. Recogió su galardón en Madrid, arropada por su familia, además de por un grupo de trabajadoras de la residencia corellana junto a su directora, Ainhoa Gil Pérez, y una representación del Ayuntamiento de la ciudad ribera encabezada por el alcalde, Gorka García.
Como destacaron desde el consistorio, “Asunción acompaña diariamente a personas desorientadas en la merienda y cena, juega y charla con ellas, les escucha sus preocupaciones y comparte alegrías, siendo muy querida tanto por las personas residentes como por el personal del centro”. Añadieron que “siempre está dispuesta a colaborar en lo que haga falta y es un ejemplo de corresponsabilidad en el cuidado, de generosidad y de amor a las personas”, al tiempo que anunciaron que se le hará “un reconocimiento público en próximas fechas” con el que darle la enhorabuena por el premio obtenido.
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Asunción Bienzobas, viuda de Juan García Rodríguez, tiene tres hijos -Mari, Angelines y Cristóbal-, cinco nietos -Patricia Vanessa, Sara, David y Javier-, y dos biznietas -María y Carmen-. Señaló que no lleva a cabo su labor en la residencia para que le den premios porque “esta es mi vida”. “A mí esto me ha aportado vivir”, insistió. No obstante, afirmó que “es una satisfacción” obtener este galardón.
Como explicó, precisamente será este miércoles, 6 de diciembre, cuando cumplirá 20 años como voluntaria en la residencia. Comenzó, tras fallecer su marido, acudiendo, como explicó, “para cuidar a una cuñada mía, y me enganché de tal manera allí que ya no he salido”. Va todos los días de 14.30 a 19 horas, “excepto el de Año Nuevo, que se come más tarde en familia”. “Acompaño a las personas que no pueden valerse por sí solas, pero aunque pudieran, mi compañía la tendrían”, afirmó, al tiempo que expuso que “aunque ya no tengo la agilidad y el garbo que tenía cuando era más joven, me encuentro bien para continuar, y estoy dispuesta a seguir mientras pueda, aunque sea para estarme sentada con ellos”.
Consideró que en Corella reconocen “muchísimo” su labor. De hecho, a su móvil no han parado de llegar mensajes “de un montón de gente diciéndome que me merezco este premio”. Además, destacó que en todos estos años “he hecho muchos amigos”, tanto residentes como familiares de los mismos. Y reconoció que si no hubiera sido voluntaria de este centro “me hubiera metido a ayudar a limpiar la iglesia o hacer cualquier cosa de voluntariado, porque me gusta ayudar”.