

Cinco años 'visitando' la historia de Fitero
Hace un lustro que arrancaron las visitas teatralizadas nocturnas al monasterio de Fitero con gran respuesta de asistentes. Desde entonces, han disfrutado de ellas 5.611 personas de toda España, y también de Francia... y sigue habiendo lista de espera
Publicado el 09/12/2022 a las 06:00
Se pusieron en marcha el 7 de diciembre de 2017 para dar a conocer de una manera diferente el monasterio de Fitero, el primero de la orden del Císter de la Península Ibérica, fundado en 1140, y la ‘joya’ de este municipio ribero de algo más de 2.000 habitantes. Son las visitas nocturnas teatralizadas a este Fitero cisterciense, que ahora conmemoran sus cinco años de andadura con un exitosa respuesta por parte del público. Y es que, en las 87 ofertadas durante este lustro -en días de verano, Semana Santa y el puente de diciembre- han sido un total de 5.611 las personas que han participado en las mismas, procedentes de la Ribera y otros puntos de Navarra, además de “toda España y también de Francia”, apuntan el alcalde Miguel Aguirre y Carmen Yanguas, técnica de Turismo del Ayuntamiento, quienes añaden que “sigue habiendo lista de espera” para poder disfrutar de este viaje al pasado que ofrece la Asociación Cultural Atalaya de la localidad en colaboración con el Ayuntamiento y su marca turística Turismo de Fitero.


CUIDAR EL PATRIMONIO
La última de las tres visitas ofertadas en este puente reunió a 65 asistentes de la Ribera, Valladolid, Alfaro (La Rioja), Zaragoza, Murcia, Vizcaya y Francia. Comenzó en el exterior del monasterio donde junto con la guía, Antonieta Berdonces, se encontraron con actores de Atalaya que interpretaron a varios monjes y a San Raimundo, quien fue el fundador de la Orden de Calatrava y primer abad del monasterio, y es patrón de Fitero. “Estamos felices al saber que hoy, siglos y siglos después, permanecen interesados por este monasterio”, les dijo, tras presentarse, a los asistentes. Después, y tras contemplar unos murales de arte urbano sobre San Raimundo, Manuel García Sesma (escritor e historiador fiterano ya fallecido) y Alberto Pelairea (poeta e Hijo Adoptivo de Fitero, donde murió), los participantes se adentraron en el monasterio, tenuemente iluminado, principalmente con velas, y con ambientación sonora de la época. En el refectorio pudieron contemplar la escena en la que el obispo de Tarazona declara la muerte de Fray Marcos de Villalba (1592), quien también fue abad del monasterio, y ya en la sala capitular, el nombramiento como abad de Fray Ignacio de Ibero.
A esta cita tampoco faltó el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, que se encontró con los asistentes en el claustro para explicarles que “largas temporadas” se hospedó en el balneario de Fitero, localidad en la que ubicó dos de sus leyendas, La cueva de la Mora y El miserere. Tras una hora y cuarto de recorrido por los muros del cenobio, el ‘Monje sin nombre’ hizo su aparición para explicar, al término de la visita, que el 21 de diciembre de 1835 vivió “uno de los días más tristes” de su vida, Y es que se encargó de cerrar las puertas del monasterio porque con la Desamortización de Mendizábal “nos obligaron a abandonar nuestra casa, cerrando un capítulo de 700 años entre estos muros”. “Ahora son ustedes los responsables de que sea respetado. Cuídenlo y ojalá la historia nos siga recordando”, concluyó, instantes antes de que el fraile cocinero invitara a los presentes a degustar queso con membrillo porque “nadie se marcha sin compartir nuestra mesa”.
LABOR ALTRUISTA
Como indica el alcalde, Miguel Aguirre, el inicio de estas visitas se debió a que la Asociación Cultural Atalaya, que él mismo presidía hace 5 años, “respondió al llamamiento” que realizó el entonces alcalde, su hermano Raimundo Aguirre, “para realizar un recorrido por la historia de monasterio a través de algunos de los personajes más significativos del mismo”.
Miguel Aguirre realizó un guion de esa visita, “y a través de Carmen Yanguas, comenzamos a hablar con la asociación para ver quién hacía cada papel, etc.”. Son entre 35 y 40 personas de esta entidad, todas de Fitero y con edades entre 30 y 75 años, las que se encargan de escenificar estas visitas, luces, sonido... “y lo hacen de forma altruista, en días de fiesta, puentes, verano, renunciando a su actividad lúdica para hacer otra cultural”, explica.
A lo largo de este tiempo ha habido alguna adaptación del guion introduciendo novedades vinculadas con la localidad como a Bécquer, con motivo del 150 aniversario de su muerte, comenta Miguel Aguirre, quien destaca que con estas visitas “cada vez viene más gente a Fitero, de toda España, y ha habido ocasiones en que hemos tenido que hacer dos en una misma noche”.
El precio de la visita es de 5 € -3€ para niños hasta 12 años- y las entradas se pueden adquirir en la web turismofitero.com o en la Oficina de Turismo. Carmen Yanguas estima que las próximas, si todo va según lo previsto, serán en Semana Santa. “Vamos arrastrando lista de espera, por lo que empezaremos llamando a los que están en esa lista antes de abrir la venta online”, explica.
