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Fiestas

Un recorte en Murchante para salvar a su padre

Víctor Arriazu, de la ganadería del mismo nombre, quedó a merced de un capón de 600 kilos en el último festejo de las fiestas de la localidad. Su hijo Javier se lanzó para atraer a la res porque "prefiero que me coja a mí que a mi padre"

  • E.P/M.T.
Actualizado el 24/08/2022 a las 11:11
La ganadería Arriazu, de Ablitas, protagonizó el domingo, como es costumbre, el último festejo taurino de las fiestas de Murchante. Una suelta de reses que atrajo, al igual que en anteriores ediciones, a una multitud de vecinos y visitantes que llenaron la plaza desde casi dos horas antes del inicio de este evento ante el que siempre hay mucha expectación por el espectáculo que esperan de los astados. En esta ocasión, la bravura de estas reses puso a prueba al propio ganadero Víctor Arriazu, a quien le pasó por encima un capón de alrededor de 600 kilos. Afortunadamente, y tras el quite al astado de su hijo Javier, no resultó corneado, aunque salió del embite completamente magullado. “No me corneó, pero estoy machacado. No tengo nada roto pero no me puedo ni mover. Lo que más me duele es la zona lumbar, voy encorvado. Tengo para días y en el hospital me dijeron que guarde un poco de reposo”, explicó ayer Víctor Arriazu, de 52 años, quien añadió que no es el primer percance que sufre. “He tenido muchos, cornadas y de todo. En este trabajo hay riesgos y accidentes todos los días”, comentó.
EL BURLADERO... Y EL CAPÓN
Como explicó, todo sucedió hacia la mitad del festejo, al que Víctor Arriazu acudió con sus dos hijos, Javier y Borja, “y Sergio, que está con nosotros siempre y es como si fuera hijo”. El capón saltó dentro de un burladero y se quedó atrapado allí. “Estaba gente del Ayuntamiento soltando los tornillos que tiene el burladero en los extremos para que cediese, y en ese momento se reventó el burladero, me cayó encima y me tiró al suelo. Cuando salió el toro estaba yo sentado en el suelo y me pasó por encima igual que si hubiera sido un tren de mercancías”, afirmó, al tiempo que añadió que fue Javier quien le ayudó citando al astado. Una acción por la que Víctor se mostró orgulloso de su hijo. “Somos un equipo. Unas veces le toca a uno y otras a otro. A Javier, precisamente, le pasó algo parecido hace 15 días en un pueblo de Tarragona”, señaló. Añadió que, tras el percance en Murchante, aguantó hasta que, tras el festejo, cargaron las vacas de la plaza. “Al principio me dolía, pero no tanto, Pero cuando se me enfriaron los golpes ya me fui al hospital de Tudela donde me hicieron placas y vieron que no tengo nada roto”, comentó. Añadió que el médico ayer le dio un tratamiento para el dolor, y reflejó lo complicado que es tener que estar en reposo ya que tras el parón por la pandemia este año tienen más trabajo de lo habitual.
Su hijo Javier Arriazu, de 21 años, fue rotundo: “Cuando veo a mi padre en apuros, antes prefiero que me coja a mí a que le haga nada a él”. “Cuando vi que se caía el burladero y lo había atrapado y que quedaba a merced del capón, me asusté. Inconscientemente fui a quitarle el astado para que no le hiciera nada y, afortunadamente, se fijó en mí y nos lo pudimos llevar. No sé cómo lo hice, porque en ese momento no lo sabes, y tienes que hacer lo que sea para que las consecuencias sean las menores posibles”, dijo. Añadió que estos sustos “son gajes de un oficio de riesgo”.

Secuencia completa con las imágenes del momento de peligro en la plaza

Momento en que el capón  salta al interior del burladero de la plaza.
Momento en que el capón salta al interior del burladero de la plazaENRIQUE PEJENAUTE
El burladero cae sobre Víctor Arriazu al tiempo que se libera la res.
El burladero cae sobre Víctor Arriazu al tiempo que se libera la resENRIQUE PEJENAUTE
Víctor Arriazu, en el suelo tras caerle el tablón del burladero, queda a merced del capón de alrededor de 600 kilos de peso.
Víctor Arriazu, en el suelo tras caerle el tablón del burladero, queda a merced del capón de alrededor de 600 kilos de pesoENRIQUE PEJENAUTE
Momento en que Javier Arriazu hace un quite a la res para apartarla de su padre, todavía en el suelo de la plaza de Murchante.
Momento en que Javier Arriazu hace un quite a la res para apartarla de su padre, todavía en el suelo de la plaza de MurchanteENRIQUE PEJENAUTE
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