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Tudela

Primer encierro de las fiestas de Tudela: rápido y sin incidencias, aunque con algún susto

Los toros segovianos del Marqués de Quintanar ofrecieron una bonita carrera que se saldó con solo un herido leve

Actualizado el 25/07/2022 a las 20:47
Aunque el bicho sigue rondando por ahí, parece que lo peor de la pandemia ha pasado. Han sido dos años y medio en los que a nuestro vocabulario se han incorporado palabras hasta entonces ajenas y, sobre todo, una frase incontablemente repetida en los últimos meses de esta crisis sanitaria como método para insuflar esperanza: ‘Ya se ve la luz al final del túnel’.
En busca de esa luz, de ese regreso a la normalidad tan ansiado, Tudela está dando estos días pasos de gigante. El domingo con el lanzamiento del cohete anunciador de sus fiestas más multitudinario que se recuerda, y este lunes con la celebración del primer encierro, protagonizado por toros del Marqués de Quintanar.
El hierro segoviano presentó en Tudela seis toros con menos ‘cuernos’ (y casi también cuerpo) que el coronavirus, pero que ofrecieron una bonita carrera inaugural, que se saldó con un solo herido leve.
LAS GOLFERÍAS DE 'GOLFANTE’
Después de mucho tiempo, las mascarillas y guantes de nitrilo que portaban los sanitarios presentes en la carrera no eran sinónimo de Covid. La distancia de seguridad interpersonal se rompió en mil pedazos gracias a los mozos, quienes se afanaron por buscar el mejor sitio ante las astas. Y por fin, la palabra ‘encierro’ dejó de ser sinónimo de confinamiento para serlo de fiesta.
Y eso que la carrera comenzó más bien ‘asintomática’, con los cabestros encabezando la manada y opacando así el verdadero peligro que venía por detrás.
Pero el primer ‘brote’ no tardó en llegar. A mitad de la Cuesta de la Estación, uno de los toros, 'Golfante' para más señas, hizo honor a su nombre y empezó a hacer de las suyas. El problema es que el segoviano era un cohete en las rectas, pero no llevaba nada bien eso de las curvas. Se desayunó la primera que se encontró, la de acceso a Camino Caritat; y se almorzó la segunda, la de Almajares.
Al levantarse de este segundo tropezón, el morlaco estuvo a punto de ‘vacunar’ a un mozo que quedó atrapado entre la embestida de Golfante y los otros cuatro toros que venían por detrás. El joven estuvo cerca de salir del percance con la ‘pauta completa’, pero tuvo la suficiente sangre fría para escapar sin sufrir pinchazo alguno.
Quien no tuvo tanta suerte fue el mozo el pamplonés A.M.N., de 19 años, quien cayó al suelo en la entrada a la avenida de Zaragoza y vivió en primera persona lo que debe ser eso de que te pase por encima toda una manada de toros y cabestros. La experiencia se saldó con contusiones en rodilla, brazo, mano y cara, pero todas ellas leves.
Mientras tanto, y lejos de la mayor parte de las miradas, otro astado, Pelado, se hizo el remolón y se fue quedando rezagado. Tanto quería ser protagonista que, a su llegada a la plaza, ofreció a los presentes un paseo por el ruedo que sirvió para alargar el final de la carrera hasta los 3 minutos y 13 segundos.
Mientras el coronavirus parece empezar a darnos ese respiro que todos queremos que sea definitivo, Tudela demostró que la fiebre por su encierro sigue vigente. Hoy, a las 8 horas, segunda dosis.
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