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Voluntariado

Jóvenes voluntarios en residencias de Tudela

Más de 20 alumnos del colegio de Jesuitas de Indautxu, en Bilbao, participan en esta iniciativa, recuperada tras el parón por la pandemia

Ampliar A: QUIQUE RUIZ
F: 7/7/2022
P:
L: TUDELA
T: VOLUNTARIOS JESUITAS RESIDENCIAS
Los residentes juegan con los voluntarios en el jardín de la Real Casa de Misericordiaq.r. 
  • QUIQUE RUIZ
Publicado el 08/07/2022 a las 06:00
Para la mayoría de jóvenes el verano es sinónimo de vacaciones, baños en la playa, en la piscina y fiestas con amigos. Pero también están los que compaginan todo esto con labores de voluntariado que les permiten crecer como personas.
Este es el caso de más de un grupo de alumnos de 1º de Bachillerato del colegio de Jesuitas de Indautxu, en Bilbao, que llevan a cabo estos días una semana de voluntariado en las residencias tudelanas de la Real Casa de Misericordia y Nuestra Señora de Gracia (Milagrosa). Esta visita anual de jóvenes voluntarios para compartir experiencias y actividades con los mayores de la capital ribera se viene realizando en estas fechas desde hace alrededor de dos décadas, a excepción de las últimas ediciones por la pandemia.
Tras este parón, en esta ocasión la presencia de jóvenes es más reducida (en alguna edición llegaron a venir de hasta 6 centros de jesuitas de distintas ciudades), pero no por ello menos relevante, y se desarrolla, por tanto, en menos centros.
En concreto, en esta edición son 21 los jóvenes que se desplazan a las dos residencias ya citadas para entretener a los mayores que residen en ellas y vivir una experiencia inolvidable.
Jon Pérez Díez, uno de los tres monitores, aseguró que “este voluntariado sirve para que los chavales aprendan solidaridad y se lleven una bonita experiencia”. Y añadió: “A la par, ayudan a los residentes a pasar una semana divertida, y, aunque sea un simple detallito, creemos que genera un cambio en su ánimo”.
JUEGOS Y ACTIVIDADES
Los voluntarios que acuden a la Real Casa de Misericordia (15 jóvenes) tienen asignado a un residente de manera individual, que es con quien comparten los juegos y actividades. Por su parte, los de Nuestra Señora de Gracia (6 voluntarios) se encuentran distribuidos por plantas y atienden de manera general a todos los mayores.

“Decidí venir porque quería sacar una sonrisa a los residentes que llevan una vida más monótona”

Juntos disfrutan de multitud de actividades, como campeonatos de bolos y petanca, actividades con aros, clases de gimnasia o karaoke, entre otras. Como explicó Olatz Zuazu Ortiz, otra de las monitoras. “El otro día fuimos al paseo del Prado y tomamos un aperitivo juntos. Algunos fueron de paseo a orillas del Ebro y otros se quedaron charlando. Luego llegamos a la residencia y en los momentos libres ponemos música, cantamos, bailamos… Hasta vimos el chupinazo de las fiestas de San Fermín”, señaló.

"Me está sirviendo para darme cuenta de las cosas que tengo que valorar, como mis abuelos”

Y en los momentos libres, Zuazu comentó que acompañan a los mayores a la huerta y estos les enseñan sus recuerdos y fotografías. “A algunos chavales les cuesta soltarse un poco al principio, pero luego acaban bailando y cantando cuando ven cómo disfrutan los ancianos con ellos. Es un lujo”, dijo.

“Mis expectativas eran altas pero esto las ha mejorado: aprendo un montón con sus historias”

Los jóvenes se alojan en el colegio de Jesuitas de Tudela y realizan una aportación para costear sus gastos.

“Me dieron la oportunidad de venir y decidí aceptar este viaje que me está gustando mucho”

El responsable de los campos de trabajo de los Jesuitas de Indautxu, Aitor Hormaetxe Arias, reconoció que tenía “un poco de miedo por saber cómo iban a reaccionar los residentes tras la pandemia”, aunque afirmó que “han aceptado con mucha elegancia” a los chicos, los cuales están “con muchísimas ganas, participando en las actividades y preparando funciones para sus mayores”. “Se ve que están muy agradecidos, tanto los residentes como los alumnos”, concluyó.

“Estoy alegre de ver cómo los mayores son tan felices con nuestra compañía”

"NOS DA MUCHA PENA CUANDO SE MARCHAN"

Residentes de la Real Casa de Misericordia que comparten estos días actividades y experiencias con los voluntarios se mostraron encantados con estos jóvenes, a quienes agradecieron su labor.
Ana María Ekiza Guillem, de 81 años, no dudó al afirmar que “los chicos son estupendos y se están portando genial con todos”. “Tienen mucha delicadeza con nosotros”, indicó, al tiempo que añadió que están aprendiendo cosas sobre Bilbao: “Esta mañana -por ayer- nos han enseñado unos paisajes de la ciudad. No son cosas grandes pero sí divertidas”.
Otra de las residentes, Anunciación Alfaro Belío, murchantina de 84 años, confesó que les da “mucha pena cuando se marchan” estos jóvenes porque son “chavales muy majos”.
María Rubiela Zurruaga León, de 82 años y procedente de Colombia dijo: “Da mucha alegría saber que vienen porque pasamos buenos ratos con ellos. Al final, aquí uno se acostumbra a ver a los mismos compañeros, algunos enfermos, y cuando llegan personas de otra parte a uno se le anima el corazón. Estas visitas me motivan a salir al patio”.
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