Javieradas
La covid y las trabas para pernoctar bajan el número de riberos en la Javierada
La Comisión de la Ribera calcula que, a la espera de la decisión que tome cada grupo, los peregrinos de la comarca pasarán de los 1.500 habituales a unos 900


Publicado el 19/02/2022 a las 06:00
Incertidumbre. Esta es la palabra que resume cómo se encuentran los grupos de peregrinos de la Ribera a dos semanas del inicio de la Javierada. Y es que, debido a las normas y recomendaciones sanitarias por la pandemia, los organizadores de las expediciones riberas se están encontrando con muchas dificultades.
La principal traba es la imposibilidad de pernoctar en los pabellones municipales y en las iglesias que habitualmente son utilizados por los peregrinos riberos tal y como se había hecho hasta ahora.
Así lo indicó Manuel Díaz Guerrero, secretario de la Organización de las Javieradas del Arzobispado, en la reunión que mantuvo el jueves en Tudela con los responsables de la Comisión de la Ribera y de los grupos de la comarca. Según explicó Díaz, este año ni la delegación de Misiones ni la Comisión de la Ribera van a organizar las pernoctas “ya que, para poder hacer la Javierada, hemos tenido que presentar un Plan Anticovid muy ambicioso”.
Así pues, la organización de las pernoctas recae ahora en los responsables de cada grupo, quienes deberán contactar con los alcaldes y párrocos de cada localidad donde quieran pasar la noche para buscar una solución. Una solución que, como apuntaron en la reunión, es muy complicada al tener que cumplir unas normas y recomendaciones sanitarias (principalmente de distancia interpersonal) que reducen considerablemente el aforo en los lugares habituales de pernocta.
RESTRICCIONES Y SENTIDO COMÚN
La reunión estuvo dirigida por Chus Rodríguez y Chente González, presidente y secretario de la Comisión de la Ribera, respectivamente, quienes reconocieron las dificultades planteadas este año a los grupos de la comarca. “Hemos hablado con alcaldes y párrocos de los lugares donde comemos y dormimos, y todos nos han mostrado su buena disposición, pero el problema es que hay unas pautas que tenemos que cumplir”, indicó González, quien señaló que “desde el Gobierno de Navarra nos marcan que tenemos que mantener la distancia interpersonal, usar mascarilla en interiores y, sobre todo, tener sentido común”. “Por eso es impensable dormir todos junticos dentro de la iglesia de Figarol, Carcastillo o Murillo como hacíamos hasta ahora”, dijo.
Según las estimaciones previas realizadas por la Comisión de la Ribera, y a la espera de la decisión final que tomen los grupos durante estos días, González prevé una reducción de peregrinos de la comarca de los alrededor de 1.500 habituales a unos 900.
MALESTAR ENTRE LOS GRUPOS
Una de las presentes en la reunión fue Ana Mª Cerdán Remón, representante del grupo de Buñuel, conformado por 80 peregrinos, quien señaló que “la incertidumbre que se nos plantea este año ha desmantelado por completo la organización en la Ribera”.
“Nosotros siempre hemos ido a dormir a la iglesia de Figarol y al polideportivo Cantolagua de Sangüesa, pero ahora no podemos. Eso nos obliga a invertir 1.400 euros en autobuses para volver a dormir a casa, y eso es algo impensable”, apuntó Cerdán.
Otro de los grupos que han notado la merma de integrantes ante esta situación es el de San Jorge de Tudela, que ha pasado de contar con 60 integrantes a poco más de 20 inscritos para este año. “Dormíamos en la casa parroquial de Carcastillo y, ahora, nos vamos a tener que volver a casa en coches y, para el segundo día, hemos alquilado un microbús”, explicó la responsable del grupo Maika Galindo Serrano. “La pandemia ha hecho que mucha gente se ha desenganchado de la Javierada y va a ser difícil retomar la tradición”, dijo.
Otro de los grupos que ha tenido que variar su hoja de ruta habitual es el de Cascante. “Antes pasábamos la primera noche en La Oliva y, la segunda, en Cantolagua, y ahora nos vamos a tener que volver a casa”, indicó Joaquín Huerta Donlo, organizador del grupo, que se mostró esperanzado en que “tras este año de transición, el próximo ya podamos celebrar la Javierada como siempre ha sido”.
Petición para retrasar la misa de sábado en Javier
Algunos de los grupos representados el jueves en la reunión de la Comisión de la Ribera aprovecharon la presencia del secretario de Organización de las Javieradas del Arzobispado, Manuel Díaz Guerrero, para solicitar el retraso de la misa de acogida al peregrino que se celebra en Javier el sábado a las 17 horas. Según indicaron, de este modo se daría tiempo a participar en la eucaristía al grueso de los peregrinos de la Ribera que suelen llegar a Javier más tarde. Díaz indicó que, “como norma general, el Arzobispado ha decidido mantener los horarios”. “Cambiar el horario o programar una segunda misa a partir de las 18.30 horas complica muchísimo el protocolo ya establecido”, apuntó, aunque señaló que hará la consulta para ver qué posibilidades hay. En este sentido, alguno de los peregrinos riberos presentes afirmó que “estamos hablando de que este es un año excepcional, pero luego no se varían ni los horarios de la misa”.