Covid-19
Tudela estrena vacunódromo en el antiguo colegio de Lourdes
Atenderá a las siete zonas básicas de Salud de la Ribera y tiene una capacidad inicial para inocular 360 dosis al día


Publicado el 28/12/2021 a las 06:00
Tudela inauguró este lunes su nuevo centro de vacunación, situado en el antiguo colegio de Lourdes gracias a una cesión, sin ánimo de lucro, realizada por la Compañía de Jesús al Servicio Navarro de Salud. Este vacunódromo toma el relevo del que funcionó en el polideportivo del colegio San Francisco Javier, donde se estuvieron inoculando dosis hasta casi el comienzo del curso escolar y, a partir del 1 de enero, también reemplazará al módulo que actualmente sigue en marcha en el Hospital Reina Sofía de la ciudad.
Con dos líneas de vacunación y una capacidad inicial de unas 360 dosis diarias, el centro de Lourdes cubrirá las siete zonas básicas de Salud de la Ribera durante todos los días en horario de 8 a 20 horas, a excepción de los días 1, 5 y el 6 de enero. Según explicó Blanca Sánchez, responsable de Vacunación en la Ribera, el local tiene capacidad para ampliarse a cuatro líneas, y cuenta con dos puestos de administrativo en funcionamiento, que también pueden pasar a ser tres cuando haya mayor flujo de vacunación.


Las personas que acuden son tanto mayores de 55 años o con dos dosis de AstraZeneca, trabajadores del grupo 6 (colectivo en activo con una función esencial para la sociedad) y niños de entre 5 y 11 años.
"ACABAR CON LA SEXTA OLA"
A los adultos se les inocula una dosis de Moderna, mientras que a los niños les corresponde una dosis de Pfizer pediátrica. Los sanitarios animan a que “a ellos se sumen aquellas personas que aún no se han vacunado”. Con respecto a esto, Sánchez explicó que, aunque hay que acudir con cita previa, “no dejaremos a nadie sin vacunar, para frenar la sexta ola lo antes posible”. Y es que en estas fechas navideñas ya están notando muchas bajas tanto en el equipo de vacunación como en las citas previstas “debido al gran número de personas confinadas en los últimos días”, reconoció la sanitaria.
La entrada al local debe realizarse por la calle Ador número 31, aunque el acceso para personas con movilidad reducida está situado en la calle Aguas del Alhama. Además, cabe recordar que en la parte baja de la calle Ador hay un parking que pueden utilizar las personas que vayan a vacunarse.
El local, que cuenta con calefacción, está ambientado con decoración navideña “para hacerlo más acogedor en estas fechas, especialmente para los más pequeños”, señaló Sánchez, quien añadió que en las mesas hay flores de Pascua cedidas por la floristería Lilium de Cascante.
Un lugar de encuentro entre adultos a por su dosis de refuerzo y niños todavía sin vacunar
La jornada de inauguración en el nuevo vacunódromo tudelano en el antiguo colegio de Lourdes fue la primera en la que coincidieron adultos yendo a por su tercera dosis de la vacuna contra la covid-19 y niños que recibían por primera vez la inoculación. Por la mañana solamente se vacunó a adultos. Sin embargo, entre las 15 y las 20 horas, mayores de 55, trabajadores esenciales y personas vacunadas con dos dosis de AstraZeneca se juntaron en un mismo local con niños de entre 5 y 11 años acompañados por sus padres que, en algunos casos, también acudían a vacunarse. Una de las que tenía su cita en el turno de mañana fue Ana Isabel Muñoz, corellana de 43 años y profesora en el colegio público Ciudad de Corella. “Tenía muchas ganas de ponerme la tercera dosis para quedarme más tranquila”, reconoció Muñoz tras el pinchazo.


AGRADECIDOS POR LA VACUNA
En la fila se encontraba también Guillermo Saulmier, policía municipal de Castejón de 53 años. En su caso, es la segunda dosis ya que se contagió hace unos meses, pero aclaró que pertenece al grupo de riesgo por haber sufrido un infarto y padecer de bronquitis. “Estoy muy agradecido de ponerme esta dosis de refuerzo para tener una mayor protección frente al virus”, reconoció Saulmier.
Por su parte, Ángela Osta, natural de Tudela de 39 años y autónoma en una escuela infantil, acudió por haber pasado tres meses desde que se puso la segunda dosis de AstraZeneca. Llegó al centro de vacunación acompañada por su hija y quiso recalcar que se vacunaba “por responsabilidad para que esta pandemia termine”.
RECOMPENSA PARA LOS NIÑOS
Desde las primeras horas de la tarde, el centro de vacunación acogió también a los más pequeños, entre quienes eran evidentes los nervios y preocupación previos al pinchazo. Uno de ellos fue el tudelano Iker Orta, de 10 años y alumno del colegio público San Julián de la capital ribera. Tras recibir la vacuna, afirmó sonriendo que “no era para tanto” y, como el resto de niños, fue premiado con una piruleta de fresa que le entregaron los sanitarios, quienes portaban gorros de Papá Noel “para hacer más amable la experiencia”, según explicaron.


Los adornos navideños fueron, precisamente, lo que más le gustó a Lucía Cano, tudelana de 10 años del colegio Compañía de María, que asistió al vacunódromo de la mano de su madre, María Asunción Tijera. “¿Ya está?” fueron sus palabras al comprobar que la vacuna dolía menos de lo que se había imaginado, a lo que añadió sonriente: “Ni me he enterado”. Su madre, por su parte, también se vio gratamente sorprendida por la decoración del local, aunque explicó que “es mucho más difícil aparcar que en la zona del punto de vacunación del colegio Jesuitas, donde había más sitios libres”.