'No fiestas' de Tudela
En el corazón de una Tudela en pleno toque de queda
Diario de Navarra acompañó a una patrulla de la Policía Municipal de Tudela durante el control del toque de queda en la primera noche de sus ‘no fiestas’, entre el sábado y este domingo


Publicado el 26/07/2021 a las 06:00
El toque de queda impuesto en 141 localidades de Navarra entre la 1 y las 6 de la mañana marcó la primera noche de las ‘no fiestas’ de Tudela. Esta medida anticovid, aplicada por el Gobierno foral, dejó así imágenes de una noche, entre el sábado 24 y ayer domingo 25 de julio, que ya son historia de la ciudad.
Una noche que, en condiciones normales, hubiera contado con calles abarrotadas celebrando el inicio de las fiestas más grandes de la ciudad. En cambio, el toque de queda vació el casco urbano dejando una Tudela fantasmal, casi más propia de un escenario postapocalíptico.
Para hacer cumplir esta medida, la Policía Municipal de Tudela cuenta estos días con un dispositivo especial que, en el turno de noche (de 22 a 6 h.), está compuesto por 14 agentes divididos en 6 patrullas. Los agentes locales también cuenta con la colaboración de integrantes de Policía Foral y Nacional, además de Guardia Civil.
Diario de Navarra acompañó a una de estas patrullas de la Policía Municipal durante las horas más críticas de esta primera noche de las ‘no fiestas’ de Tudela, y vivió en primera persona las situaciones a las que los agentes se deben enfrentar cuando unos quieren prolongar la fiesta mucho más allá de lo que el toque de queda impone.
00.30 h. Localizandolos ‘puntos calientes’
A las 00.30, media hora antes del inicio del toque de queda, las patrullas de la Policía Municipal desplegadas por Tudela iniciaron el recorrido por cada una de sus zonas asignadas para evaluar la situación antes de afrontar el momento más delicado de la noche: despejar las calles de la ciudad.
Los ‘puntos calientes’ son tres: las plazas del Mercado y Yehuda Ha-Levi y, sobre todo, la calle Herrerías. Todas ellas zonas de la parte vieja tudelana donde se encuentran los bares más frecuentados por los jóvenes.
00.50 h. Todas las patrullas en posición
A través de la radio, el coordinador del operativo advierte a las patrullas de que deben ir hacia la posición asignada en cada ‘punto caliente’ para iniciar la batida de las calles más concurridas.
En la parte alta de la calle Herrerías se dan cita un total de 7 agentes de Policía Municipal y 2 más de Policía Foral.
La norma del toque de queda indica que, a partir de la 1 de la madrugada, toda aquella persona que esté en la calle debe estar dirigiéndose a su domicilio.
Así pues, los agentes esperan hasta esa hora para dar margen a los presentes a retirarse.
1.10 h. Comienza el ‘barrido’ de Herrerías
De forma simultánea al resto de ‘puntos calientes’, los agentes municipales y forales destinados en Herrerías inician el ‘barrido’ de la calle formando un cordón policial que ocupa todo el ancho de la vía.
“¡Venga por favor! ¡Vayan retirándose! ¡Deben irse a sus domicilios, por favor!”, insisten los agentes a los jóvenes que se encuentran a su paso.
“¡Joder qué asco!”, protesta una chica que parece no tener intención de abandonar el lugar.
“Si no te vas a casa te tendremos que denunciar”, avisa un agente.
La consigna es clara: nadie puede quedar por detrás del cordón policial en su avance hacia la parte baja de Herrerías.
Solo los propietarios y empleados de los bares pueden permanecer allí recogiendo las terrazas.
“¡Ese de las gafas no es camarero! ¡Deténganlo!”, bromea un mozo señalando ‘acusador’ a su amigo. Enseguida ambos siguen el camino marcado por los agentes, quienes están familiarizados con este tipo de situaciones. “Tenemos que tener cierta mano izquierda, pero también saber que debemos ser inflexibles en el cumplimiento de las normas”, explica uno de los policías municipales.
1.20 h. Como en el juego del perro y el gato
El cordón policial avanza por Herrerías con ritmo ágil. La mayor parte de los presentes entiende la situación y se retira en cuanto ven llegar a los agentes, pero hay otros a los que les ‘cuesta’ algo más aceptar que el toque de queda les impide seguir con la fiesta.
En la confluencia con la calle Gayarre, unas 30 personas siguen en la terraza de uno de los bares. Ante la presencia de los agentes, los jóvenes se retiran hacia la citada calle Gayarre intentando, en vano, dar ‘esquinazo’ a los policías.
“¡Esto es una vergüenza!”, grita una vecina desde su balcón, quejosa por el ruido que ha tenido que soportar durante toda la jornada.
Entonces comienza un particular juego de ‘El perro y el gato’ entre agentes y jóvenes a lo largo de la calle Gayarre que llega a su momento más tenso cuando uno de los mozos cruza un contenedor de basura para impedir el paso de la Policía. El incidente no va a mayores y los jóvenes se dispersan.
“Hay propietarios de bares que, incluso, agradecen que hagamos esta labor de desalojo, ya que para ellos resulta violento tener que enfrentarse con aquellos que no entienden que hay unos horarios que cumplir”, explica un agente.
1.24 h. El desalojo de Herrerías, terminado
En menos de 15 minutos, los agentes consiguen despejar Herrerías no sin antes indicar el camino a casa de algunos jóvenes a los que los efectos del alcohol les han ‘desorientado’ sin ser capaces de recordar en qué dirección se encontraba su domicilio.
“Si de verdad usted vive donde me está diciendo..., está yendo en sentido contrario”, le indica un agente a una joven ‘despistada’.
El trayecto de los policías por las calles Carnicerías y plaza de San Jaime está ‘limpio’, pero todavía no ha terminado.
1.31 h. Psicólogos, jueces y curas confesores
Los agentes detectan la presencia de cerca de 50 personas en la puerta de un bar en la calle Concarera y se dirigen hacia ellos para disolver semejante reunión cuando el toque de queda ya lleva más de media hora en vigor.
El abanico de excusas de los presentes es casi tan variado como el número de personas allí concentradas. “Al cabo de la noche oímos tantas ‘historias’ que parece que los que las cuentan están delante de un psicólogo, un juez o un cura confesor”, afirma uno de los agentes, quien asegura que, “por lo general, en fiestas nos topamos con situaciones curiosas e, incluso, divertidas, pero también con otras dramáticas, y todas ellas requieren de un tacto especial”.
1.35 h. La plaza de los Fueros, vacía
Tras disolver el grupo de jóvenes que se encontraba en la calle Concarera, los agentes continúan su recorrido hasta llegar a la plaza de los Fueros.
La imagen al llegar allí impresiona. En condiciones normales, libre de pandemia y restricciones, la plaza debería encontrarse abarrotada con miles de vecinos y visitantes que acabarían de disfrutar del baile de la Revoltosa alrededor del quiosco. Pero en la noche de este 24-25 de julio de 2021 está vacía y en un silencio estremecedor.
Los agentes pasan por debajo de la Casa del Reloj y acceden al paseo del Queiles para regresar a Herrerías y hacer una segunda ‘batida’, ya separados en patrullas como al principio de la noche.
1.44 h. “¿Pero es que hay toque de queda, o qué?”
De vuelta en Herrerías, la patrulla encargada de esta zona encuentra a varios empleados de los bares abandonando la calle y, todavía, a una pareja de rezagados degustando una copa sentados en un banco. “Buenas noches pareja”, les dice el agente que conduce el coche patrulla. “¿No saben que debían estar en casa hace casi una hora? Estamos en toque de queda”, les indica el policía desde la ventanilla.
“¿Toque de queda? ¿Pero es que hay toque de queda o qué?”, pregunta uno de los integrantes de la pareja con incredulidad.
“¿No les parece extraño que una noche como hoy no haya nadie en esta calle?”, les responde el agente.
2.10 h. Del plano ‘horizontal’, al ‘vertical’
Con las principales calles del Casco Antiguo de Tudela ya vacías de gente, los agentes saben que la noche todavía será larga.
Ha pasado una hora desde el inicio de su labor y, como apunta uno de los agentes, “ya hemos controlado el plano ‘horizontal’ del problema, las calles y las plazas; pero ahora los líos pueden venir desde el plano ‘vertical’: los pisos en los que se puedan concentrar grupos de jóvenes”.
Afortunadamente, y según el parte de incidencias, no hubo quejas vecinales al respecto y la noche, a partir de entonces, discurrió sin incidencias relevantes.
La primera noche de unas ‘no fiestas’ en las que el toque de queda, y la labor de la Policía, vació las calles de Tudela.


Juan Cruz Ruiz, jefe de Policía Local de Tudela: “El balance de la primera noche ha sido satisfactorio”
El jefe de la Policía Municipal de Tudela, Juan Cruz Ruiz, calificó ayer como “satisfactorio” el balance de la primera noche de las ‘no fiestas’ de la ciudad. “El nivel de cumplimiento del toque de queda ha sido muy elevado”, apuntó Ruiz, quien agradeció el comportamiento “de esa inmensa mayoría de personas que son respetuosas con las normas”.
Ruiz aseguró comprender que, tras año y medio de restricciones, “la gente tiene ‘hartazgo pandémico’ y muchas ganas de salir, pero no hay que bajar la guardia porque el virus sigue estando presente”.
“En las ‘no fiestas’ de 2020 no hubo toque de queda, pero se adelantó el horario de cierre de los bares de las 2 de la madrugada a las 00 horas. Había muchos contagios y la gente tenía miedo. Este año hemos notado más grupos de jóvenes dispuestos a aprovechar todo lo que pudieran pero, en líneas generales, estamos muy satisfechos de cómo ha comenzado la semana”, dijo Ruiz.
Un parte policial sin incidencias graves
La primera jornada de las ‘no fiestas’ de Tudela, entre el sábado 24 y ayer domingo 25, se cerró con un parte de Policía Municipal sin incidencias graves.
Lo más destacado fue la detención de tres conductores por dar positivo en sus respectivas pruebas de alcohol.
Además, los agentes municipales interpusieron denuncia a tres bares de la parte vieja: uno de ellos por permitir el consumo de pie en el interior del establecimiento; otro por servir alcohol a menores y permitir el consumo en su barra; y el tercero tras comprobar los agentes que en la puerta del establecimiento había alrededor de 50 personas consumiendo en la calle sin que el local contara con terraza.
Además, la Policía Municipal denunció a 6 personas por orinar en la vía pública y actuó en la calle San Antón ante la queja de varios vecinos por la música de la terraza de un bar.