Tudela busca cantera musical
La Escuela de Música celebró unas jornadas de puertas abiertas especiales. Los profesores, mediante un cuento, trasladaron a los niños a rincones del mundo para animarles a estudiar en el centro


Actualizado el 03/06/2021 a las 06:00
La Escuela de Música Fernando Remacha de Tudela ha abierto sus puertas durante estas dos semanas a unos 400 niños de 1º de Primaria de los colegios de la capital ribera para acercarles a los distintos instrumentos musicales a través de melodías de diferentes países. Los pasados 25 y 26 de mayo fue el turno de los colegios San Julián, Anunciata y Compañía de María, y ayer se puso el broche final al evento con la asistencia de los alumnos de Elvira España, Huertas Mayores y Griseras.
Y lo han hecho de una forma muy especial, a través de un cuento de elaboración propia, titulado El viaje de Mateo y narrado por la profesora de Piano Raquel Huarte, con la música como protagonista. En media hora de actuación, narra la historia de Mateo, un niño que, como muchos de los asistentes al espectáculo, tiene mucha imaginación. Da muchas vueltas en su habitación y, cada vez que abre los ojos, se encuentra en un lugar nuevo.
DESDE LOS DINOSAURIOS
Su viaje comienza rodeado de dinosaurios, con la melodía de Jurassic Park, y en su siguiente parada aparece entre rascacielos y taxis amarillos, con la interpretación del clásico New York, New York, de Frank Sinatra.
Después, recorre miles de kilómetros hasta el desierto de la ciudad ficticia de Ágrabah, con una versión adaptada de la banda sonora de Aladín.
Seguidamente llega a Brasil, donde los niños podían participar en los ritmos de la batucada de percusión con las maracas de materiales reciclados que habían elaborado en sus colegios. Más tarde era el turno de México, con sus mariachis, que combinaban instrumentos de cuerda y de viento, antes de llegar a China, con una melodía delicada que les transportaba directos a la Gran Muralla. El viaje sensorial termina con Viva la vida, de Coldplay, entre los gritos de “¡Viva la música!” de los más pequeños.
Y, todo, representado por los propios profesores del centro que, ataviados con trajes típicos de cada lugar y con distintos instrumentos musicales, fueron apareciendo en el claustro de Castel-Ruiz haciendo reir a los escolares, que también se animaron a bailar.
TRABAJO PREVIO
Para facilitar esta participación de los pequeños, previamente se había hecho llegar a los colegios una unidad didáctica con actividades de los distintos lugares de los que trata el cuento. Incluían ejercicios para trabajar diferentes destrezas musicales como el ritmo, la percusión corporal o la melodía.
El director de la Escuela de Música, Diego Ramírez, recordó que esta actividad se realiza todos los años y se cambia de historia cada dos. Y es que los niños de este curso que se apunten a música tendrán que elegir instrumento el año que viene. “No es únicamente para que conozcan los instrumentos, sino también a nosotros, los profesores, y al centro. Es como una sesión de puertas abiertas en la que están más involucrados”, afirmó. Sin embargo, por motivos sanitarios, esta ha sido la primera edición que se ha realizado al aire libre, en el claustro, y los colegios han acudido de forma separada a cada actuación, con el fin de evitar aglomeraciones.
