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La enfermera que ha pasado sus vacaciones ayudando a los enfermos de covid

Conocía Cortes porque ha actuado en sus festejos de recortes. Tras conocer, en enero, que había un brote de covid-19 en su residencia, Amanda Monferrer dejó su Teruel natal y ha dedicado sus vacaciones a trabajar como cuidadora en este centro

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La enfermera que dedica sus vacaciones para ayudar a los enfermos de covid
Actualizado el 06/02/2021 a las 06:00
Conocía Cortes porque, como recortadora, ha participado en varias ocasiones en este tipo de festejos taurinos durante las fiestas de esta localidad donde, según dice, siempre se ha sentido como en casa, “o mejor”. Esta vinculación con el municipio ribero hizo que Amanda Monferrer Lopes, natural y residente en Teruel, y auxiliar sociosanitario de profesión, no dudara en intentar “aportar un poquito de tanto que me han dado a mí” cuando supo que en la residencia Fundación Carmen Bellido del municipio ribero se había detectado el 10 de enero un brote de covid-19 -afectó a alrededor de la mitad de los cuarenta y seis residentes y a entre cinco y seis trabajadores-.
La joven, de 23 años y que trabaja en una residencia de Teruel, tenía quince días de vacaciones y contactó con la directora asistencial del centro de Cortes para ofrecer su labor durante esas jornadas. “Me dijo que sí, hice la maleta y me vine”, afirmó. Llegó el día 21 de enero y terminó este viernes su trabajo ya que hoy mismo se reincorpora a su puesto en Teruel. En su despedida, sus compañeros de la residencia de Cortes la obsequiaron con un detalle. Fue un pañuelo de fiestas, como guiño también a cómo conoció este municipio.
NECESIDAD DE APORTAR
Monferrer explicó los motivos por los que ha llevado a cabo esta iniciativa. “En la residencia de Teruel en la que trabajo pasamos por un brote en noviembre, pero como yo fui la primera en dar positivo tuve que quedarme en casa y no pude trabajar ni arrimar el hombro cuando más se me necesitaba. Entonces, me quedé con la espinita. Necesitaba hacer esto para paliar un poco la, digamos, herida interna que tenía de no haber podido estar en mi residencia. Además, tenía necesidad de aportar algo a Cortes y a sus gentes. Es un pueblo con el que siempre he tenido una deuda pendiente, porque siempre me han dado un trato bastante más especial que en otros sitios donde he ido como recortadora”, aseguró.
Durante estos días se ha alojado en casa de una amiga que trabaja en la residencia y que es por la que conoció el brote detectado en el centro. “Me ha acogido en su casa y me lo han dado todo tanto ella como su familia y la gente de Cortes. Estoy más que agradecida”, señaló.
Por lo que se refiere al trabajo desarrollado estos días en el centro de la localidad ribera, afirmó: “Es duro, pero más bonito que duro, por lo menos yo lo he vivido así. Vamos todos a una y es un gran equipo de trabajo el que hay en esta residencia, que son profesionales de verdad. Me da mucha pena irme porque me he sentido totalmente integrada, tanto con compañeros como con los residentes, y con los vecinos de la localidad. Estoy encantada del cariño que he recibido por parte, no solo de la residencia, sino de todos los vecinos”.
Reconoció que en la labor que ha realizado durante estos días en la residencia “no ha habido nada negativo, en absoluto”. De hecho, consideró que, aunque se ha quedado sin vacaciones, “es lo que he elegido”.
Monferrer consideró que, al haber pasado el covid-19, “puedo trabajar contra él y ayudar”. Dijo que, al principio, se le manifestó como un simple resfriado, y apenas lo notó. Lo que sí perdió fue el gusto y el olfato, que ha tardado en recuperar casi tres meses. “Me fatigo bastante, pero supongo que la fatiga será pasajera. Estoy recuperada y no me han quedado secuelas”, aseguró. En lo que se refiere al futuro, ante esta pandemia, dijo que es una persona muy optimista. “Creo que el año que viene empezará a ser todo ya un poco más normal. Volveremos a abrazarnos, claro que sí. Pasará, saldremos”, reflejó.
VOLVER A CORTES
A la pregunta de qué es más difícil, si recortar a una vaquilla o a un toro, o al coronavirus, Amanda Monferrer respondió que da más miedo ‘el bicho’ porque “el toro, al final, viene a mí o voy a él, yo me lo busco y, un poco, decido, pero esto es bastante peor porque no decido yo ni gente a mi alrededor”.
Monferrer indicó que el recorte para ella es más que una afición. “Es una forma de vida”, expuso. Es recortadora desde 2016 “y en verano me recorro toda España, y también he recortado en Portugal y Francia”, aseguró, al tiempo que señaló que compagina bien su trabajo con el recorte y que, en cuanto la situación sanitaria lo permita -lleva un año sin recortar-, volverá a la localidad ribera de Cortes porque “dicen que uno siempre vuelve a los sitios donde amó la vida”.
Una llamada en un momento de incertidumbre
 

“Es un acto de humanidad y solidaridad que, en una persona tan joven, es digno de admirar”. Así definió Anyuri Gorjón, directora asistencial de la residencia de Cortes la iniciativa de Monferrer de trabajar durante sus vacaciones en el centro. Un centro que hasta el pasado 10 de enero no había tenido casos de covid-19 y en el que ahora, tras el brote detectado en el que hubo que lamentar dos fallecimientos, ya solo quedan dos positivos a los que se prevé dar el alta “el lunes, como mucho”, indicó.
Gorjón recordó que cuando le llamó Monferrer desde Teruel “teníamos que cubrir una serie de bajas para hacer los turnos”. “Me dijo que podía echar una mano aquí y, que si le daba el OK, en tres horas estaba en Cortes. Le contesté que viniera y, a las tres horas, lo que le costó desplazarse en coche, ya estaba en la localidad, poniéndose a trabajar al día siguiente, con su contrato, como una más”, explicó.
Gorjón dijo que “fue una satisfacción muy grande recibir esa llamada”. Y es que, como indicó, “al principio del brote, aunque teníamos la residencia bien sectorizada, con los EPIS más que necesarios y todo muy organizado y bien planificado, tenías la incertidumbre de no saber hasta qué punto iba a llegar”. “En un momento de miedo, de incertidumbre, casi de soledad, todo el mundo te da palabras de ánimo, pero ella además de eso se plantó en vivo y en directo a prestar sus servicios y su buen hacer”, reflejó, en referencia al brote vivido y, afortunadamente, ya superado.
Añadió que Monferrer ha hecho los turnos de trabajo “como una más” y se ha integrado en el equipo. “A los residentes les conté su historia porque me parecía importante que la supieran. Se sentían afortunados y enorgullecidos de que alguien de fuera cogiera su coche y su maleta y viniera aquí a cuidarles”, dijo.
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