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Salud finaliza mañana la vacunación de usuarios de las residencias riberas

La administración de la segunda dosis concluirá en la Real Casa de Misericordia de Tudela y en el centro de Cascante

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Diego Carasusán

Actualizado el 02/02/2021 a las 06:00

Las residencias de la Ribera concluirán este miércoles la vacunación de todos sus usuarios con la administración de la segunda y última dosis. De este modo, el Servicio Navarro de Salud cerrará el proceso de inmunización dirigido a este sector de la población del Área de Tudela para, a finales de esta semana, continuar con la inoculación de la segunda dosis de la vacuna a los trabajadores de estos centros.

Este lunes fue el turno de las residencias Nuestra Señora de Gracia (La Milagrosa) y Torre Monreal, de Tudela; a las que seguirán, entre este martes y miércoles, la Real Casa de Misericordia (Tudela), y Nuestra Señora del Rosario (Cascante).

Anteriormente, ya recibieron la segunda dosis de la vacuna los usuarios de los centros San Gregorio (Buñuel), Carmen Bellido (Cortes), San Francisco Javier (Fustiñana), San José (Valtierra), Virgen del Portal (Villafranca), El Pinar (Milagro), San Francisco de Asís (Cintruénigo), San Raimundo (Fitero), Hogar San José (Corella), Mixta Solidaridad (Castejón); y el centro de atención a personas con discapacidad intelectual Atalaya, de Tudela.

En definitiva, todo un respiro para unos centros que han resultado especialmente afectados por una pandemia mundial que se ha cebado con los mayores y que ahora, cuando haga efecto la vacuna, podrán recuperar un ritmo vital que perdieron hace casi un año.

La luz al final de un largo túnel
 


Ángel Pérez Pascual era este lunes un hombre feliz. Este residente de Nuestra Señora de Gracia (La Milagrosa) de Tudela bromeaba afirmando sentirse el más fuerte de todos sus compañeros. Y es que, a sus 90 años, y tras haber superado hace unos meses la covid-19, recibió la segunda dosis de la vacuna. “Entre los anticuerpos y la vacuna..., ¡no va haber quien me pare!”, dijo con una sonrisa que, pese a la mascarilla, se podía intuir dibujada en su rostro. Y es que, como recordó Pérez, “cuando estuve ingresado llegué a pensar que ya no saldría de allí”.

Esta es solo una de las historias de todos aquellos mayores de las residencias de la Ribera que ya han recibido la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus y que contarán los días -al menos ocho- para estar inmunizados.

Con esta esperanza aguardaron su turno de vacunación los 80 residentes de La Milagrosa. En concreto, 77 de ellos recibieron la primera dosis el 11 de enero y este lunes les fue inoculada la segunda. Los otros 3 restantes no pudieron recibir la primera dosis en su día por recomendación médica y les fue administrada el lunes.

Un equipo de cuatro profesionales del Hospital Reina Sofía de Tudela se desplazó a la residencia para vacunar a los mayores. El centro habilitó su vestíbulo para llevar a cabo el proceso.

Así, de uno en uno, y por orden alfabético, los residentes fueron pasando a recibir la dosis. También lo hicieron las 7 hermanas de la orden de las Hijas de la Caridad que viven en el centro; y 8 de los 60 empleados de la residencia. El resto de la plantilla se vacunará entre el jueves y el viernes.

PARA RESIDENTES...

Esperando su turno para pasar ante la aguja de la inyección se encontraba Consuelo García del Pozo, tudelana de 73 años, quien reconocía que eso de recibir un pinchazo no le hacía mucha gracia. “A nadie le agrada tener que pasar por esto pero, si al final funciona, va a ser un beneficio para todos”, explicó, a la vez que recordó que, tras recibir la primera dosis, estuvo unos días “un tanto rara”.

Una sensación similar, “como de mucho cansancio”, padeció su compañera de residencia Mª Ángeles Llamazares Chaverri, de 86 años. “Pero me recuperé y ahora estoy deseando que me pongan la segunda dosis..., ¡e irme por ahí de fiesta!”, bromeó la tudelana, quien compartía la espera junto a su hermana y también residente Mari Llamazares, de 88 años. “Recuerdo que los días previos a que nos pusieran la primera dosis tenía mucho miedo porque había visto el tamaño de la aguja por televisión y era enorme. Pero luego no noté nada”, explicó, al tiempo que reconoció la incertidumbre que puede existir al enfrentarse a un virus tan desconocido. “Sobre la vacunación hay informaciones contradictorias, pero yo pienso que siempre va a ser mejor contar con esta protección. Y más cuando estoy en una residencia y viviendo en comunidad”, afirmó.

Al respecto de las dudas que han surgido en la sociedad sobre la vacuna, el sacerdote Santiago Marco Ariza, residente de La Milagrosa de 82 años, recordó sus tiempos de estudiante y las enseñanzas que recibió en sus clases de Latín. “Había una frase que decía algo así como que el líquido toma la forma del recipiente en el que cae. Algo así pasa con esto. La vacuna es la misma para todos, pero cada cuerpo es diferente, y a unos les afectará más que a otros”, reflexionó Marco, quien abogó “por no ser muy predicador” a la hora de recomendar o no la vacunación. “Yo, al menos, me voy a vacunar convencido”, concluyó.

... Y TRABAJADORES

Quien sí exteriorizó su alegría por haber recibido la segunda dosis fue la hermana Beatriz Balda Iribarren. “Los periodos de confinamiento han sido horribles, pero los superamos con paz, alegría y mucho compañerismo. Lo peor fue ver cómo algunos residentes contagiados tenían que marchar a Pamplona y, sobre todo, cuando nos informaron de que varios no iban a volver”, señaló Balda emocionada al recordar a los 5 fallecidos que sufrió la residencia de los 27 contagiados durante la pandemia.

Por ello, Nadia Botaya Puerta y Ana Isabel Rubio Cantero, fisioterapeuta y auxiliar de Geriatría de La Milagrosa, respectivamente, animaron “a todos a vacunarse cuando les llegue su turno”. “Vivir lo que hemos vivido este año ha sido terrible. Por eso es muy duro escuchar a esos negacionistas que dudan de lo que está pasando”, afirmaron.

RETOMAR LA VIDA NORMAL

La directora de La Milagrosa, Begoña Moreno, indicó que este lunes fue “un día de alegría, pero contenida”. “Muchos residentes no se terminan de creer que esto vaya a ser el final, mientras que otros ya están haciendo planes para las próximas celebraciones. Pero tanto unos como otros nos han vuelto a dar un ejemplo de responsabilidad”, indicó.

Moreno reconoció que, tras completar la vacunación de residentes y trabajadores, “vamos a contar con mayor tranquilidad en nuestro labor diaria y retomar la vida normal del centro, sobre todo las visitas de familiares tan afectadas durante estos meses”. En cualquier caso, apuntó que, a la espera del protocolo que debe dictar el Gobierno de Navarra, “seguiremos manteniendo las medidas de seguridad, con las visitas restringidas a los espacios seguros que tenemos habilitados en el centro y con los cuatro grupos burbuja en los que dividimos a los residentes al inicio de la pandemia”.

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