Restauración

El resurgir de la parroquia de Arguedas

Construida en el siglo XVII, la iglesia de San Esteban afronta la segunda y última fase de un complejo proceso de restauración para evitar su desplome con un coste total de unos 1,7 millones. La obra permitirá reabrir la que fue puerta principal del templo

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El resurgir de la parroquia de Arguedas

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M. T.

Actualizado el 22/01/2021 a las 06:00

Afectada por unos cimientos inestables, entró en un proceso de deterioro general que afectó tanto a la estabilidad de la torre como a la integridad de sus muros y bóvedas, que han ido sufriendo un agrietamiento ininterrumplido desde hace siglos, produciéndose desprendimientos tanto al interior como al exterior. La iglesia parroquial San Esteban de Arguedas, construida en 1612, y partida en dos, en diagonal, por el movimiento de su emblemática torre, está inmersa en un complejo y costoso proyecto de rehabilitación, cuyo coste rondará los 1,7 millones de euros y para cuya financiación la parroquia ha pedido un crédito que avala el Arzobispado. Un proceso que finalizará este año con una significativa novedad, como es que tras las obras la parroquia contará con un nuevo acceso principal tras la reapertura de la portada renacentista original del edificio, que ha estado tapada desde hace mucho tiempo.

HISTORIA DE ARGUEDAS

La primera fase de los trabajos, la más complicada, desarrollada entre abril y el verano de 2020, tuvo como objetivo “estabilizar la estructura, es decir, salvar el edificio, asegurar el entorno de peligros y evitar el desplome del monumento”, asegura Xavier Chérrez, arquitecto del Arzobispado quien, además, es el proyectista y director de obra junto con Raquel Cantera, socia de su estudio de arquitectura. Para ello se instaló una nueva base de cimentación consistente en una estructura subterránea integrada por 114 micropilotes introducidos, atravesando los muros de la iglesia, a unos 25 metros de profundidad. Posteriormente, y hasta fin de año, se extendió un nuevo suelo en el templo y se rehicieron los conductos de calefacción, entre otros trabajos como derribar elementos o apuntalar cubiertas inestables, y se andamió todo el interior de la iglesia para permitir el acceso a la reparación de sus muros y bóvedas.

Ahora, como apunta Chérrez, “gracias al éxito de la primera fase y de la importancia que tiene esta iglesia para Arguedas, ya que es su principal monumento, el que define su silueta”, se va a iniciar, en un plazo de una o dos semanas, la segunda y última fase de los trabajos, realizados por la empresa Acciona, que consistirán en la rehabilitación interior del templo. Como indica Chérrez, incluirán “labores de restauración fina, de fachadas, de otros elementos y pinturas”. Incluirán el arreglo de bóvedas, grietas -algunas de más de 20 centímetros- o la escalera de torre, además de nueva electricidad o megafonía, entre otros aspectos.

Chérrez, quien destaca el papel en el impulso de esta obra de Carlos Ayerra, vicario de Patrimonio, no pone plazo para el fin de los trabajos, aunque asegura que concluirán “dentro de este año”.

El párroco de Arguedas, José Miramón, no duda al afirmar que cuando finalice “va a ser espectacular todo”, aunque señala que lo más importante es que el templo, cerrado al culto desde el inicio de la pandemia, “se caía” y ahora se ha evitado.

Reconoce que los arguedanos, al principio, no se hacían a la idea de la intervención que se lleva a cabo. “En octubre o noviembre hicimos unas visitas con grupos muy pequeños por las medidas ante la covid-19 y quedaron impresionados por la obra tan monumental y grandiosa que se está haciendo”, indica.

Por lo que se refiere al coste, dice que “es un dineral impresionante”. “Iremos pagando el crédito como podamos. La única forma de financiar es con donativos que recibimos, que están acogidos a la Ley de Mecenazgo, o lo que quieran. Se ha invitado a los parroquianos y a todo el pueblo a colaborar”, señala. Añade que llevan 5 años recogiendo donativos -48.000 o 50.000 € en 2020, y entre 38.000 y 40.000 los anteriores ejercicios-, algo por lo que se muestra “agradecido” y anima a seguir aportando.

“Lo que estamos haciendo en la iglesia es algo que forma parte de la historia de Arguedas y que es para los arguedanos”, concluye.

Como en la Torre de Pisa
 

Xavier Chérrez explica que los 114 micropilotes que se introdujeron atravesando los muros de la iglesia, prolongando su cimentación hacia el subsuelo, “suman 25 metros de profundidad a la altura que tiene ya la torre”. “Es decir, entre el nivel de firme al que llega el micropilotaje y la parte más alta de la torre hay una altura que ronda los 75 metros, con lo que no es que se haya duplicado el tamaño de la estructura en altura, pero casi. O sea, hemos construido la estructura de un edificio de 8 plantas, pero enterrada y hacia abajo”, añade, al tiempo que califica esta obra como “muy singular, única”. “La diócesis no hace obras de este tamaño, riesgo y complejidad con frecuencia”, indica, refiriéndose al que califica de “complejo y complicado” proyecto, ya que se trata “de toda una estructura subterránea no visible y la inversión técnica y económica no la ve nadie al estar enterrada”.

Cherrez indica que no se ha micropilotado toda la iglesia, sino un poco más de la mitad, y la parte con el micropilotaje más intenso es en la torre “porque es la parte más peligrosa ya que la torre, al ser reducida su planta pero muy alta en altura, concentra mucha carga gravitatoria sobre el firme y esto ha provocado que sea sobre su entorno donde se han producido los mayores movimientos”. “De hecho, lo que le ocurre a la iglesia de Arguedas es lo mismo que le pasa a la Torre de Pisa. Es decir, la torre se inclina, y en su inclinación ha arrastrado a la nave de la iglesia. Y lo que ha hecho en su desplazamiento a lo largo de los años es arrastrar a la fachada oeste-suroeste, y partir la iglesia literalmente en diagonal, rompiéndola y quebrándola en dos partes”, refleja.

Afirma que se optó por el micropilotaje al considerarlo lo más adecuado para solventar esta situación y que, “aunque estábamos seguros de lo que hacíamos, había dudas de hasta qué punto todo se iba a comportar bien”, como así ha ocurrido.

No obstante, el proceso no estuvo exento de dificultades. “Hubo tramos en los que la perforación se tornó muy complicada. Se rompieron máquinas, hubo que cambiar de maquinaria y de sistema de perforación... pero se fueron solventando los problemas”, señala Chérrez.

Una nueva ‘foto’ del templo
La recuperación de la puerta renacentista original de la iglesia, en la fachada sur, ha sido “como un descubrimiento para la mayoría de la gente”, apunta José Miramón, al tiempo que añade que, con su apertura, el templo “va a tener un acceso principal mejor que el actual, que es incómodo porque pasan coches, y es más sombrío y húmedo”. “La entrada quedará impresionante con la portada tallada y el pórtico tan inmenso que tiene, y con el acceso desde una placita que hay delante. más soleada y acogedora”.

Xavier Chérrez coincide en la novedad que va a suponer este cambio con el que, según dice, “va a haber una nueva ‘foto’” de la iglesia”. No puede asegurar por qué se cerró esa puerta principal en época anterior al siglo XX, “pero tengo entendido que, supongo que desde la segunda mitad del siglo XX, se añadieron edificios anexionados a esa fachada sur que ya no están allí, incluso un cine parroquial”. “Eran otros tiempos, donde había menos coches y mucha más vida parroquial, y se levantó un centro parroquial que estaba encastrado entre la fachada sur de la iglesia y la oeste de la sacristía. Con el tiempo se derribó, pero permaneció el muro que cerraba el acceso original y ya disponían de una entrada al templo por la fachada oeste. Conforme ha ido pasando el tiempo el tráfico ha aumentado y todo eso ha llevado a que esa entrada, para un edificio de este tamaño que puede albergar a tantas personas y de importancia para eventos como bodas, bautizos, funerales..., pierda funcionalidad, y ahora podemos recuperar ese nuevo acceso”, apunta.

En este sentido, explica que se va a derribar ese muro de ladrillo, “relativamente moderno”, que oculta la puerta original. “Todo eso estaba oculto y va a quedar a la vista”, indica, al tiempo que califica la fachada de “muy bonita, porque está flanqueada por la torre, que es extraordinaria, a la izquierda; a la derecha está el edificio de la sacristía y, entre medio hay un acceso prolongado” por la citada plaza, de la iglesia, con arbolado y peatonal. “Y todo esto además con un nuevo frente escultórico que se va a recuperar”, expone.

Xavier Chérrez considera que “no es voluntarista” querer recuperar la fachada sur. “Vamos a derribar ese muro en vez de gastar dinero en restaurar algo que estropea e inhabilita un espacio que está maravillosamente conectado con la iglesia y que tiene como regalo el generar un nuevo espacio urbano en Arguedas, una nueva placita junto a la iglesia”, afirma Chérrez.

Reconoce que “gracias a que las circunstancias llevan a permitir la recuperación del acceso principal a la parroquia por esta fachada”, una obra “tan grande” como la que se lleva a cabo en la iglesia “va a tener una cara visible”.

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