Reforma
El 'nuevo' castillo de Ablitas no gusta
Un depósito de agua o una chimenea de una central nuclear. Estas son algunas comparaciones que hacen los vecinos con el resultado de la rehabilitación del castillo de Ablitas, que costó 1,5 millones. Otros incluso proponen construir unas almenas


Actualizado el 15/11/2020 a las 06:00
Los viejos bloques de piedra de la torre del Castillo de Ablitas, desgastados y oscurecidos tras siglos a la intemperie, se encuentran ahora cubiertos bajo una nueva estructura de impolutos sillares perfectamente colocados siguiendo la característica forma cilíndrica de esta atalaya medieval. En esto han consistido, fundamentalmente, los trabajos de reforma ejecutados por el Gobierno de Navarra que, con una inversión de 1,5 millones de euros, tenían como objetivo frenar el progresivo deterioro de esta atalaya medieval del siglo XII que fue uno de los principales baluartes defensivos de Navarra frente a los Reinos de Castilla y Aragón.
Así pues, la antigua torre de esta fortaleza ya no está a la vista de vecinos y visitantes al quedar solapada bajo una edificación nueva que, aunque sirva para evitar posibles derrumbes y, probablemente, tenga un aspecto muy similar al de la torre original, supone un cambio estético radical que a pocos en Ablitas ha dejado indiferente.
Así quedó claro en las declaraciones del propio alcalde, Carmelo Arriazu, tras la recepción de las obras. Primero, se congratuló por una restauración largamente demandada desde hace décadas que posibilitará abrir las puertas del castillo a vecinos y visitantes. Pero, por otro lado, constató que construir una nueva torre rodeando a la antigua “ha hecho que el castillo haya perdido su identidad”.
PRACTICIDAD O ESTÉTICA
Las opiniones recabadas por este periódico entre los vecinos de Ablitas tampoco dejan lugar a dudas: el ‘nuevo’ castillo no gusta.
Así, posturas como la de Jesús Oliver Gracia son las menos y atienden más a aspectos prácticos que estéticos. “Me parece bien que se haya reformado antes de que se produjeran más desprendimientos que pusieran en riesgo a personas o a las viviendas colindantes”, indicó el ablitero.
De la misma opinión se mostraron Carmen Enériz Oliver y Charo Ruiz Serrano, quienes aprobaron el hecho de evitar el progresivo deterioro de la atalaya, aunque criticaron su nueva imagen.
Y es que el aspecto que presenta ahora la torre del Castillo de Ablitas hace que muchos vecinos la comparen con la estructura de un depósito de agua. Algo que resulta curioso si se tiene en cuenta que, en origen, el interior de la torre, que realmente corresponde a la base de la atalaya, era un aljibe donde se almacenaba el agua para el uso de los moradores y soldados protectores de este baluarte.
Esta comparación de la actual torre con un depósito es algo recurrente en las opiniones de la mayoría de los vecinos consultados, algunos de los cuales, como María Teresa Villafranca Zardoya, llegan a variar esta similitud comparando la nueva atalaya con un “pozal de agua” o, como es el caso de Gregorio Zardoya Martínez, quien va un poco más allá y asemeja la nueva torre a “la chimenea de una central nuclear”.
CRÍTICA 'CONSTRUCTIVA'
Los trabajos de restauración del castillo también han servido para instalar en el interior de la torre una escalera por la que los visitantes podrán acceder a la parte alta de la torre, donde se ha acondicionado un mirador desde el que se podrá disfrutar de una vista panorámica del Valle del Queiles.
La habilitación de esta especie de terraza ha conllevado también un llamativo cambio estético en la torre al sustituirse la característica forma abovedada de su cubierta por la actual terminación plana.
“Sin la cúpula, la torre no es la misma. Ha perdido el encanto que tenía”, apuntó Javier Huerta Melero quien cree que, “la imagen que todos los abliteros tenemos del castillo ya solo la vamos a poder disfrutar en fotografías”.
Del mismo modo se pronunciaron Rosendo Gracia Ruiz y Elena Elcarte Labarga. Esta última evidenció “la pérdida de la esencia” sufrida por el castillo tras la restauración. “Han convertido algo medieval en una edificación moderna, y eso cambia el significado por completo”, dijo.
Como crítica ‘constructiva’, algunos vecinos de Ablitas aportaron sus ideas para mejorar la imagen de la torre planteando la posibilidad de añadir almenas en su parte alta. “Con esa añadidura se asemejaría más a un castillo ya que, ahora, cualquiera que venga no relaciona esta torre con la de una fortaleza medieval”, indicó María Jesús Cepero Martín.
Por su parte, Angelines Enériz Marco, quien ha residido gran parte de su vida justo enfrente del castillo, señaló que sin esos remates en forma de almena “parece que la torre está sin terminar”.
También muy cerca de la fortaleza ablitera vive María Tambo Santos. “Para mí el castillo es muy importante porque tengo infinidad de recuerdos con él como escenario..., pero ahora está feísimo”, apuntó.
Incluso algún vecino, como Ángel Doiz, se prestó a añadir con sus propias manos unas almenas sobre la torre. “Si hay alguien más que se comprometa a ayudarme, por mí no habría ningún problema en rematar la torre para que se pareciera más a la de un castillo”, aseguró.
Así pues, los restos conservados hasta la fecha son solo la base de una atalaya que, según los estudios realizados, podría contar con hasta dos o tres alturas más donde se ubicarían diversas estancias tanto de residencia como de uso para los soldados encargados de las labores de vigilancia.
El castillo, como emblema principal de Ablitas, aparece en el centro del escudo de armas de la villa. En la imagen se evidencia la distribución de su atalaya, con el aljibe, en la parte inferior, y la representación gráfica de cómo pudo ser el resto de la torre, en la parte superior.
Pero la torre no es el único vestigio que se conserva del castillo. De hecho, la zona principal de este baluarte se encuentra oculta a simple vista, excavada en el cerro sobre el que se asienta la fortaleza. Se trata de varias galerías subterráneas en las que se ha encontrado, entre otras estancias, un patio, una bodega y un horno.
Estas galerías fueron consolidadas en 2012 con lo que, tras las obras realizadas en la torre, podrán abrir sus puertas a las visitas de todos aquellos que quieran conocer los secretos que todavía esconde el Castillo de Ablitas.