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Festival Azada

El arte crece en las calles de Cascante

El arte crece en las calles de Cascante
El arte crece en las calles de Cascante
Publicado el 09/09/2020 a las 06:00
Las paredes de distintos edificios de Cascante se han convertido, por segundo año consecutivo, en grandes lienzos para acoger las novedosas obras de arte urbano enmarcadas en el Festival Azada, impulsado por el cascantino Íñigo Lorón Díaz y que se celebró recientemente.
En esta ocasión, la localidad ribera acogió a un total de 15 artistas llegados de distintos puntos como Pamplona, Huarte, Villava, Bilbao, Arrasate, Madrid, Málaga, Elche, además de los cascantinos VIMA, Rubén Torres y el propio Íñigo Lorón. Todos ellos realizaron una veintena de obras en varios puntos del casco urbano siempre adaptándose a los cambios impuestos por la crisis sanitaria. “Hemos tenido que dispersar los murales por distintos lugares”, indicó Lorón.
El festival ha sido organizado por la Asociación Cultural Bombo y Caja y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento, las artistas de la zona Marian Díaz Santos y Ana Álvarez, el Centro Termolúdico y Loop, además de tener el apoyo de Kanula, Plataformas Noain, el diseñador gráfico Carlos Almagro y Cantamañanas. El presupuesto rondó los 3.000 euros, fundamentalmente para desplazamientos, alojamiento, manutención y material, ya que todos los artistas acudieron de forma desinteresada.
CASCANTE ROMANO
Entre los murales presentados, destacaron dos por sus grandes dimensiones. Uno fue el ubicado en la avenida de la Constitución y que fue realizado por Jon Zabalegui, de Huarte, y Javier Landa, de Villava. Está inspirado en la historia de Cascante y lleva por título su nombre celtibérico, Kaiskat. Está dedicado a la diosa Minerva, dibujada y pintada con su búho y lanza.
El otro es el pintado por Xabier Latasa, de Pamplona. Titulado Relevo generacional, está en la calle San Juan y refleja el paso del testigo del pasado, plasmado en una azada en llamas, al futuro, representado por una carretilla, también en llamas, como si fuera un pebetero.
A estos dos se unieron muchos más distribuidos por distintos puntos del casco urbano y también se aprovechó el festival para retocar algunos que se realizaron el año pasado en la primera edición.
La asociación promotora de esta iniciativa, Bombo y Caja, fue fundada por Íñigo Lorón y el ribaforadero Álvaro Embid. En los tres últimos años han trabajado en un proyecto con el Ayuntamiento de Madrid y han dado charlas en varios institutos de esta Comunidad. Además, ganaron el premio ‘10x10 pública’ 2019, de la Fundación Sabadell, en innovación cultural. “Ahora nuestra pretensión era intervenir en la Ribera”, indicaron.
En cuanto al futuro del festival cascantino, Lorón se mostró prudente. “No lo sabemos. Nos gustaría seguir todos los años que se pueda, pero hay que tener en cuenta que en Cascante no podemos hacer 10 fachadas nuevas cada año.
"No queremos saturar la localidad, pero veremos si hay lugares para plasmar nuestro arte”, dijo Lorón.
La idea inicial era haber hecho talleres o un mercadillo, pero la pandemia lo hizo imposible.
Además, dentro de los artistas de este año figuraron los cascantinos VIMA, que ya se ha prodigado por distintos rincones de la ciudad; y el pintor Rubén Torres.
Los participantes se mostraron contentos con la respuesta del público, aunque fue menor por las circunstancias actuales.
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