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Las 'no fiestas' de Tudela

La devoción a Santa Ana no se aplaza

La crisis del coronavirus impidió ayer, festividad de Santa Ana, la procesión de la patrona por las calles de Tudela, pero no rebajó un ápice el fervor de los vecinos por su ‘abuela’, tal y como quedó demostrado en la misa mayor celebrada en la Catedral

DISTANCIA Y MASCARILLAS Imagen de los asistentes a la misa de Santa Ana, todos ellos con mascarilla y respetando la distancia de seguridad.
DISTANCIA Y MASCARILLAS Imagen de los asistentes a la misa de Santa Ana, todos ellos con mascarilla y respetando la distancia de seguridad.
Actualizada 27/07/2020 a las 06:00

La devoción a Santa Ana no se aplaza”. Con estas palabras resumió el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela Francisco Pérez lo vivido ayer en la capital ribera durante el que debía haber sido el día grande de sus fiestas patronales. Una jornada que el coronavirus dejó huérfana de actos oficiales por parte del Ayuntamiento, pero en la que los tudelanos demostraron el fervor que tienen por Santa Ana y que tuvo fiel reflejo durante la misa que la Catedral acogió en su honor.


Tal y como había anunciado en las semanas previas a las ‘no fiestas’, la Congregación de Santa Ana limitó el aforo del templo a 235 personas de modo que se pudiera garantizar la distancia de seguridad entre los fieles asistentes a la ceremonia.


Por ello, desde casi una hora antes del inicio de la eucaristía, junto a la puerta de la Catedral de la calle Portal se dieron cita cientos de tudelanos, con sus respectivas mascarillas, en busca de una de esas 235 codiciadas plazas para seguir in situ una misa tan especial como la de ayer.


El olor a albahaca se mezclaba con el incienso, mientras los fieles accedían al templo y, algunos, se fotografiaban ante el altar mayor en una estampa para la historia.


490 AÑOS DE DEVOCIÓN


Con la imagen de Santa Ana presidiendo el altar mayor, y con la talla de San Joaquín en la capilla anexa que lleva su nombre, comenzó una ceremonia que contó con la participación del Coro Joaquín Gaztambide y la presencia del alcalde Alejandro Toquero.


Junto al Arzobispo Francisco Pérez, quien presidió la misa, estuvieron presentes el obispo auxiliar, Juan Antonio Aznárez; y el vicario episcopal de Tudela y deán de su Catedral, Sergio Álava, además de varios canónigos de la seo y miembros de la Compañía de Jesús (Jesuitas) de la capital ribera.


Las primeras lecturas corrieron a cargo de los tudelanos Pepe Martínez Aguado, Jesús Marquina Arellano y Vicente González Remón. La lectura del Evangelio fue realizada por el deán Sergio Álava, dejando paso a la homilía del Arzobispo Francisco Pérez, quien destacó el carácter perenne del cariño de Tudela a su patrona.


Pérez recordó que ayer se cumplieron 490 años desde que Tudela nombró a Santa Ana como su patrona. Fue en 1530 como agradecimiento a la ‘abuela’ por haber librado a la ciudad de la epidemia de peste que la amenazaba.


Curiosamente ayer, otra crisis sanitaria, la del coronavirus, impidió la salida en procesión por las calles de Tudela de la imagen de Santa Ana tras la misa mayor, algo que no ocurría desde el estallido de la Guerra Civil en 1936.


Así pues, la misa fue el único acto en honor a la patrona, el cual se cerró con un efusivo ¡Viva Santa Ana! gritado al unísono por los presentes.
 

“Siempre habrá gente para portar a Santa Ana”
 

Nadie lleva más años que él participando como portador de la imagen de Santa Ana en su procesión. El tudelano Luis Fernando Álava Zamorano, de 58 años, lleva desde 1981 bajo las andas de la patrona y ayer, por primera vez en estas casi cuatro décadas, tuvo que conformarse con ver a la ‘abuela’ sentado en un banco de la Catedral como un fiel más.


Y es que el coronavirus obligó a la suspensión de la procesión, algo que no ocurría desde el inicio de la Guerra Civil en 1936.


“Fue a partir de entonces cuando el Cabildo hizo un llamamiento a aquellas familias que quisieran portar a Santa Ana. Al mismo respondieron varios agricultores que, conforme pasaron los años, fueron dando el testigo a sus hijos. Así, mi padre me lo pasó a mí, como seguramente hizo mi abuelo con él”, explicó ayer Álava, quien adelantó que el próximo año será el último de su labor como portador. “Cumpliré 40 años en esta tarea y dejaré que mi hijo ocupe mi lugar en el palo delantero central de las andas”, afirma Álava, a la vez que apunta que “siempre habrá gente dispuesta a llevar a Santa Ana en su procesión”.


El tudelano reconoció sentir ayer “una sensación extraña” por no poder participar en la procesión. “Iba a ser un momento muy especial, ya que mi madre falleció hace 3 meses a causa del coronavirus, pero hay que aceptar las cosas como vienen”, afirmó el tudelano, quien quiso destacar “el ejemplar comportamiento que la ciudadanía ha tenido durante estas ‘no fiestas”.


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