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Fiestas Navarra

La crisis también sacude a las charangas

Con las medidas de distanciamiento social por las que se rige la nueva normalidad, y el anuncio de cancelación de las fiestas patronales, las charangas se enfrentan al verano más incierto de su historia y sin actuaciones previstas

La charanga tudelana El Desbarajuste en la peña La Teba en fiestas de Santa Ana en Tudela.
La charanga tudelana El Desbarajuste en la peña La Teba en fiestas de Santa Ana en Tudela.
  • Leyre Estébez Coloma
Actualizada 25/06/2020 a las 06:00

Debido a las normas de distanciamiento social impuestas por la nueva normalidad, y con las sucesivas suspensiones de fiestas patronales, muchos grupos dedicados al espectáculo y actuaciones en la calle se enfrentan al verano más incierto de su historia.


Un ejemplo son las charangas, indispensables en las fiestas veraniegas, en las que nunca faltan un par de saxofones, varias trompetas, percusión, claves, trombones, y hasta algún helicón para animar el ambiente. Acostumbradas a pasar varios meses intensos de gira por pueblos a los que ponen la melodía en sus días más destacados, este año parece que los abrazos, las congas y las aglomeraciones de gente moviéndose al son que marcan sus canciones no tienen cabida en este momento de crisis sanitaria. Aunque la mayoría de sus componentes compaginan esta actividad con otros trabajos, durante unos meses pasa de ser una afición a un modo de vida. Además, buena parte de ellos son estudiantes, y el dinero que sacan en sus bolos supone gran parte de las fuentes de ingresos con las que cubren sus gastos.


SU PUNTO DE VISTA


El Desbarajuste es una charanga tudelana con más de 25 años de experiencia que reúne a músicos de entre 18 y 40 años de Buñuel, Fontellas, Ribaforada y Tudela. Sus actuaciones se concentran en los meses de verano, entre finales de junio y mediados de septiembre, salvo alguna fecha puntual como el Día de la Teba en Tudela, peña a la que acompañan en todos los actos de las fiestas patronales de la capital ribera. De octubre a enero se hace el mayor parón de ensayos y actuaciones tras la temporada alta, en la que se ensaya de forma grupal los domingos.


De cara a este verano, las ferias enteras que hacen, Tudela y Vitoria, ya deberían estar apalabradas, pero ambas ciudades ya las han suspendido. “La charanga va arrastrando a la gente a juntarse y bailar, así que con medidas de distanciamiento es inviable. Habría que readaptar el formato a la situación”, afirma Henar Francés Ochoa, saxofón de El Desbarajuste.


Udekasi, que significa “uno de cada sitio, cuenta con músicos de distintas localidades navarras, como Ablitas, Arguedas, Cascante, Castejón, Tudela y OIite. Esta charanga se fundó hace unos 10 años en Cascante. Sus actuaciones se centran en las fiestas de Tudela y Cascante, aunque todos los años suelen tener citas en otros pueblos de la Ribera en el mes de agosto. Con respecto a la preparación, ensayan cada 2 o 3 fines de semana, además de ensayos individuales.


Pablo Garijo Castillejo, saxofón de esta charanga, opina sobre el panorama de esta temporada: “Nos hemos preparado repertorio por si surge algún café concierto, pero hay que mentalizarse de que no va a haber ninguna fiesta este verano”.


El Stropizio nació hace más de 15 años en Fitero con un grupo de amigos, y por ella han pasado varias generaciones. Todos sus integrantes son del pueblo, lo que facilita sus ensayos, que son de una a tres veces por semana según el momento del año, aunque sacan ratos libres en cualquier momento cuando se reúnen. “Estamos tomando un café en la plaza todos y decimos: vamos a tocar un rato”, explica Andrés Bozal Andrés, miembro de la charanga. Esta cuadrilla de fiteranos actúa en algunas celebraciones durante todo el año (Carnaval, Quintos, Navidad... etc.) pero el 70% se concentra en verano, desde finales de junio hasta septiembre incluido, con algún fin de semana suelto en octubre. En total acumulan alrededor de sesenta actuaciones. Este verano no quieren hacerse ilusiones, aunque algunos ayuntamientos les han dicho que, si fuera posible, les gustaría contar con ellos. Pero tienen “mucha cautela por la situación, ya que es complicada e incierta”, explica David Yanguas Fernández, integrante del grupo. Ninguno vive de esto, pero hay tres estudiantes para los que esta actividad supone el único ingreso.


REINVENTARSE PARA SEGUIR


Sin embargo, creen que pueden reinventarse, ya que “otros años se se hace un pequeño concierto en cada bar y pasacalles”, por lo que se podría mantener el concierto interior respetando el aforo. “ Pero habrá menos movimiento de calle”, reflexiona Rubén Alvero Fernández. Sobre sus sentimientos acerca de este año, Yanguas reconoce que “cuando lleguen las fechas más señaladas de chupinazos será cuando más se eche en falta salir a tocar”. Sin embargo, ninguno pierde la esperanza en “poder tocar algo” este verano, aunque, si no, Alvero afirma que durante el año siguen renovando repertorio. “Así que si este año no salen mucho los temas, el que viene tendrán canciones de ambos”.


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