Tres jóvenes navarros rescatan del mar a una mujer en Segur de Calafell
- Los hermanos de Lerín Maitane y Asier Castillo Cruz, y Laura González Carrillo, de San Adrián, protagonistas del suceso
Publicado el 22/06/2011 a las 01:00
Cien metros y más de diez minutos. Dos cifras que para una mujer de 75 años de Soria significaron la mañana del lunes la muerte y la vida. A esa distancia se encontraba de la orilla de la playa L"Estany Mas Mel de Segur de Calafell (Tarragona) cuando quedó atrapada por un remolino que le impedía regresar mientras su marido, impotente, pedía auxilio en la orilla porque él no sabía nadar. Y esos diez minutos fueron el tiempo que le libró de la fatalidad gracias al empeño de tres jóvenes navarros que, a pesar de la dificultad y el cansancio, lograron arrebatársela al mar. Ellos son los hermanos Maitane y Asier Castillo Cruz, de 23 años y estudiante de Psicología y de 27 y empleado de mantenimiento en una firma de San Adrián, y su novia, la adrianesa Laura González Carrillo, de 29.
"Soy socorrista y no lo pensé mucho. Pero tampoco mi hermano y su novia. Los tres fuimos para adentro en cuanto vimos a un hombre -su marido- pidiendo ayuda. Ella estaba boca arriba, totalmente aturdida y repetía una y otra vez "me muero, me muero". Le dijimos que estuviera tranquila, que la íbamos a sacar", recordaba ayer Maitane Cruz, sobre lo ocurrido a las doce y media de la mañana.
La joven puso en práctica lo aprendido y agarrándole de la nuca y de la barbilla comenzó a nadar para la orilla. "Ella se dejaba hacer. Pero había mucha corriente y no avanzábamos nada. Fueron diez minutos, pero para nosotros una eternidad. Pedíamos una y otra vez auxilio y nadie acudía a socorrernos. La gente se limitaba a mirar desde la orilla, quizá porque no podían oírnos".
Pero sí escuchó sus gritos su madre, Nieves Cruz Ibiricu, que se asomó al balcón del apartamento al que acude la familia desde hace quince años. "Llamé a emergencias y bajé corriendo a la playa. Cuando llegué, ellos ya estaban sacando a la mujer. La llevaban entre los tres en volandas". Los jóvenes la colocaron en posición de seguridad, de medio lado. "Y comenzó a vomitar todo el agua que había tragado".
Aturdidos y cansados
Entonces la gente pareció reaccionar. Se acercaban a los jóvenes, que a su vez llegaron hasta la playa -según lo describían ayer ellos mismos- aturdidos y cansados. "Y también habíamos tragado mucha agua". Aparecieron los socorristas y tres ambulancias, dos de ellas medicalizadas.
"Yo reconozco que me puse muy nerviosa y me enfadé con la gente que se había limitado a mirar. "¿Es que no va a ayudarles nadie?", les preguntaba una y otra vez", explicaba Nieves Cruz. "No he pegado ojo en toda la noche pensando en lo que les podía haber ocurrido a ellos", añadía esta lerinesa. Y para los jóvenes la mejor recompensa llegó cuando el marido de la mujer se les acercó y les dio las gracias. "Nos dijo que nos debía a nosotros que ella hubiera vuelto a nacer".