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Una afición a la mecánica que ha terminado en competición

  • Ahikar Azcona Albizu, de Igúzquiza, ha preparado un coche de automodelismo para competir con él

José Luis Azcona Lara (izda.) con su hijo Ahikar Azcona Albizu y sus dos coches en su circuito de Igúzquiza
José Luis Azcona Lara (izda.) con su hijo Ahikar Azcona Albizu y sus dos coches en su circuito de Igúzquiza
MTX
  • m. martínez de eulate. Estella
Actualizada 07/01/2014 a las 06:01
Siempre, como él dice, le ha gustado enredar. Desmontaba juguetes, cambiaba el aceite del coche a amigos de sus padres, arreglaba la radio a su abuela y hasta reparó en una ocasión la tostadora de su tutora y la mula mecánica del padre de ella. Ahikar Azcona Albizu tiene mucha habilidad con las manos, es autodidacta, y sus caprichos han sido siempre herramientas con las que ha confeccionado un completo taller en la bajera de su vivienda en Igúzquiza.

Ha trabajado como mecánico de coches y esta afición, algo que también perseguía, se ha podido convertir ya en competición a sus 19 años. Para eso ha tenido que esperar -no se le ha hecho nada corto- a cumplir la edad para poder sacarse el carné y unos meses más para poder adquirir un segundo vehículo y destinar el primero a carreras.

Quería probar qué era eso del autocross y slalom y no le ha defraudado. Ya ha participado en algunas pruebas no competitivas (puesto que no está federado) y entrena en el circuito diseñado junto a su casa para seguir en ello. Lo hace metido en un Peugeot 106 rojo con un motor de 60 caballos sin preparación que puso a punto para el pasado verano. Barras antivuelco de hierro para reforzar el chasis, asientos envolventes, cinturones tipo arnés y un extintor a mano para correr -como él apunta- sin peligros. "Se puede ir en un coche de calle sin más pero hago todo eso por seguridad. Cada uno debe pagar lo que se rompe y, por tanto, es importante. No quiero desgraciarme tampoco", apuntó.

OBJETIVO: FEDERARSE

Pero él no lo ve como un peligro. "No se cogen altas velocidades. No se pasan de los 70 km/hora y en primera y segunda marcha siempre. Aún así, sí he tenido algún que otro susto. Nunca vuelcos. Es adrenalina. Me sirve para desfogarse", indicó.

Pese a eso, lo que más le gusta es que lo comparte con su padre, José Luis Azcona Lara, de 46 años. Él, como contó su hijo, ha tenido mucha afición al motor desde joven. "Ha corrido en motocross federado y ha llegado a tener sesenta motos. Hace poco dejó de sentir la emoción y la ha recuperado con los coches", añadió.

Compró uno, un Opel Astra GT rojo de 100 caballos, y ya han asistido a citas juntos con éxito. "Corrimos en una prueba de tierra en Zudaire y lo hicimos bien. Después fuimos a Belzunce (cada uno con un coche) y terminé yo primero o segundo en casi todas las mangas y él fue primero hasta que rompió el coche quemando el embrague. Más tarde, estuve yo en Lecumberri", contó.

Su objetivo ahora es federarse. "Eso significa dinero, pero por correr la subida de Urbasa o cualquier competición federada lo haría. Para eso, para permitírmelo, necesito estabilidad laboral. Exige muchos cambios de piezas y, aunque tenemos colaboración con varios negocios, es dinero. Pero bueno, aún no he roto nada. Solo he cambiado una luna. No así mi padre que, aunque es mucho más cuidadoso con el coche que yo, ha tenido averías más graves", aseguró.


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