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Un vínculo lleno de sonrisas

Lamia llamó a la puerta de la gestoría de Nerea buscando prácticas y acabó encontrando una amiga. Una relación que trascendió lo puramente laboral y que ha aportado mucho tanto a la joven marroquí como a la empresaria, ambas vecinas.

Las sonrisas de Nerea Martínez y Lamia Herram
Las sonrisas de Nerea Martínez y Lamia Herram

DN más cerca en San Adrián: Nerea Martínez y Lamia Herram nos cuenta cómo se conocieron en San Adrián

Begoña Goitiandia
Las amigas Nerea Martínez Fernández (izda.) y Lamia Herram Nore posan para la foto en el interior del Bodegón Pepe de San Adrián.

Las amigas Nerea Martínez Fernández (izda.) y Lamia Herram Nore posan para la foto en el interior del Bodegón Pepe de San Adrián.

Actualizada 30/05/2019 a las 11:40
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"Trabajadoras, luchadoras y... habladoras”. Las risas no faltan cuando se les pregunta en qué se parecen. Y es que Nerea y Lamia, cuya respuesta sincera es la que da comienzo a este texto, son prácticamente uña y carne desde que dos años atrás la segunda llamó a la puerta de la primera. La asesoría familiar de Nerea la acogió para completar unas prácticas y, de aquella relación laboral, ha surgido una fuerte amistad llena de sonrisas. Su vínculo es potente, como queda evidente en este encuentro celebrado en una terraza del Bodegón Pepe. Tanto, que estas dos vecinas de San Adrián prevén unir ahora sus destinos en otra ‘aventura’ laboral.

Nerea: De Lamia me sorprendió que siendo tan joven fuera a su vez tan responsable con el trabajo. Podía haber sido más desinhibida, pero no. Cuando estaba trabajando, estaba trabajando, no mirando el móvil cada dos por tres y perdiendo el tiempo. ¡Y tenía 18 años! Eso me sorprendió.

Lamia: Pues a mí de ella, su empatía. Entiende a todas las personas. Da igual cómo seas o de dónde. Intenta entender tu punto de vista, aconsejarte... Eso me gusta.

N.: Casi nada. Ay chiquilla... (se emociona).

Lamia Herram Nore tiene hoy 20 años y es vecina de San Adrián desde los 8. Anteriormente vivió 6 en Barcelona, adonde llegó con 2 desde Marruecos, con su familia. Estudia Logística.

L.: Cuando cursaba Administración, sacándome el grado, me dieron opciones para hacer prácticas y elegí la gestoría de Nerea por muchos motivos: porque estaba cerca de mi casa, porque era una familia que conocía de vista, porque mi padre es cliente de ellos... Y me quedé muy contenta.

N.: La explotamos un poco... (risas), pero porque no paraba. Era dinamita, super movida. Le decías, hazme esto, y al momento estaba.

L.: Aunque luego igual había que repetirlo... (risas).

N.: Bueno, bien. (risas)

L.: Y de ahí surgió esta amistad. Nos cogimos mucho cariño, tanto a ella como su familia.

N.: Al final trabajábamos mi padre, mi marido y yo con ella. Estuvimos los 4 tres meses.

L.: Ahora nos saludamos, paso a verla, estamos cuando podemos...

Aquellas prácticas, que tuvieron lugar hace un par de años, según reconocen, les dejaron poso. Tanto a la joven como a la propia Nerea Martínez Fernández, de 32 años y en cuya gestoría no habían acogido antes a un estudiante en prácticas.

L.: Aprendí de Nerea a ser muy apañada, a espabilarme...

N.: Que no te hacía mucha falta... porque eres muy viva.

L.: Muchos trucos... no sé. Me gustó mucho la experiencia. Aprendí mucho.

N.: Y yo de ella lo que he aprendido es quizá a ver la vida de una manera muy ‘happy’, muy divertida, muy joven.

L.: Nos conocimos hace 2 o 3 años, yo era muy niña entonces.

N.: Y reñíamos menos cuando estaba ella en la oficina. Nos entretenía hablando de otras cosas y nos aportó bastante tranquilidad. Era divertido estar con ella, nos poníamos a hablar de nuestras cosillas...

L.: Creo que somos personas muy diferentes y que, precisamente por eso, nos tenemos tanto cariño. Ella tiene mucha energía y es constante.

N.: Y tú eres quizá más pausada, más tranquila. En común tenemos que nos gusta trabajar a las dos mucho. Somos muy trabajadoras.
L.: Sí, siempre estoy buscando cosas que hacer respecto al trabajo. Me gusta trabajar, llevo desde muy joven trabajando.

 

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SIN PREJUICIOS

Recuerda la propia Lamia en este punto de la conversación con Nerea cómo no fue fácil su ‘aterrizaje’ en San Adrián, pues venía de una ciudad grande como Barcelona y “en apenas dos días”, y pese a su corta edad, ya se había recorrido y aprendido todo el pueblo. “Al principio no me llenaba esto, no intenté conocer a gente... No me gustaba porque no había tantas cosas que hacer. Pero con el tiempo vas conociendo a la gente, entras en alguna cuadrilla, empiezas a hacer más cosas, y te integras”, asegura con una feliz sonrisa.

No obstante, sí que le gustaría que se pudieran conocer en el pueblo más las tradiciones de su cultura, la marroquí. “Tenemos algunas muy diferentes, llámalo raras o como quieras, pero son diferentes. Por ejemplo, el Día del cordero es algo que nos tomamos muy en serio, algo de lo que todo el mundo ha escuchado hablar, pero sobre lo que parece que cuesta dar el paso de preguntar”, ejemplifica. Eso sí, añade acto seguido que “no” ha sentido prejuicios en este sentido de falta de conocimiento, pero que en otras personas sí lo ha visto. ¿Puede entonces hacerse algo en materia de convivencia?

L.: Más fiestas. Hubo unas jornadas de las culturas en San Adrián que gustaban mucho. Había personas de todos lados y de diferentes pueblos.

N.: Sí, pero realmente no se fijaban en lo que dices de las tradiciones, solo hablaban de comida. Yo, como miembro de la apyma, he pensado en promover un día o una semana de la diversidad en la que padres de diferentes razas, culturas o etnias explicasen sus tradiciones, su cultura, su forma de ver la vida... Se planteó ya alguna vez.

L.: Y en el día a día, lo que hace falta es hablar.

N.: Grupos de conversación se pueden hacer. Esto mismo, pero dirigido desde el ayuntamiento, por ejemplo.

L.: Un día o dos días al mes en los que se elija un tema en concreto y se hable. Estaría bien.

N.: Los que dan un buen ejemplo de convivencia intercultural son los niños de Infantil.

L.: ¡Claro!

N.: Ellos, los pequeños, no ven las diferencias. Tienen amigos y ya.

L.: Al final las diferencias se aprenden, no se nace con ellas. Toman ejemplo de los mayores, de lo que hayan recibido en su casa.

 

Nerea Martínez
Me llamo Nerea Martínez Fernández, tengo 32 años y soy vecina de San Adrián. Tengo un hijo de 5 años. Soy asesora fiscal, laboral, administrativa en general. Aficiones, básicamente ahora ser madre. Como rincón del pueblo destacaría el polígono; si estuviese más cuidado sería precioso.

 

Lamia Herram
Me llamo Lamia Herram Nore, tengo 20 años y estudio Logística. Soy vecina de San Adrián desde hace 12 años. Vine de Marruecos con 2 años a Barcelona y a los 8 aquí.Me gusta salir, ir a comprar, pasear con mi sobrino, pasar tiempo con mis amigos. Y de mi pueblo, el río Ebro y el puente.
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