Nuevo vial
Una rampa salvará las escaleras de Juan de Labrit hasta la calle la Corte de Estella
El nuevo vial también se quiere conectar con Valdega, que junto con la Corte, son las dos primeras calles del barrio de Lizarra


Actualizado el 01/12/2022 a las 06:00
La polémica entre vecinos del barrio de Lizarra y el Ayuntamiento de Estella por los continuos fallos del ascensor urbano, que enlaza con esta zona urbana construida en una ladera en la que residen más de mil personas, hizo que los ojos se volvieran a los dos accesos peatonales a las cinco calles del barrio: Juan de Labrit y Valdeallín. Dos alternativas que imponen un entramado cuajado de escaleras que hacen imposible su uso para personas en sillas de ruedas o familias con niños en silletas. ¿Y si falla el ascensor... qué hacemos?, preguntaban los vecinos.
El diseño de Valdeallín, encajonada entre casas del Casco Antiguo en su primer tramo y con un final abrupto de anchas escaleras entre el barrio de Lizarra y un terraplén hacen difícil cualquier actuación. Así que todo se ha quedado en el propósito de plantar árboles a ambos lados en su tramo más alto para que no sea tan árida. Por lo tanto la solución pasa por Juan de Labrit.
UNOS 100.000 EUROS
Y la respuesta que se quiere dar desde el Ayuntamiento es una rampa que parte de la mitad de la calle y, entre las escaleras de Juan de Labrit y el jardín de Mancomunidad, se desliza en forma de ‘zeta’ para ascender hacia La Corte y Valdega, las dos primeras calles del barrio. A las otras tres, Berrueza, Guesálaz y Lizarra ni se plantea debido a la pendiente del vial sobrepasaría con mucho lo que establece el código técnico que regula la accesibilidad. Una cuesta no puede superar el 10% y en tramos con longitudes de más de 3 y 6 metros -que sería el caso- el 8%.
El área municipal de Desarrollo Urbano ya ha preparado los primeros esquemas de este proyecto que se estima podría costar unos 100.000 euros. Una inversión que llegaría sólo ocho años después de que en esta misma calle hubiera que gastar 280.000 euros -de los que las arcas forales afrontaron un 70%- para sustituir un diseño de plataformas que de formas escalonada conducía hasta la carretera que marca el final del barrio de Lizarra en su parte superior.
En 2014 el Ayuntamiento entonces regionalista decidió remodelar su fisonomía para adecentar el acceso desde Juan de Labrit a la Mancomunidad de Montejurra y al Juzgado, ambos inmuebles inaugurados en 2010, a mano izquierda según se sube por esta calla mientras que el barrio de Lizarra está a la derecha. Así que se hizo en su primera mitad, hasta confluir con la calleja de los Toros, una rampa y el resto se convirtió en escaleras divididas en dos manos y separadas por una jardinera.
Así, unas desembocaban directamente primero en el solar donde se levanta Mancomunidad y, tras otro tramo, ascienden para desembocar en los juzgados y el aparcamiento gratuito en superficie. Hasta que ambas sedes llegaron no se había planteado esta necesidad porque el terreno en dos alturas de 18.000 metros cuadrados lo ocupaba el cuartel militar a donde apenas acudían vecinos de la ciudad. El inmueble se derribó en 2002 tras ceder Defensa el paraje a 99 años y para usos dotacionales.
Hasta un fonicular
Cuando se empezó a estudiar la posibilidad de colocar un ascensor urbano para llegar hasta el barrio de Lizarra desde la calleja de los Toros -y así evitar los 70 escalones que separan a los vecinos del centro- Amife (la asociación de personas minusválidas de Tierra Estella) puso sobre la mesa el proyecto de un fonicular. Pero el Ayuntamiento entonces con equipo de gobierno regionalista lo descartó en 2002 cuando al concurso de ideas para cómo salvar el desnivel entre el barrio y el centro estellés se presentó sólo una propuesta, la del ascensor, que coincidía con lo que se barajaba en las oficinas municipales de Urbanismo. Además, esgrimió el Ayuntamiento, mientras un elevador supondría un coste de 240.000 euros, un fonicular elevaría la factura hasta 2,4 millones. Cifra que Amife, en vano, rebajó al medio millón