50 años

El aniversario de Lizarra Ikastola se queda puertas adentro

Pospuesto a 2021 el Nafarroa Oinez que iba a tener lugar este año en Estella, la pandemia ha dejado sin celebraciones a una ikastola que conmemora en la intimidad el medio siglo de un camino iniciado el 29 de septiembre de 1970 en el frontón Lizarra

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El aniversario de Lizarra Ikastola se queda puertas adentroMontxo A.G.
El aniversario de Lizarra Ikastola se queda puertas adentro

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M.P. Amo

Actualizado el 13/10/2020 a las 06:00

Un Nafarroa Oinez, el que iba a celebrarse este 2020 en Estella, pospuesto para 2021 y un aniversario que se queda puertas adentro porque la pandemia le ha privado de las celebraciones con las que se comparten los grandes momentos. Lizarra Ikastola vive el suyo, 50 años de historia educativa en la ciudad, en una intimidad que ha dejado también estos días espacio para los recuerdos con la vista puesta a la vez en el futuro. Hacia ese otro tiempo que les tendrá como protagonistas miraban los alumnos de Primaria y Secundaria cuando creaban la semana pasada su “tarta de los deseos”, una de las iniciativas para conmemorar las bodas de oro de un camino iniciado el 29 de septiembre de 1970 en el viejo frontón municipal del barrio de Lizarra.

Así, en pequeñas dosis, explicaba el director, Josu Sueskun Cabasés, se plantean las celebraciones de este curso. No hay foto de familia para el recuerdo porque el distanciamiento no lo hace posible, pero la memoria de los inicios sí ha estado presente. Los más pequeños, desde los tres años hasta 3º de Primaria, felicitaban la semana pasada a su ikastola cantándole en sus aulas. Sus compañeros mayores ponían por escrito sus sensaciones en una “tarta de los deseos” que se muestra en la entrada. Fue el protagonismo interno al que seguirá un gesto con proyección al conjunto de Estella porque se pedirá a todo el que quiera una imagen tanto antigua como actual que evoque de alguna manera este cumpleaños. Fotos de Estella o de carácter familiar en las que cada uno vuelque desde el cariño lo que la ikastola le sugiere. Un brindis por ella en la distancia pero unidos en los sentimientos hacia un proyecto que echó a andar el día de San Miguel de 1970, cuando 25 escolares inauguraron el primer curso en un aula cedida por el Ayuntamiento de Estella en el frontón Lizarra. Ese grupo de familias lo había hecho posible con una lista de apoyos -la Institución Príncipe de Viana, la Real Academia de la Lengua Vasca y representantes del ayuntamiento de la ciudad- que medio siglo después se evoca desde el centro. Fue -subraya su director- “el comienzo de una utopía que nació con el objetivo de recuperar el uso del euskera en Tierra Estella”.


MÁS DE 1.700 ALUMNOS

Por las aulas de ikastola han pasado desde entonces más de 1.700 alumnos. Hoy, son 670 que se distribuyen en cuatro etapas educativas. Desde los pequeños del ciclo 0 a 3 años pasando por Infantil y Primaria hasta los del conjunto de la ESO en un centro de enseñanza en euskera con ochenta trabajadores este curso. Del total de la plantilla, 55 son personal docente.

Quienes se sientan en sus pupitres residen en Estella en su mayor parte, pero la merindad reserva también su espacio en un porcentaje importante porque más de un 30% se desplaza de otras localidades. Hay entre ellos una abanico de procedencias que van desde Salinas de Oro hasta Sartaguda y las Améscoas.

Entre el frontón de los orígenes y el moderno centro del paseo de Los Llanos median otros escenarios. El local del número 1 de la calle Navarrería, adquirido por las familias a través de un préstamo al que las clases se derivaron en 1973. Y un hito fundamental en esta historia. El cambio sustancial al que se alude para referirse a la creación en 1977 de la Cooperativa de Enseñanza y Consumo Lizarra Ikastola. Con ella, se hizo posible el traslado de las aulas de Primaria, entonces la extinta EGB, al antiguo colegio y convento de los escolapios, en Los Llanos.

A principios de los ochenta -recuerda Josu Sueskun- la ikastola “se abrió a la sociedad a través de la recuperación de tradiciones como Santa Águeda y el olentzero” al tiempo que se emprendían iniciativas, como la barraca de fiestas, para mejorar la situación económica. De las fechas principales forma parte el 1985, año en el que los socios de la cooperativa adquirieron el antiguo colegio escolapio y su terreno bajo el paraguas de la recaudación del Oinez celebrado ese mismo año en la ciudad. Después, en 1989, comenzaba la construcción del nuevo centro financiado con 61 millones de pesetas del Gobierno de Navarra, otros 90 que llegaron vía préstamo bancario y lo obtenido con una campaña cultural multitudinaria. Llegó en 1990 el segundo Oinez y en 1991 se inauguraba la nueva ikastola. La ESO un lustro más tarde y la escuela infantil en 1999 completaron su oferta.

El aniversario de Lizarra Ikastola se queda puertas adentro

 

CLAVES


1 Presidentes de la cooperativa. Ha tenido al frente a once presidentes. Feliciano Pinillos Esparza, Jesús Ros Arrogante, Mikel Adrián Guergue, Jaime Zabala Pérez, Alberto Abáigar Ancín, Aitor Antunez Trizio, Iñaki Astarriaga Corres, Javier Roca Herrero, Blanca Regulez Álvarez, Olatz Salegi Escolano y Unai Gardoki Alkorta forman esta lista.


2 Directores. Cuatro personas han ocupado la dirección desde el inicio. José Luis Gorostidi Medieta lo hizo al principio seguido por Koldo Viñuales Galé, Josu Repáraz Leiza y Josu Sueskun Cabasés. Antiguo alumno de la ikastola Jaso e ingeniero de formación, Sueskun afronta su sexto curso al frente de un centro en el que trabaja desde el 2001.


3 Funcionamiento. La ikastola de Estella es una cooperativa de enseñanza que tiene como dueños a las familias y funciona con una junta rectora constituida por doce padres y madres como órgano ejecutivo. A ellos se suma el equipo de dirección pedagógica con los coordinadores de etapa y el director. “Es un modelo diferente en el que la presencia de las familias es muy alta, con su participación en grupos de trabajo aportando de esa manera al centro escolar”.

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Josu Sueskun, director de Lizarra Ikastola

"EN ESTA SITUACIÓN SE APRENDE MUCHO DE LOS NIÑOS"

¿En qué recuerda y en qué se diferencia la ikastola de hoy de la de 1970?

Un centro cambia y evoluciona como lo hace la propia sociedad. El motor de los inicios para aquellas primeras familias fue la recuperación del euskera y hoy, además de esa sensibilidad, se ha ido incrementando con otros temas asociados también a la propia innovación pedagógica. Entendemos el desarrollo del ser humano en plenitud e intentamos cubrir esas necesidades para lograrlo y hacerlo de manera equilibrada. Con una apuesta por la creatividad, la transmisión de conocimientos y la creación de un espíritu crítico en un entorno de cuidado poniendo en valor el trabajo en auzolan.

¿De qué manera, cómo es ese trabajo en las aulas?

En Infantil, por ejemplo, cuando tienen 3, 4 y 5 años somos conscientes de de la importancia del movimiento como una necesidad que les permite crear conexiones neuronales y que vimos debía verse reflejado en nuestro plan pedagógico. Abrimos los espacios para ello, quitamos barreras pensando en esa parte fundamental de su desarrollo. Antes teníamos aulas cerradas y ahora espacios más amplios con la idea de ser un centro dedicado a trabajar los contenidos pero a través de un programa que integre lo emocional y lo social.

¿A qué aspiran con sus alumnos, qué quieren que aporten a la sociedad?

De alguna manera, tenemos un perfil de salida. Queremos que nuestro alumnado puede vivir en euskera, pero que sea políglota, con espíritu crítico. Gente abierta, que tenga empatía, que conozca sus emociones, tenga hábitos saludables y sensibilidad con el medio ambiente. Trabajamos para intentar que sea así.

Un colega de otro centro se refería el otro día a la respuesta encontrada en los alumnos desde los más pequeños y a su capacidad de encajar la situación del covid. ¿Lo percibe también?

Empezamos el curso con un plan de contingencia, pero es verdad que el papel lo soporta todo. Lo que hemos visto estas semanas es la manera en la que nos están enseñando, su capacidad de aprender y lograr el equilibrio incluso en esta situación. Los niños, de alguna manera, se adaptan a las circunstancias en las que viven y aprendemos mucho de ellos. Les vemos contentos y estamos también muy agradecidos por la colaboración de las familias.

El Oinez buscaba fondos para reubicar la escuela infantil. ¿Cómo se planteará el proyecto cuando puedan llevarlo a cabo?

La idea es reubicar el primer ciclo de Infantil y dotarle de otro espacio dentro del propio patio.

¿Ve posible algún día la ampliación del Bachillerato y una FP en euskera?

Son temas que siempre están sobre la mesa, pero no resultan fáciles de desarrollar por cuestiones como los propios espacios o los conciertos educativos. Muchos de nuestros alumnos lo han escrito en la tarta de los deseos.

 

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