Crisis COVID-19
Clamor en el mercado de Estella al quedar fuera la mitad de los puestos
Vendedores de ambas plazas no encuentran sentido a una medida que les obliga a trabajar un jueves sí y otro no


Actualizado el 18/09/2020 a las 06:00
Ni cuando tuvieron que interrumpir su actividad tras la declaración del estado de alarma ni una vez que, a lo largo de la primavera, la desescalada les permitió recuperarla se sintieron como este jueves los vendedores del mercado de Estella. En los puestos de las dos céntricas plazas donde se desarrolla -la de los Fueros y la de Santiago- se escuchó un clamor compartido ante lo que las nuevas medidas preventivas derivadas del covid-19 y reguladas en la orden foral del 11 de septiembre suponen para ellos. Con solo el 50% de los puestos autorizados, la mitad pudo instalarse. Sus compañeros deberán esperar hasta la próxima semana. Y así en el resto de localidades de Navarra.
Los vendedores consultados lamentaban no solo verse obligados a trabajar un jueves sí y otro no. Se muestran tras la experiencia de los últimos meses convencidos de que se estaba funcionando correctamente, con mascarillas, medidas de distanciamiento e higiene. Sin problemas -defienden- incluso en las citas con más compradores de julio y agosto. Y creen que, lejos de ser efectiva, lo que puede hacer en un mercado como Estella dirigido a toda la merindad es que, con menos puestos en la amplia superficie disponible, la gente haga cola y se concentre ante los existentes.
LA PLAZA DE LOS FUEROS, TURNOS SEGÚN LAS FILAS
Esa sensación, la de clientes más juntos que antes, tuvo por la mañana Marta Ruiz de Albéniz, quesera de la localidad amescoana de Aranarache con un producto que lleva el nombre de su padre, Rufino Ruiz de Albéniz. “Hasta ahora cabíamos todos sin problemas y con el cambio la gente nos está transmitiendo que se generan más colas”, señalaba.
A unos metros, Dori Prado Pastor llegó desde Calahorra con su puesto de pastas disgustada por las nuevas medidas. “A nosotros no venir una semana a vender nos repercute mucho y no es justo que lo primero que se haga es reducir los mercadillos cuando son al aire libre y estábamos funcionando con todas las medidas de seguridad. Vemos que la gente se desorienta porque no sabe dónde encontrar a sus vendedores habituales”, señalaba.
Las dos desarrollaron su actividad en la plaza de los Fueros, donde se concentra la alimentación con predominio de las frutas y verduras. De los 34 puestos adjudicados se instalaron 16, uno menos de los permitidos porque su titular optó finalmente por no salir. Para decidir quién lo hace en cada turno, el Ayuntamiento ha recurrido a las filas de forma que a unas les toca esta semana y al resto la siguiente con un amplio pasillo en su parte central.
Indignado se mostraba uno de los veteranos de la plaza, Raúl Chocarro Arrondo. Este agricultor de Berbinzana considera una vergüenza la medida adoptada. “Qué fácil es tomar estas decisiones desde una silla. Nosotros no estamos pidiendo ayudas, somos autónomos y lo que queremos es que nos dejen trabajar. Nada más. Lo que me pregunto es que problema podía haber al aire libre, con todo el mundo llevando mascarillas y siguiendo todos los protocolos como se ha hecho desde que volvimos. No es lógico esto y no es aquí donde tienen que mirar”, decía.
Como sus compañeros que acuden a varios mercados, se ve sin dar salida a su género porque la limitación al del 50% es general en Navarra. Sin poder ir esta semana a Burlada, los 200 kilos de tomate comprometidos allí se le han quedado parados. “¿Y ahora qué hago con ellos? Y lo mismo les pasa a los demás si de cuatro mercados a los que podemos acudir en una semana nos quedamos con dos. Son todo productos de temporada que van a estropearse porque esto nos ha venido de un día para otro ¿Y con nuestros empleados qué hacemos? ¿Les digo que vengan una semana sí y otra no o cómo lo arreglo?”, se preguntaba.
El estellés Santiago Azcona Viteri no daba crédito tampoco a la situación desde su puesto de fruta y verduras Butaca.“Esto no se le ocurre ni al que asó la manteca. Nosotros a la mitad y comprando la misma gente pero con menos sitios para hacerlo. Si lo que quieres es aumentar aún más el distanciamiento para mayor seguridad extiende los puestos, que hay posibilidad. Ya se hizo cuando volvimos en abril y no ha habido ningún problema. Creo que va a ser peor el remedio que la enfermedad y además me parece un agravio comparativo con las grandes superficies y las tiendas”, sostiene.
En su caso, explicaba, tenía ya mucho género preparado cuando supieron el martes que finalmente tendrían que rotar y pudo cambiar el turno con otro vendedor, una posibilidad que les ha dado el Ayuntamiento de Estella. El mismo desconcierto -contaba- que se dio entre los vendedores se sintió también entre su clientela.
LA PLAZA DE SANTIAGO, ENTRE ESPACIOS VACIOS
En la plaza de Santiago, donde hay autorizados 48 puestos de textil y calzado reducidos este jueves a la mitad, se vivieron escenas parecidas, en este caso con toda la parte central vacía. Mikel Roig Garro sí pudo instalar con su mujer un puesto de ropa parte de la plaza desde los años ochenta. No lo hará el próximo jueves en una situación que le ha quitado el sueño las últimas noches porque -decía- las pagos son los mismos y no bajan a la mitad. “Esto no tiene ningún sentido. Que nos digan qué problemas o brotes ha habido en los mercados, al aire libre, con todas las medidas y con los clientes muy concienciados desde el principio. ¿Y qué es eso de decirnos que no podemos venir a trabajar sin ninguna explicación? Es algo poco coherente y desproporcionado”, lamentaba.
Junto a él, Javier Rivero Alonso, otro de los vendedores estelleses ahora en el puesto que llevaron sus padres. Él sí deberá espera al próximo jueves porque ayer no le correspondió el turno. “No lo vemos como una medida necesaria al aire libre y tal y como estábamos funcionando”, compartía. Mikel Roig destacó también el apoyo encontrado ayer entre la gente. “La clientela no lo ha dicho, que no lo entendían y se han acercado hasta aquí personas solo a darnos ánimos. El parón de actividad en marzo tenía lógica, lo entendimos. Volvimos con todas las medidas y ahora esto, de repente y obligados a no trabajar cuando no hay problema en extender los puestos para que podamos venir todos”, argumentó.
Quien lamentaba también la situación era el jefe de Policía Municipal de Estella, Patxi Martínez de Goñi mientras supervisaba el mercado. El Ayuntamiento intentó tras conocer la nueva normativa foral que se le autorizara a distribuir los puestos por mayor cantidad de espacios para evitar aglomeraciones y facilitar las distancias interpersonales. Según ha explicado, desde el Instituto de Salud Pública y Laboral agradecieron las aportaciones y aseguraron se tendrán en cuenta para una revisión de la norma. Pero, de momento, debe cumplirse con lo establecido y dejar los puestos en un 50%, tal y como se comunicó el martes a los vendedores.
El jefe de policía sigue apostando por esa extensión por los porches e incluso el paseo de la Inmaculada en un momento, además, en que después de dos jueves de agosto en los que se estuvo a punto de acotar la entrada por la gente la afluencia va en descenso como siempre tras el periodo estival. “Lo teníamos ya sectorizado, así que hemos hecho los turnos por filas. Ha habido muchas peticiones de cambio en ese sentido, pero nosotros no podemos dar respuesta a todos aunque sí damos la opción de que se intercambien los días entre ellos”.