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'No fiestas' en Estella

La vida en Estella continuó casi igual

Muy pocas miradas hacia el ayuntamiento y apenas un puñado de vecinos reunidos para vivir el momento en el que se hubiera lanzado el cohete

Solo jóvenes de blanco y rojo y algunas comidas de cuadrillas pusieron el toque distintivo

La calleja de Los Gaiteros, vacía antes de las 12 salvo por la presencia de policías y periodistas.
La calleja de Los Gaiteros, vacía antes de las 12 salvo por la presencia de policías y periodistas.
  • Lucas Domaica
Actualizada 01/08/2020 a las 06:00

Una vuelta a las 12 del mediodía por Estella sirvió ayer para comprobar que las fiestas patronales no se iban a celebrar. Tranquilidad total en el exterior del ayuntamiento. No se veían niños y adolescentes con flotadores, no había carreras para llegar en hora al cohete y los ciudadanos no paseaban a sus anchas por la calzada del Andén como ocurre cualquier Viernes de Gigantes cuando se peatonaliza este espacio.

Solamente agentes de los cuerpos de seguridad, unos pocos periodistas pendientes de lo que sucedía y una veintena de nostálgicos se acercaron a la calleja de los Gaiteros para ver cómo las agujas del reloj de la casa consistorial apuntaban hacia el cielo de la ciudad a la vez que sonaba algún cohete aislado. Establecimientos típicos del vermú permanecían cerrados y no se escuchaban ni jotas ni charangas que otros años solían amenizar este rato. Únicamente un puñado de vecinos mayores se acercó a la zona porque -como decían algunos de ellos- no quisieron perderse un momento que pasará a la historia y que les producía mucha tristeza.

Poco después se comenzaron a ver algunas prendas rojas y blancas, pero este año no había fiestas. Durante los días previos, el punto de mira estaba puesto en la responsabilidad de los ciudadanos, especialmente en los jóvenes ya que sí había algunas comidas reservadas en los establecimientos abiertos. No más que un fin de semana normal, según indicaban hosteleros consultados. Por ello, frases como “¿Qué harán?” o “A ver si no pasa nada”, se han repetido durante la semana.

MENOS RESERVAS

Por ejemplo, el bar Roncesvalles, en la plaza de Santiago, fue uno de los que abrieron ayer. “Hay algo más de gente que un viernes normal, pero estamos trabajando sin agobio”, comentaba Remedios Valdés Magan, dueña del establecimiento junto a Andrés Vergara Echarri. Valdés indicó que las reservas eran de clientes habituales y que no habían recibido la visita de turistas como otros años. También recalcó la idea de que “en muchas ocasiones los jóvenes respetan las normas más que los adultos”. Una de esas jóvenes era María Ayechu Alonso, que junto a sus amigas disfrutaron de una comida tranquila. “Este año hay que tener cuidado para que el año que viene se puedan celebrar las fiestas”, añadió.

Otro de los bares que sirvieron comidas fue La Tasca. Su dueño, Ángel Tapia Patiño, comentó que tenía 40 personas para comer frente a las 90 del pasado año. “Nuestras reservas son de antes de los rebrotes. Los propios clientes han contactado con nosotros para separar las mesas de los grupos superiores a diez personas”, indicó.

Tapia destacó que su clientela era adulta, pero reconoció que antes de comer no esperaban la presencia de tantos jóvenes. “He tenido que llamar a trabajadores para que entren antes de hora”. En este lugar se encontraba Martín Ripa Arza junto a sus amigos disfrutando del vermú. “Somos conscientes del riesgo y vamos a disfrutar del día en la medida de lo posible”, expresó.

En el café teatro Gavia Los Llanos, el encargado Ayoze Vidaurre Gutiérrez, esperaba tranquilo la llegada de los primeros comensales. “Nos lo tomamos como un fin de semana normal, tenemos un protocolo muy definido con las normas establecidas y, de momento, no hemos tenido ningún problema”, argumentó.

Otros de los puntos donde era tradicional celebrar comidas eran las calles. Las cuadrillas buscaban los mejores rincones de la ciudad para instalar mesas y sillas de sus locales o txabisques, espacios que también permanecen cerrados estos días. Sin embargo, el Ayuntamiento de Estella emitió ayer por la mañana un bando de alcaldía para prohibir la ocupación de la vía pública fuera de los lugares habilitados para ello por razones sanitarias. Una práctica que quedó suspendida desde ayer hasta el próximo domingo 9 de agosto.

EL HORARIOS ERÁ HASTA LAS 2 DE LA MADRUGADA

El alcalde de Estella, Koldo Leoz, expresó ayer su confianza en que, de seguir como hasta ahora en la ciudad, no tienen porque producirse problemas. El Ayuntamiento ha decidido finalmente mantener el cierre de la hostelería hasta las dos de la madrugada, como se contempla en el decreto foral puesto que la recomendación de Salud de adelantarlo a las 12 llegó prácticamente de víspera. “Conociéndola con más días hubiéramos podido plantearlo, pero de víspera con todo organizado en el sector creo que hubiéramos causado más problemas que beneficios”.

 


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