Centenario
Jesús Alfaro Mateo, los cien años de un hombre bueno en Estella
A este nuevo centenario que ejerció siempre de peluquero, ofició aprendido desde niño, le acompañaron toda su vida una vena artística desplegada en múltiples momentos y la entrega a los demás


Actualizado el 19/05/2026 a las 12:30
La celebración el sábado 16 de mayo del siglo de vida de Jesús Alfaro Mateo ha dado a Estella un nuevo centenario. Cien años, contaba después su familia, llenos de "recuerdos, experiencias y momentos" que muchos de los asistentes a su onomástica han tenido la tenido la suerte de compartir con él. " Otros los han conocido a través de sus historias, de las anécdotas contadas por sus amigos y de esas fotografías que, como testigos silenciosos del tiempo, su amigo Domingo Llauró ha sabido conservar para siempre".
Casado con Consuelo Suberviola, quien fuera durante años responsable de Cáritas Interparroquial de Estella, es padre de dos hijos, Jesús y José Antonio, y abuelo de dos nietos, Martín y Luis. Muy conocido en la localidad por la que tantos largos paseos ha dado siempre con su esposa, recuerdan los suyos que mostró desde muy joven una vena artística que le acompañó toda la vida . Lo recordaban con emoción en el aniversario. Los días en los que "bailó claqué emulando a Fred Astaire" sobre los escenarios de las Galas Estellesas y su participación en grupos de teatro en días en los que incluso fue dantzari. "Qué pena que no existan vídeos de aquellos años para poder revivir hoy toda esa ilusión y ese talento", rememora su familia,
También tuvo tiempo en esos años de juventud para la aventura y la diversión. "Se animó a correr los encierros en fiestas, participó en la rondalla y madrugó, sin pereza, para acudir a las auroras que recorrían Estella en fechas señaladas. Siempre dispuesto a disfrutar de la vida y, sobre todo, a hacer disfrutar a quienes le rodeaban", definen a este vecino que se dedicó al oficio de peluquero, aprendido desde niño y que nunca dejó de ejercer. "Por sus manos han pasado amigos, vecinos y familiares, siempre atendidos con cercanía, conversación y cariño", expresaban en esas palabras de cariño y reconocimiento.
En este homenaje familiar al nuevo centenario no faltaron las referencias a una vida marcada por su entrega a los demás. Porque Jesús Alfaro ha dedicado incontables horas al servicio de la parroquia, de Cáritas y de cualquier lugar donde hiciera falta ayudar, participando activamente en la vida de Estella, siempre con una sonrisa, con humildad y con esa disposición admirable destacada por quienes le arroparon en la celebración. "A lo largo de todos estos años ha sabido conservar las amistades de juventud, esas personas con las que compartió aventuras, celebraciones y también los encuentros serenos de la madurez", proseguían. Si hubiera -añadieron- que definirle con una sola frase, sería, con mayúsculas, la de una buena persona. "Y la mejor prueba de ello son todos los que asistieron a la celebración, junto a quienes no pudieron ir, pero también le tienen presente y le guardan un enorme cariño. Todos ellos son reflejo de la huella que ha ido dejando durante tantos años: una huella discreta, amable, prudente y profundamente humana".