Los Arcos se vuelca en sus fiestas
La fiesta más inclusiva comenzó este jueves con un cohete que corrió a cargo de nueve vecinos elegidos por el pueblo
Publicado el 14/08/2025 a las 20:52
Nueve vecinos con discapacidad muy queridos en Los Arcos fueron los encargados de lanzar esate jueves el chupinazo que daba inicio a sus fiestas patronales. “Creo que este año empiezan con especial ilusión por los que van a tirar el cohete -elegidos por votación popular-. El pueblo está muy emocionado y muy contento por ellos. Para mí, hoy es el día más bonito del año”, comentaba Eduardo García de Galdiano, alcalde de la localidad de 45 años, quien describía a su pueblo como “abierto, inclusivo y acogedor”.
Así, minutos antes de las 12.00 horas, el balcón del Ayuntamiento era una mezcla de nervios y emoción. Entre los protagonistas, José Mari Latienda Azcona, de 44 años, se mostraba muy contento por el momento: “Me voy a acordar de mi familia. Espero que pasemos las fiestas muy bien, como siempre”. Al igual que Felipe Le Lay, otro de los lanzadores de 35 años, que teniendo también nacionalidad francesa, no se olvida nunca de volver a Los Arcos. En su caso, la ilusión estaba repartida: en el chupinazo, porque este año lo iba a vivir desde dentro; y en que llegasen los cabezudos y las barracas, lo que son sus dos cosas favoritas de las fiestas.
Y para combatir los nervios ya estaba Pablo García-Villoslada, de 45 años, que era el que más sereno se mostraba. A la pregunta sobre qué es lo que más le gustaba de su pueblo, la respuesta no dejaba margen de duda: “Todo”. Desde luego, una postura firme que mantuvo con presencia a la hora de prender la mecha.
Pero antes del cohete, la jornada ya había comenzado. A las 11.00 horas, 21 niños y niñas nacidos en el último año recibían el pañuelico del pueblo. Los carritos de bebé reunidos a la entrada de la Casa Consistorial ya adelantaban el acto que estaba transcurriendo en su interior.
Mientras, el resto de vecinos almorzaba y aguardaba el estallido en las calles. Conchi Álvarez de Eulate, de 67 años, reside en Bilbao pero acude a Los Arcos, donde tiene familia, siempre que puede. Ella destacaba la relación que se crea entre la gente como lo más especial. A lo que Ángel María Díaz de Cerio, otro vecino de 64 años, añadía que, el que pasen peregrinos (Los Arcos es el destino final de la sexta etapa del Camino Francés), los hace distintos: “Aquí es bienvenido todo el mundo. Si les coincide el recorrido con las fiestas, ellos también se suman a los actos”. El alcalde, de acuerdo con este apunte, lo ejemplificaba con el Día de la Pochada —martes 19 de agosto, este año—, donde los caminantes también se sientan a comer. “Además, hemos batido el récord de tickets. Hemos vendido 1.600 y somos un pueblo de 1.150 habitantes, eso ya dice bastante”, sumaba.
Javier Arellano Osés, losarqueño de 60 años, aprovechaba la mañana de este jueves para disfrutar, ya que este viernes será uno de los músicos que acompañen con el bombardino la procesión en honor a San Roque y Santa María de Los Arcos. Para él, cualquier momento es bueno para demostrar el amor a su pueblo: “Intentaré que las fiestas se pasen lo más lento posible”. A su pesar, el próximo miércoles 20, el pueblo se despedirá de los festejos hasta el año que viene. Seguro que Arellano no será el único vecino en vivir ese día “con mucha morriña”.
