Mascotas

Los mayores de la residencia estellesa de Santo Domingo adoptan a 'Gordon'

La residencia del Gobierno de Navarra acogió la idea de un usuario que había tenido que dejar atrás con pena a sus mascotas y se la planteó a Egapeludos, que buscó a un gato adecuado para este nuevo hogar. 

*A:MONTXO A.G.
*F: 2025-03-31
*L: ESTELLA-LIZARRA
*T: RESIDENCIA STO DOMINGO ADOPCION DE GATO
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José Luis Tohane junto a Gordon, el gato adoptado que él cuida en  Santo Domingo.
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*T: RESIDENCIA STO DOMINGO ADOPCION DE GATO
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María Puy Amo

Actualizado el 01/04/2025 a las 08:24

Cuando José Luis Tohane Esain dejó su casa de Zubiri para trasladarse a la residencia de Santo Domingo de Estella atrás quedaron sus mascotas. Los animales con los que había convivido tuvieron que permanecer en el pueblo al cuidado de un familiar. Y, con mucha pena, se vio obligado a decir adiós a sus dos queridos gatos, Agustín y Bichines.

Ese contacto diario tan importante para él se interrumpió hasta que Gordon llegó a su vida. Un gato recogido por Egapeludos que se ha convertido en la primera mascota adoptada por la residencia que el Gobierno de Navarra tiene en Estella retoza ahora por su claustro, sube a  sus árboles, se tumba al sol sobre el césped y recibe las caricias de los usuarios.

Sobre todo de José Luis, su cuidador principal porque de él partió la iniciativa. Gema Urralburu, directora de Santo Domingo, explica que, tras la propuesta, contactaron con Egapeludos. La protectora buscó un felino que encajara, que no se asustara con la gente, y Gordon se presentó como la mejor opción. “Fuimos a verle, nos lo trajeron y estamos muy contentos con la decisión. Las residencias hace tiempo que tienen en cuenta la individualidad de cada usuario y las mascotas son importantes en nuestras vidas”. Gordon es ya, adaptado a su hogar,  el gato de todos, “¿Y si se plantea otra vez? “Pensaremos la manera de gestionar la situación”, dice la responsable de este centro con 64 residentes. 

En los casi dos meses que lleva a su cargo, José Luis, de 58 años, se ha ganado la confianza del felino. “Aquí está muy bien. Bajo al jardín a las 9.30, le doy su desayuno y ya está esperando. Por las tardes, lo mismo. Todo ha resultado muy  bien y para mí ha sido una gran alegría”, añade.  

UNA SEPARACIÓN QUE CUESTA

Quienes abren su hogar y su corazón a un animal de compañía saben lo duro de una separación cuando, además de obligada, es para siempre. Porque el de José Luis y sus gatos no es algo aislado. Lo saben en Santo Domingo, que ven repetirse esta situación con otros usuarios. Como el residente que, al sentirse enfermo y saber que debía  ir al hospital, llevó a su perra a la gasolinera donde trabajaba su amiga, la persona que la cuidó al principio temporalmente para luego quedarse ya con ella de forma definitiva cuando llegó el traslado a la residencia. Ahora, acude de visita varios días a la semana para reencontrarse con su antiguo dueño. 

Lo saben también en Egapeludos, testigos de vivencias similares. Como la de la vieja perrita que, con 12 años a cuestas y  un más que incierto futuro hogar, lo ha encontrado finalmente con una familia después de que la protectora moviera los hilos para conseguirle  una casa de acogida al quedarse sola por el ingreso en un centro de su propietario.  Una solución temporal convertida luego y felizmente en adopción.  

LA LEY ABRE LA PUERTA

"Nos han tocado muchos casos de personas que tienen que ir a un piso tutelado, a una residencia y que a veces rechazan esos servicios por no dejar a sus animales atrás. Tienen un enorme vínculo y no quieren hacerlo", relatan desde Egapeludos. Y es que la experiencia de Santo Domingo sigue siendo poco habitual aunque  la ley foral 19/2019 de protección de los  animales de compañía lo contempla así en su disposición adicional séptima. "El Gobierno de Navarra promoverá que en todos los servicios residenciales de titularidad pública, siempre que las especificidades de los mismos lo permitan, se garantice de forma progresiva que las personas poseedoras de un animal de compañía puedan estar acompañadas por sus animales en dichos recursos", dice su enunciado.

Ya que no está ocurriendo así en la mayoría, desde la protectora se aplaude la decisión de Santo Domingo para que pueda servir de ejemplo a otros centros y que en el futuro se pueda naturalizar esa convivencia con el convencimiento de que "si hay voluntad, se puede conseguir".

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