Bares, qué lugares

Bar Orreaga, en Estella, cuando la veteranía es un grado

Arantxa Murguialday Ercille y Javi Garde Larrión regentan desde el verano de 2021 este establecimiento de la calle San Andrés de Estella

Javi Garde Larrión junto al mural del bar que cuenta la historia de Roncesvalles
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Javi Garde Larrión junto al mural del bar que cuenta la historia de Roncesvalles
Javi Garde Larrión junto al mural del bar que cuenta la historia de Roncesvalles

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Myriam Munárriz

Actualizado el 11/12/2024 a las 13:17

La pareja formada Arantxa Murguialday Ercille y Javi Garde Larrión no eran unos novatos cuando en el verano de 2021 reabrieron el bar Orreaga de Estella. "Javi lleva de camarero desde los 15 años y yo le he acompañado mucho tiempo en otros establecimientos", dice Arantxa sobre el Doss Pasos y el Batxoki. Pero decidieron mudarse a una zona con más trasiego, como es la calle San Andrés. Y no se equivocaron. "Somos lugar de paso de la estación de autobuses, estamos en un espacio compartido con otros bares por lo que se ha creado un circuito de poteo y nos beneficiamos de la clientela y empleados de comercios y entidades bancarias cercanas".

Esa veteranía les hizo ver que no era necesaria ninguna reforma en el bar. Tenía ya su encanto con las fotografías del propietario del establecimiento (el fotógrafo Jesús María Txasko) y las referencias a la localidad que le da nombre, Roncesvalles (Orreaga, en euskera). "En una de la paredes está escrita su historia y son muchos los turistas que vienen y le hacen fotos o nos preguntan a nosotros". Porque sí, en Estella no solo nos visitan los peregrinos. "Pero vivimos de la gente de casa". Y la gente de casa, dicen, quiere buen precio y calidad. "Así que les ofrecemos ambas. En la cocina, damos lo que mejor sabemos hacer, los pinchos tradicionales". Tortillas variadas, revuelto de gulas o fritos, que han atraído también a gente joven.

En cuanto al horario, dicen que se amoldan a las costumbres de sus habituales. Así que para dar de desayunar a comerciantes y empleados de banca o clientes madrugadores abren para las nueve. "Y esperamos a cerrar a lo que nos demanden los que vienen al poteo de la tarde-noche". Y poteo que se multiplica los sábados y víspera de festivos con los tardeos. "Han cambiado mucho las costumbres de ocio. Antes se trabajaba cantidad la noche y ahora es algo más residual. La gente quiere aprovechar también los domingos por eso actualmente el vermú dominical está pegando fuerte".

Finalmente, si se les pide una receta para funcionar añaden la mezcla de todos estos ingredientes: calidad, buen precio, trato familiar y meter muchas horas. "Estás más aquí que en casa, pero a cambio, te encuentras con gente que se acaba convirtiendo casi de la familia".

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