Negocios locales
El último librero, un emprendedor de solo 25 años
Cierra Irrintzi y sigue en Estella Clarín, ahora en manos de Unai Morote, el joven que el pasado agosto cogía el relevo tras jubilarse Gema Zabala


Publicado el 27/04/2024 a las 05:00
Clarín, la otra librería veterana de Estella, permanece ahora en solitario en la localidad y su entorno. En sus estanterías, solo hay títulos literarios. Cientos de ellos en el establecimiento del paseo de la Inmaculada que tuvo como responsable hasta su jubilación a Gema Zabala. Ella y su hermano Fernando atendieron a los clientes que, desde el pasado agosto, encuentran allí a un joven emprendedor. Con solo 25 años, Unai Morote Urra cogió el traspaso. Hijo de librero, el fallecido Javier Morote, dice que, como ocurre con tantas cosas importantes de la vida, a Clarín le ha llevado la casualidad.
El joven creció en la localidad amescoana de Artaza, estudió Cine en Madrid y tuvo en mente montar su propia productora en Navarra, convencido del nicho en una tierra atractiva para los rodajes. Hasta que Clarín se cruzó en su camino y pensó “¿por qué no?”. Gema se jubilaba y mantener el negocio abierto puso de acuerdo a los dos. Así que en agosto, el día 1, comenzó. Primero con su predecesora unas semanas y, después en solitario. “Mi idea en el futuro es tener esa productora pero con la red de seguridad que me proporciona la librería”, cuenta. Porque tras estos primeros meses se siente muy satisfecho. “Es el mejor trabajo del mundo. Estamos acostumbrados a leer cosas negativas sobre la evolución del libro impreso. Pero no así. No en Estella, una ciudad muy cultural, con afición por la lectura, el teatro, con su propio cine”, expone.
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A lo largo de los años, los veteranos Clarín e Irrintzi compartieron eventos como la Feria del Libro y respondieron a la demanda de un cliente interesado siempre en la temática local y de autores de la zona. De ellos, de la gente que se acerca a comprar, aprende -dice Unai Morote- cada día. A la entrada de su local, reformado en estos meses, ha colocado un sofá donde quien quiera puede sentarse un rato. Él, un niño que devoraba títulos y tuvo la suerte de contar pronto a su alcance con Harry Potter, concibe su librería como un lugar de encuentro. “Me apetecía ponerlo para que si alguien quiere quedarse a charlar un rato pueda sentirse cómodo”.
EL 70%, MUJERES
Más mayores que jóvenes y un 70% mujeres conforman su clientela. Tiene -continúa- mucha suerte porque abastece también a bibliotecas, colegios, museos, como el del Carlismo. “Trabajo mucho por encargo y soy muy optimista. Aunque a nivel institucional no hay ayuda para el sector y el Gobierno de Navarra no contempla ninguna para las librerías. Sí las hay para el mundo de la edición, pero no para nosotros”.
Apuesta por diversificar abriéndose a nuevos círculos de lectores, vecinos de otros países asentados en la ciudad. Ha empezado a trabajar con literatura en árabe, tiene igualmente títulos en euskera y en inglés. Quiere -avanza- que su local acoja presentaciones de autores. Hablar de sus planes le emociona porque perdió a su padre hace seis años, justo en un Día del Libro del que tanto ha disfrutado esta misma semana vendiendo “más que en Navidad”. Confía en que vendrán muchos más y siente que no haya más jóvenes que se animen con estos negocios. “El libro -sostiene- está vivo y él quiere un Clarín “por 40 años más”.