Fiestas
Bruno Martínez y Pablo Hernández triunfan en Estella
Publicado el 07/08/2023 a las 06:00
A Joselito Arroyo un novillero le preguntó en cierta ocasión qué cosas hacían falta para ser figura del toreo. El de la Guindalera le contestó galleando “ que para ser torero hacen falta tres cosas: querer, querer y querer”.
Los dos novilleros pamploneses que actuaron este domingo en Estella se llevaron cuatro orejas al esportón, pero lo que los aficionados recordarán es que exhibieron el amor propio que debe tener quien se viste de luces, la determinación de quien quiere ser torero y las cinco volteretas, sin consecuencias, que les dejaron los vestidos con girones en forma de medalla al valor.
Dos novilleros que no perdonaron un quite, pero a los que no se les fue ni un pie, dos novilleros que en pleno vendaval no hicieron un gesto al quedar descubiertos. Dos novilleros en mayúsculas a los que desde el valor y la disposición, se les debe juzgar como los toreros noveles que son.
Bruno Martínez no pudo lucirse con el capote en el primero, pero comenzó firme con doblones por bajo en pleno vendaval . Conforme se iba haciendo con el toro por el pitón derecho sufrió un desarme y la banda de música reaccionó de sevillanas maneras interrumpiendo “Ayamonte”. Le costó volver a templarse y la estocada que hizo guardia enfrió del todo el ambiente.

En el tercero, apretado en busca del triunfo, lo dio todo. Se lució en el recibo con el capote, brindó a “Garrapi” su compañero de fatigas y entrenamientos lesionado durante la lidia del primer novillo y bajo los acordes de Ragón Falez cuajó al eral de Hermanas Azcona que embestía pronto, alegre y con fijeza.
Tanta disposición del novillero le hizo llevarse una voltereta de la que salió todavía más encorajinado. Contra viento y marea en Ansoain hay un torero, que se fue detrás del estoque cortándole las orejas al bravo novillo.
El pamplonés Pablo Hernández debutaba de luces en España. En su primero mostró tener buen concepto, corazón para dar el paso adelante y la capacidad de llegar con facilidad al público. Se lució con un buen recibo a la verónica y se mostró variado con la muleta. El toro le levantó los pies del suelo y él ni se inmutó. Pero pinchó repetidamente y todo quedó en una ovación.
En el cuarto experimentó de forma temprana el gran dilema de los toreros: verse obligado al triunfo. Obligado a salir a hombros, aparcó conceptos, recibió al toro con faroles de rodillas. Con la muleta lo recibió de hinojos, pegándole varios pases cambiados y poniendo a la plaza en vilo. Voló por los aires, se recompuso, cuajó al de Hermanas Azcona y acompañó a hombros a Bruno por el artículo 33.
Chavales: así se sale a una plaza y así se hace afición.
GANADO
4 erales de la ganadería de Hermanas Azcona, de Olite. En puntas. De presentación acorde al tipo de festejo, destacaron positivamente los novillos 3º y 4º. “Artesano-18” lidiado 3º, fue premiado con la vuelta al ruedo .
DIESTROS
Bruno Martínez, Palmas tras un aviso y 2 orejas.
Pablo Hernández Ovación con saludos tras aviso y 2 orejas.
PRESIDENCIA
A cargo de Rafael Villanueva, asesorado por Juan José Crespo en materia artística y Javier Martínez en la veterinaria. Contribuyeron al desarrollo artístico del festejo.
INCIDENCIAS
Plaza de Toros de Estella, segundo festejo de abono. Más de un tercio de entrada repartido por toda la plaza. Actuó como sobresaliente Aaron Navas que entró en quites en el 4º novillo. El subalterno pamplonés Daniel Hernández “Garrapi” sufrió un corte en la mano derecha con el arpón de una banderilla durante la lidia del primer toro, que le impidió continuar toreando. Los dos actuantes salieron a hombros.
