Andrés, Reme y 37 años de bar
Uno de los más antiguos establecimientos de hostelería de Estella, el Bar Roncesvalles, cerró ayer sus puertas entre flores y detalles de clientes que no “revivirán” ya con sus almuerzos de fiestas


Publicado el 11/07/2023 a las 06:00
El Bar Roncesvalles de Estella cerró este 10 de julio en la calle Calderería. Entre las plazas de los Fueros y de Santiago, una de las veteranas familias de hosteleros locales abrió hace 37 años un establecimiento del que ahora se despiden. Su historia se repite en el sector. Llega el momento de jubilarse y no hay siguiente generación que quiera tomar el relevo. Y así -contaban en su último día de trabajo- les ocurre. Al matrimonio formado por Andrés Vergara Echarri y Reme Valdés Magán no les seguirán los pasos ninguno de sus cuatro hijos.
Aunque siempre han estado vinculados al bar y han trabajado en él en diferentes etapas de su vida, sus caminos profesionales les llevan a lo que cada uno ha estudiado. Tomada la decisión del cierre, pensaron primero en hacerlo después de fiestas de Estella. Pero, finalmente y por primera vez en casi cuatro décadas, el Viernes de Gigantes estarán de vacaciones.
Reme Valdés, al frente de la cocina, dice que han trabajado siempre mucho, una profesión dura con descansos cortos y abriendo cada día de la semana. Recuerda también los momentos duros y las incertidumbres de la pandemia. Pero no duda cuando afirma que de lo vivido tantos años se queda con lo bueno. “Ha valido la pena dedicar la vida a este trabajo, ahora me doy cuenta de todo el apoyo de la gente a la que se lo agradecemos mucho”, señala. Padres de cuatro hijos entre los 39 y los 25 años, Judith, Ander, Alfonso y Maite se unieron con un ramo de flores a los detalles de despedida con un matrimonio siempre cercano y volcado en un bar de barrio en el han contado con una empleada durante 22 años. El sitio de los almuerzos festivos que “salvaban una vida”, de los huevos con jamón o los bocatas y platos combinados. “Al final, los clientes son amigos y los vecinos tienen la confianza de pedir que nos dejen aquí un paquete que han comprado o te piden un poco de sal”, destacan.
Andrés Vergara nació en la casa de la Calderería 26 en cuyos bajos se ubica el Roncesvalles. “Mi familia regentaba una carnicería y decidimos montar el bar. Apurando las últimas horas, este lunes les dejó momentos que no van a olvidar. “Por aquí han pasado varias generaciones y hemos visto hacerse mayores a clientes que lo eran ya de adolescentes. Ha venido una pareja con sus hijas recordando que se hicieron novios aquí y nos han aparecido con unas flores”, explicaban junto a las anécdotas como la de aquellas fiestas en las que alguien se llevó la puerta del baño.
Discretos también su despedida, se llevan consigo otras muestras de cariño, como cuando el sábado les hicieron salir a la terraza y recibieron allí un aplauso y detalle especial. Les llegaba de una cuadrilla que ha cenado todos los días en fiestas en su bar durante más de 25 años. “Agradecemos mucho a la clientela su apoyo y el que en la pandemia, con el tema de las terrazas, recibimos del Ayuntamiento, con facilidades en ese tiempo tan difícil para trabajar”. Añaden Andrés y Reme que han intentado evolucionar como lo hacían sus clientes, pero ven claro que el sector está transformándose. “Aunque puede que de fuera se vea fácil, esto es sacrificado. Puedes estar muchas horas en las que igual casi no viene nadie y ese concepto de bar siempre abierto va a cambiar e implicará un periodo duro de adaptación”.